C A P Í T U L O T R E I N T A Y C I N C O:
Hades.
Podía recordar un poco menos que nada, solté un suspiro pesado, para taparme los ojos con pesadez. ¿Qué era lo que habría hecho la noche anterior?
Apenas se adentró Taylor a la habitación, sus ojos se abrieron a par, demostrando que lo menos que esperaba era mirarme despierto.
—Buenos días…—, Alargó con pesadez para mirar hacía otra parte—. ¿Estás con resaca? —. Preguntó.
—Algo—, Mencioné, mirándole con curiosidad—. Aunque, eso no me preocupa.
—A mí me causa curiosidad que ha sido lo que ha hecho que, durante varios días seguidos, lo único que hagas es beber—. Mencionó, para girarse, un poco, estaba nerviosa—. ¿Estás bien?
—Sí, Todo esta bien—, le dije con un poco de tranquilidad—, Necesitaba aclarar un poco más las ideas.
—Sí, eso pude notar—. Dijo con un poco de tranquilidad, para sentarse en el borde de la cama—. ¿Recuerdas lo que sucedió?
Eso me hizo sentir incómodo, no, no lo recordaba, en lo más mínimo y no negaré, que me generaba emociones que no habría tenido antes, sentía cómo si algo estuviera diferente dentro de mí, pero… No sabía que, no podía entender de que era lo que trataba, sólo sentía confusión.
—Pues…
—No lo recuerdas, ¿Cierto? —, preguntó con una sonrisa burlona plasmada en su rostro—. No lo recuerdas, ¡Dios! ¡Eso es fabuloso!
Mis cejas se fruncieron, con cierto toque de incomodidad, ¿Había hecho algo lo suficientemente malo? Cómo para que la reacción de ella fuera justo de ese modo…
Notó quizá el modo en el que terminé por reaccionar, que sus facciones se suavizo, para suspirar.
—Es que suena a una buena idea, porque tu tienes aquellos recuerdos, de una noche que yo he terminado por olvidar—, confesó con tranquilidad—. Creo que lo justo sería, que tu también hubieras olvidado lo que paso.
Rodé los ojos, para mirarle con duda, entendía su punto, y hasta cierto modo, en realidad, tenía razón, pero, ¿Cómo podría olvidar lo que habría sucedido? No quería olvidarlo.
—Vamos, Tay—, Le dije levantándome—. No puedes dejarme con la duda.
Ella me miró con una ligera sonrisa, sin embargo, sus mejillas se colorearon en un rojo vivo, era bastante extraño verla de ese modo, nunca habría sucedido, ella habría bajado la guardia por completo, ¿Por qué? ¿En qué momento ella parecía tan tranquila? Mientras que yo, estaba lleno de dudas.
—No creo que quieras recordarlo igual. Eres tú, nunca te han gustado este tipo de cosas Hades—. Encogió los hombros, tomando una blusa, dejando ésta en el buró—. Ni siquiera eras de ponerte ebrio—. Puntualizó.
—Pero lo hice. ¿Por qué no me dices que fue lo que paso? —. Insistí un poco enojado—. Es decir, quisiera saberlo, nunca habría…
—¿Olvidado las cosas? A veces pasa, Hades—, mencionó tranquilamente, recargándose en el buró—. Es mejor así, tendrás tu cruda física, no te haré tener más crudas, no morales.
—¿Hice algo malo? —, Le pregunté, levantándome con pesadez, ella se quedó callada por unos segundos—. ¿Es eso acaso?
—Depende de tu percepción—. Musitó, para seguir buscando ropa, doblando alguna con tranquilidad—. No me molestó lo que hiciste, así que, puedes vivir tranquilo con ello. No hiciste nada con lo que pudiera juzgarte.
—Taylor…
—Por cierto…—, Alargo buscando en sus bolsillos, para terminar, tirándome las llaves de mi auto—. Acomodé tu auto, eso si fue algo malo que hiciste, lo dejaste en media calle—. Se mofó.
