1. ¡Hola!
*Narra Katrina*
── ¡Hola! -grité cuando entré.-
── ¡estamos en el salón! -sonreí y fuí.-
── hola hermana -dijo Elsa, que me abrazó fuerte.-
── hola mi amor.
── he hecho la cena, ¿quieres cenar ya?
── no tengo hambre, gracias. Estoy cansada, me iré a la cama ya, hasta mañana Milagros.
── hasta mañana preciosa.
── hasta mañana Elsa.
── hasta mañana mi amor.
Entré a mi habitación y cerré la puerta.
Elsa se vino a vivir con nosotras hacía unos meses, cuando cumplió los 18.
Había pasado un año, ya estaba terminando mi carrera de psicología, me quedaba un año y medio, y por las tardes estaba trabajando en una cafetería.
Me senté en un pequeño sofá que tengo en la habitación y subí los pies. Me quedé mirando por la ventana.
No hay noche y día que no piense en Mike, yo sí que lo quise, no como él hizo conmigo, que solo me tomó con un juguete más.
Los primeros meses lo pasé fatal, no salía de la habitación y estaba todo el tiempo llorando, pero me cansé de llorar por alguien que nunca me quiso y decidí continuar con mi vida.
Mientras miraba hacia la ventana, empezó a llover, me quedé viendo como las gotas resbalaban por el cristal.
*Narra Mike*
── ¡hola!
── ¡estoy en el salón, cariño!
Fuí allí y me senté en el sofá.
── ¿qué tal?
── cansado. Cuando salí del trabajo fuí a la terapia.
── ¿qué te ha dicho tu psicólogo?
── está muy contento, he avanzado mucho en este año, yo también estoy contento, ya no siento la presión que sentía antes en el pecho.
── me alegro mucho mi amor -dijo sonriendo.-
── ¡hola! -gritó Jorge desde la entrada.-
── estamos en el salón.
── hola amor -dijo cuando entró, la besó y luego me miró a mí.-
── hola. ¿Qué tal en la terapia?
── muy bien. Estoy listo para volver a ver a Katrina -mamá me miró sonriendo.-
── ¿estás seguro? -preguntó Jorge.-
── sí.
── has empezado el trabajo hace unos meses, ¿lo dejarás?
── el trabajo me da igual, la quiero a ella -sonrió.-
── entonces sí que la quieres.
── quiero pasar el resto de mi vida con ella.
── la llamaré para saber cómo está, si noto que está bien, iremos.
── vale -dije sonriendo.- gracias Jorge.
── eso sí, como te dé otra oportunidad no vuelvas a hacer lo mismo.
── si la recupero, ni loco la vuelvo a perder.
── de acuerdo. Mañana la llamaré.
── está bien, subiré a darme una ducha.
Subí a la habitación. Después de desvestirme entré a la ducha. Dejé que el agua cayese por todo mi cuerpo.
Sonreí y llevé las manos a mi cara.
Cuando salí me puse el pijama.
Bajé a cenar con ellos y luego volví a subir. Al día siguiente me fuí temprano al trabajo, no dejaba de pensar en la llamada que Jorge le haría a Katrina.
*Narra Katrina*
Cuando acabaron las clases salí seguida por Diego, lo conocí este año en la universidad. Es mi mejor amigo.
── ¿cómo llevas los exámenes?
── bien, a pesar del trabajo -suspiré.-
── cuando necesites mi ayuda, ya sabes -entramos a mi coche.-
── sé que puedo contar contigo -dije sonriendo.-
── ¿y... y como está Elsa?
── ¿cuándo te vas a animar a decirle lo que sientes? ¿vas a dejar que venga otro y te la quite?
── coño Katrina, ¿qué quieres? ¿ponerme de los nervios? -me reí.-
── vale, vale. Pero no tardes mucho en dar el paso.
── vale.
Lo dejé en su casa y luego fuí a recoger a Elsa, iba otra universidad porque en la mía no quedaban plazas.
── hola amor.
── hola hermana -sonreí.-
Al llegar a casa comimos con Milagros.
── me voy ya.
── vale, cuidado con la forma de conducir.
── vale.
── tráeme un bollo.
── Elsa -dije sonriendo.-
── anda.
── no -dije yendo hacia la puerta, la escuché quejarse.-
Mientras trabajaba, mi móvil empezó a sonar. Entré a la cocina y contesté.
── hola papá, estoy en el trabajo, así que habla rápido.
── quería saber cómo estás, mi amor.
── estoy mejor.
── ¿cómo van los estudios?
── bien, papá te llamo en la noche que ahora mismo estoy muy ocupada.
── de acuerdo. Te quiero, hija.
── y yo a ti, papá.