Talle mi rostro con frustración, habría sido demasiadas las dudas que comenzaban a crecer dentro de mi cuerpo, una a una, hasta el punto de sentir, que comenzaba a perder la cordura, quizá era eso. Llegaría el momento en el que nada dentro de mí cabeza llegará a tener la suficiente cordura, estaba agobiado, demasiado agobiado.
—¿Estás lista para irnos? —, preguntó, a lo que encogió los hombros—. Es un poco retirado y nos iremos hoy, no lo olvidaste, ¿O sí?
Ella negó tranquilamente, tranquila, joder.
¿Cómo podía estar parada ahí? Tan malditamente tranquila, mientras que, en mi cabeza, lo único que podían transitar eran dudas, dudas, y más dudas.
Estaba perdiendo la cordura, sabía que prontamente, Taylor no me diría absolutamente nada de lo que sucedía, pero… ¿Habría sido tan malo?
Ni siquiera recordaba cómo habría llegado aquí, lo único que tenía en mis recuerdos es que estaba bebiendo en un bar con Logan, mientras el me decía, que en ocasiones el amor, llegaba de maneras inesperadas.
Era un idiota. Todos lo eran.
—No estés molesto, no fue nada—. Mencionó después de unos segundos—. En realidad, te agradezco lo que hiciste, y que vinieras.
—¿Por qué?
—Porque, me hiciste aceptar algo, que creí, que no era real—. Menciono, por último, para caminar con tranquilidad en dirección de la puerta—. Al final. Hiciste algo bueno por mí, de nuevo. Iré a bañarme, encargué algo para que te bajes la cruda, Nelly y Drake ya no están en casa, así que tendrás que abrir la puerta tú.
Fue lo último que dijo, saliendo de la habitación, apenas lo hizo deje caer mi peso en la cama, frustrado, bastante frustrado.
Mientras estaba ahí, recostado, mirando en dirección del techo, no podía parar de preguntarme, ¿Qué habría hecho? ¿Habría sido algo completamente malo? ¿Por qué Taylor no me lo decía?
Sabía que era lo justo, por aquel silencio que mantuve cuando ella se puso ebria en mi casa, pero… siendo participe del otro lado, no me agradaba del todo, me hacía sentir, que no tenía el control de esto, y nunca me habría gustado perder el control de las cosas.
Se sentía desastroso, al final, podía entender a Taylor, aquella vez, que parecía estar demasiado interesada por saber, ¿Qué fue lo que paso?
Era evidente, que a veces, cuando no recordábamos las cosas, aquellos espacios en blanco, hacían que las dudas crecieran de manera irracional dentro de tu cabeza, ahora que lo sentía de ese modo, me preguntaba, ¿Habría sido lo justo?
Dentro de mi cabeza me imaginaba cientos de escenarios distintos, y cada uno, me parecía más irreal que el anterior.
—Maldita sea, ¿Qué hice? —, murmuré por lo bajo.
Sabía que lo que habría estado buscando con todo esto era valor, me gustaba Taylor, ya no tenía dudas de ello, pero… ¿Qué sentiría ella por mí?
¿Habría hecho algo que ella quisiera mantener en secreto?
Olvidar el tema.
¿Sería eso?
Habría odiado ser yo quien diera los primeros pasos, era del tipo de hombre que siempre obtenía lo que quería, sin siquiera intentarlo, las chicas venían a mí, sin que yo lo pidiera, y ahora, ambas veces, habría sido yo, quien habría colocado las cartas sobre la mesa.
La primera vez, cuando intenté besarle, que las cosas no salieron del todo bien, por cierto.
Y esta vez, habría sido yo, quien ebrio, condujo desde un bar a casa de ella, y no podía recordar que era lo que le habría dicho, y eso me pesaba.
¿Por qué era tan difícil recordarlo?
Miranda.
El viaje fue largo, demasiado largo, podía escuchar una y otra vez canciones que me hacían bajar la guardia, habría puesto las cartas sobre la mesa.
Nunca habría sido del tipo de personas que sufrían por amor, habría sido de aquellas que, en donde miraban, y ponían la bala, obtenían algo, ahora, que las cartas se me habrían volteado por completo, me hacía sentir con un poco más de dudas de las que podría haber tenido alguna vez.
Al final, podía haber mirado a James quien se quedó dormido, y preguntarme, ¿En qué momento fue que él hizo que perdiera el control?
Siempre habría colocado la razón por encima de lo que quería el corazón, ahora no estaba tan segura de poder seguir dicho rumbo, quizá estaba haciendo las cosas de mal modo… No lo sé.
Todo se sentía inexacto, de aquellas cosas, que por más respuestas que buscarás, al final no obtuvieras ninguna, no me gustaba, en realidad, comenzaba a odiar, con todas las fuerzas de mi corazón dicho sentir, siempre habría podido entenderlo todo.
Ahora, estaba demasiado perdida en mis pensamientos, cómo para poder tomar una decisión con exactitud.
—¿Estás bien? —, preguntó James, mientras subíamos al taxi en el aeropuerto—. Creí que alguien vendría por ti, no lo sé.
—Mis padres llegaran más tarde. Y a nadie de mi familia le intereso mucho saber a que hora llegaba—, confesé de manera desinteresada—. Además, es más cómodo utilizar un taxi, las reglas de mi abuela sobre su coche, son tan agobiantes.
Estaba demasiado consumida, que no habría pensado mucho en que sería lo que haría cuando llegará a casa, en realidad, afortunadamente nadie sabía que habría terminado con James, así que, el llevarlo a casa, no sería raro.
Lo que sería raro, es que no lo trataría cómo mi novio, porque no lo éramos, y seguramente, sería bastante extraño.
Juntando el hecho de que a él le gustaba Taylor, podría ser un poco absurdo hacerle dicha petición, es decir, ¿Cómo podría fingirlo?
Además, eso me parecía una estupidez, le habría dicho a Hades que debería de ser un poco más directo con Taylor, porque aquello de fingir ser novios sonaba a una novela bastante fantasiosa de las páginas de internet. Ya no teníamos quince años, sería muy raro, que, a nuestra edad, fingiéramos una relación.
—¿Vendrá toda tu familia? —, Preguntó de manera repentina James, asentí—. Es extraño, creí que algunos de ellos en realidad no se llevaban.
—Sí, les encanta aparentar para las r************* que son la familia perfecta, así que, se reúnen las fechas importantes y fingen que son la familia ideal—, mencioné con diversión—. Estoy segura que todos llevaran a su pareja, y vendrán vestidos con colores que combinen.
—O aquellos suéteres cursis navideños con los que se toman la fotografía para subir a Insta—, se mofó—. Lo sé, tu prima me siguió en Insta, y pude notar todas las fotografías cursis que tiene con su pareja.
—Sí, además de que sonríe forzadamente.
Amaba esta parte de cuando estábamos juntos, éramos bastante iguales en ciertas cosas, cómo lo era hablar así, no criticaba a la gente, criticábamos a nuestras familias.
Y eso era divertido, porque, sólo lo hacíamos con las personas que hablaban más de nosotros, es cómo, si fuéramos…
La sonrisa se desvaneció de mi rostro apenas lo noté, es como si fuéramos hermanos…
¿Cómo es que no me di cuenta antes? Quizá no estaba enamorada de él, ¿O sí? Quizá habríamos tenido un vínculo bastante unido, que terminaba por ser aquella relación práctica.
—¿Sucede algo?
—No—. Le sonreí, para fruncir las cejas—, Me alegra que vinieras.
¿si era posible? No lo sabía, quizá habría pasado demasiado tiempo engañando a mi corazón, sobre lo que sentía, podía ser posible, ¿No?
—Sabes, quizá debamos comprarnos unos suéteres horribles y un par de cuernos de reno—. Mencionó con burla—. Nos pintamos las narices de rojo…
Solté una risa, quizá habría sido demasiado el tiempo que habría estado pasando pensando en este tipo de cosas, ¿No?
Podía ser, que, por un solo segundo, todas las cosas que creía reales, en realidad, no lo fuéramos.
Quizá tomaría esto a mi favor, no tenía que sufrir con las peticiones de el anónimo, el no tendría que ganar… Porque, yo no dejaría que alguien me ganará, era vengativa, y si ese estúpido anónimo creía que era posible que me pudiera romper el corazón, le demostraría que podría hacerlo peor, mucho peor.
—Sí, quizá, o con un sombrero puntiagudo y los botines del mismo modo—, Le codeo para reír—, seguro seríamos la sensación.
El camino fue demasiado rápido, mientras lo único que podíamos hacer era platicar sobre lo que habría sido lo anterior, sobre lo que habría sido todo, ¿Y no es gracioso? Que habría sido yo quien habría estado evitando esto por demasiado tiempo, que ahora, que tenía las cosas en frente, me causaba demasiada gracia.
Llegamos a casa, y Moris nos ayudo a bajar las cosas, me dio una sonrisa amable, y comenzó a preguntarme sobre mi vida.
En realidad, habría cosas que me gustaban de pasar el tiempo acá, cómo, por ejemplo, estar con mi abuelo, con ciertos primos, Moris, Melissa, habría personas de parte de la ayuda en casa, que habrían hecho que mi estadía todas y cada una de las veces que vine hacía acá fuera más divertida.
Quizá no me llevaba muy bien con mi familia, pero en realidad…
Eso no me molestaba.
La cosa era, que no es que mi familia fuera mala conmigo por que yo hubiera sido mala persona, en realidad, tenía un trasfondo un poco más allá, mis abuelos odiaban a mi padre, al igual que mis tíos, y el odio se habría esparcido a mis primos, algunos de ellos, siendo así, que el odio que ellos le tenían a mi padre, cayera sobre mí.
Afortunadamente, no tenía hermanos, por lo cual, esto era más sencillo, no tendría que ir por ahí sintiendo pena por ellos, defendiéndolos de algo que ni siquiera era capaz de entender yo por completo.
Apenas entré, lo primero que vi fue a mi abuelo, era un señor de edad adulta bastante tierno, bastante bueno.
—Pero mira, ¡Qué grande estás! —, mencionó con alegría, abrazándome—. Escuché que fuiste a Los Ángeles, a modelar. Cumpliendo tus sueños.
—¡Sí! Estaba con Taylor, ¿Puedes creerlo? —, Le dije recargada en su hombro—. Ambas estamos cumpliendo justo nuestros sueños, juntas.
—Pero ambas, por un error común—, mencionó con desagrado la tía Rita—. Ella porque se acuesta con su jefe, y tu por el peso del apellido de Thalía.
—No comiences con algo que no podrías terminar—, mencionó el abuelo—, Ella esta cumpliendo sus sueños, no seas una víbora.
No puede evitarlo, tiene los colmillos de víbora venosa. Pensé.
—Abuelo, ¿Recuerdas a James? —, Le dije con una sonrisa, mirando hacía él.
—¿Siguen juntos? Creí que prontamente terminaría por darse cuenta que habría muchas más personas hacía las cuales mirar—. Mencionó Valentina—. Ya sabes, nada en mal rollo primita. Es solo que, ya sabes, dentro de una agencia de modelos, uno creería que pondría sus estándares un poco más altos.
—¿Tu trajiste a alguien Val? Vi en redes que terminaste con Julián de nuevo—, Le sonreí con malicia—. Algo así sobre… ¿Qué le pusiste el cuerno? Esos no son nuestros valores, primita.
—Además, tengo los estándares muy altos—, mencionó James, pasando su mano por mi cintura—. Tengo la suerte, de que alguien tan preciosa, inteligente y talentosa cómo Miranda, siga estando conmigo.
Taylor.
Tiempo, ¿Cómo podríamos definir el cómo pasaba el tiempo? Supongo que siempre habría sido un poco más difícil de lo que podríamos admitir, era difícil definir cómo es que pasaba el tiempo cuando en ocasiones no lo entendíamos. Mientras me duchaba no paraba de pensar en Hades, en el beso, detuve mis dedos en mis labios, recordando el contacto, el me habría besado.
No quería enamorarme de Hades, no quería porque hacerlo, si me seguía enamorando de él, ¿Cómo podría ir por ahí diciendo que mis méritos no se trataban de lo que el sentía?
Estaba pensativa, sobre ello, sobre Miranda.
Deseaba que Miranda se hubiera quedado aquí en la ciudad, las familias de Hades y de Miranda eran demasiado incómodas, ambas creyendo una perfección absoluta, sintiéndose superior a los demás, dando por hecho, que nada, ni nadie podría estar cercanos a su nivel, eran personas que se sentían con la capacidad de juzgarnos por completo, puesto que ellos lo tenían todo.
Recordaba que Paula y yo pasamos un cumpleaños en casa de Miranda, el último que celebró con toda su familia, sus primas eran víboras venenosas que no hacían más que juzgar cada una de las acciones que teníamos, diciendo que éramos muy poca cosa.
En realidad, a esa edad, a ambas nos habría calado de manera sobrenatural, podría mentir diciendo que era algo que habría pasado por alto en el momento, pero no lo hice, no lo hice yo, y no lo hizo Paula.
Ambas terminamos por tomar nuestras cosas y salimos furiosas de ese lugar, Samara se libraba de esos comentarios, puesto que habría sido afortunada.
A mi no me juzgaban por el dinero, a mi me juzgaban por ser huérfana, cómo si un día hubiera despertado y decidido que no quería tener padres, era la idea más absurda que habría escuchado, y de igual modo, me causaba demasiada colera los comentarios que la familia de Miranda hacía en dirección de Paula.
Sus padres no eran así, los padres de Miranda eran unos santos, tanto que me sorprendía que cualquiera de ellos fuera parte de esa familia, suponía que habrían sacado el encanto del abuelo, porque de ahí en adelante, no habría absolutamente nada salvable dentro de esa familia.
En fin, la familia de Hades era algo similar, por eso no les agradaba yo y deseaban con todas las fuerzas de voluntad que, si no terminaba con una chica que era hija de una amiga de la familia, fuera Miranda.
Terminé por salir de la ducha, ya vestida, para ver en dirección de Hades, quien parecía un poco cansado.
Quizá, esto estaba por comenzar, ¿No es así?
***
Pasamos la tarde en mi casa y en la noche nos fuimos a casa de los padres de Hades, llevaba un poco de ropa, porque parecía ser que nos quedaríamos ahí un par de días, estaba a las afueras de la ciudad, apartada de muchas cosas, suponía que eso en general era un poco lleno de tranquilidad para ellos.
Yo me preguntaba si no sentían los padres de Hades que de a poco en poco perderían la cordura, yo terminaría por hacerlo al encontrarme tan lejos de toda la sociedad, suponía que era cosa de personas de dinero.
—¿Entonces? ¿Me ayudarás? —, preguntó mientras conducía, le miré de reojo—. Sobre lo que te pedí, de fingir ser mi novia.
Lo habría decidido ya, pero quería saber, ¿Por qué quería que fingiera algo así? Es decir, que yo supiera en realidad no era mucho del agrado de Hades, aunque, quizá un poco más de lo que creí, no besas a las personas que odias.
—Sólo tengo una condición respecto a ello—, mencioné mirando por la ventana—. Si lo cumples, lo haré.
—¿Cuál es tu condición? —, Alargó con un toque ligero de cansancio—. Venga, sorpréndeme.
Sonreí de lado, en realidad, era demasiada la intriga que tenía por saber un poco más del tema, saber un poco más de lo que en realidad pasaba, quería saber que era lo que hacía que el quisiera hacer eso.
—Quiero saber, ¿Por qué? No creo que un día despertarás y dijeras, “Vaya, hoy es un buen día para fingir tener novia”, ¿O sí?
Hades.
A veces Taylor era un poco extraña, y por un poco quería decir demasiado extraña, ¿Cómo es que llegaban esas ideas a su cabeza de manera tan repentina? Era extraño, aunque, todo lo que tuviera que ver con ella ya de por si era bastante extraño.
—¿Quieres saber por que quiero que finjas ser mi novia? ¿Esa es tu condición? —, le pregunté a lo que ella asintió—. ¿Por qué? Es decir, podrías pedir tantas cosas, y tu condición… ¿Es saber el por qué?
—Ajá…
Solté una risa, sin apartar la mirada del camino, en realidad, la cosa era un poco más compleja de lo que ella pensaba, habría estado haciendo todo esto de manera lenta, pero continúa, con el mismo hecho de los rumores, de todo, habría sido premeditado, entre el plan con Miranda y las bastantes llamadas que recibía de mi madre, comenzaba a dar por hecho, que no habría mejor modo de hacer que las cosas salieran cómo yo quería, que, ideando un plan, eso fue lo que hice.
Lo primero fue, el plan con Miranda, de ahí nació la idea de que después, ante los medios también se demostrará.
No haría de igual modo las peticiones que tenía mamá, pero en realidad, me generaba bastante… No lo sé. Habría tomado mi camino por separado cuando las condiciones para mantener el dinero que habría en mi familia era casarme por Rose.
No sabía que era lo que sentía en ese entonces, ni por quién, pero si sabía, que en mis planes no estaba casarme con alguien que no era nada mi tipo, era una persona apagada en personalidad, frívola, con demasiado…
—¿Hades? —, me llamó Tay ante mi silencio—. ¿En qué piensas?
—Ya, lo siento—. Expresé, regresando a la realidad—. La cosa es que mis padres tenían la ilusión de que me casará con Rose, que, con ello, nuestra fortuna se triplicaría y bla bla bla.
—Eso no es muy… ¿Antiguo? —, pregunto ladeando su cabeza a lo que asentí—, Baya, creí que esas cosas de verdad ya no se hacían.
—Pues se hacen, mis padres y los padres de Rose han planeado por años nuestra boda, así que, decidí irme, fue una de las razones por las cuales me mudé—. Señalé, para detenerme por unos segundos—. Esa y… Por lo que paso aquella noche.
—Ajá…
—En realidad, no tenía mucho el apoyo de nadie de mi familia, nadie hablaba sobre otra cosa, que no era sobre lo desconsiderado que estaba siendo con mi familia por no aceptar ese tipo de cosas.
Desconsiderado, en realidad me parecía de los actos más egoístas que hubiera escuchado que quieran planearme una boda, con ella, cómo si lo que teníamos en dinero no fuera ya suficiente, querían más, dicha avaricia la colocaban por encima de mi tranquilidad, y mi felicidad.
Es decir, no creía mucho en esas cosas de asuntos del corazón, pero estaba seguro que mi destino no sería estar casado con una chica frívola, vacía de la cabeza, que lo único que le interesaba era comprar, gastar.
Estar en la empresa en la que ellos trabajaban, estando en una oficina por ocho horas al día, siete días de la semana, sin tener que salir de la ciudad, con vacaciones dos veces al año…
Era una vida, muy diferente a la que habría querido yo, no quería introducirme a esta, así que simplemente, tome mis cosas y me fui de la ciudad.
He de admitir, que, si no hubiera sido por el apoyo de mi abuelo, a quien le parecía una completa estupidez, habría estado en diferente posición ahora.
—Entonces, no hay remedio, tendré que ayudarte—. Mención tranquilamente mirando hacía el frente.
—¿Por qué lo dices de ese modo? Tan…
—Porque la única persona que puede molestarte y salir ilesa de ello, soy yo—, mencionó encogiendo sus hombros—, Conozco a Rose, seguro te dará mil y un dolores de cabeza.
—¿Celosa?
—Para nada, pero te he molestado por seis años, quizá un poco más, no vendrá alguien de un día a otro a ser tu dolor de cabeza.
Además, que lo que hacía Taylor, me gustaba, nuestras peleas sin sentido y el modo en el que terminábamos por llevar todo, eso en realidad me gustaba.
El imaginarme la vida en un futuro, casado teniendo la familia y todo eso, no lo habría imaginado antes.
—¿Cuántos días estaremos acá? En realidad, tu mencionaste dos noches y me hiciste introducir más ropa—. Siguió a lo que aparte la mirada por completo de ella—, ¿Hades…?
Se supone, que el tiempo que terminaríamos por pasar en casa de mis padres era mayor al que le habría dicho, pero no sabía en realidad cuanto tiempo sería, no me emocionaba mucho la idea de pasar el tiempo con mi familia, me agradaba Erick, el abuelo y Saray, pero de ahí en más, todos se sentían cómo un grano en el…
—Bien, estas todavía demasiado ido, ¿No quieres que conduzca yo? —, Preguntó a lo que negué.
Una de las razones por las cuales me habría llevado tan bien con Miranda, es porque en muchas ocasiones habríamos dado por hecho que nos pasaban las mismas cosas.
Las personas asociaban el dinero con tenerlo todo, pero en realidad, era una de las mentiras más grandes de toda la historia, toda mi familia estaba inmersa en el dinero, y nadie en realidad se llevaba lo suficientemente bien.
Habríamos pasado la mayor parte de nuestra estadía en casa como uno de los acontecimientos más amargos de nuestra existencia.
Era curioso, porque nosotros mirábamos en dirección de Paula, de Taylor, y nos sentíamos egoístas.
Se supone que nosotros lo teníamos todo, teníamos una familia, teníamos dinero, teníamos oportunidades…
Pero se sentía como un trago amargo, día con día.
Siempre que miraba en dirección de Taylor, no podía entenderlo, ella en realidad, se miraba bastante feliz, siempre. De aquellas felicidades que no podías disimular, ella no tenía a sus padres, ella estaba sola, pero a pesar de ello, parecía que eso…
Lo habría aprendido a sobrellevar.
Miranda y yo habríamos dicho, que nosotros éramos cómo una familia, puesto, que cuando las cosas salían mal, éramos a donde acudíamos, puesto que…
El dolor se sentía parecido.
Quizá es cierto, a veces la familia también se poda…
—¿Estás bien Hades? —, Preguntó ella con bastante curiosidad—. ¿Qué es lo que pasa?
Y podría decirle, que, en realidad, comenzaba a ser una de las peores ideas llevarla a casa, porque… Sería una navidad amarga.
Aunque también, sabía, que muy en el fondo, una de las principales razones por las cuales estaba tan interesado en traer a Taylor, es que, con ella, la vida se sentía mucho más tranquila, no importaba cómo, al final, con ella me sentía tranquilo, en paz…
—Sí, estoy bien—, mencioné para verle de reojo—. En realidad, odio las cenas familiares, así que harás esta estadía menos amarga.
—Todo saldrá bien—, me dijo con una sonrisa ladina.
Supongo que era extraño, ¿Cómo puedes tenerlo todo y a la vez nada?