Natalia: Agosto 2013

1354 Palabras
Natalia AGOSTO 2013 Llegué aquel viernes al bar "La Antigua", sólo con mi amiga Loly. Como es costumbre coincidimos con algunos amigos, a veces también mis hermanos y sus amigos. Gustavo y Eduardo, eran dos guapos conocidos que trabajaban como representantes para una casa de licores, y coincidimos con ellos con frecuencia en algunos lugares sin planearlo. Siempre había habido coqueteos con ambos, pero esa noche Eddie parecía estar dispuesto a seducirme. Desde que llegó al bar con aquellos pantalones vaqueros deslavados y lo vi acercarse a la barra con aquella camiseta blanca entallada, me mordí el labio al verlo. Él era sumamente sexy y lo sabía. Loly y yo éramos inseparables desde el primer año de la facultad, estudiábamos diseño gráfico y yo me estaba especializando en publicidad. Asistíamos todas las semanas a aquel bar frente al edificio de departamentos donde vivíamos. Pues además de ser “ladies night” (barra libre para mujeres) el grupo de música que tocaba en vivo “Spoon”, siempre me daba la oportunidad de subir cantar, mi gran pasión, pero no tanto como para dedicarme a ello. Dos canciones: “Lemon tree” y “Whats up”, siempre las mismas (las teníamos dominadas), y por lo general esto ocurría después de una partida de billar, Neto el vocalista de "Spoon" anunciaba el palomazo (cantar sin ensayar) de su amiga Natalia. Aquella noche, pedí una cerveza mientras Eddie y Gus se acercaban a saludarnos. Al principio me hice la tonta, un poco difícil, fingiendo que poco me importaba la presencia de aquel adonis. Gus y Loly se marcharon a la mesa de billar, así que nos vimos forzados un poco para conversar. —¿Por qué estás tan seria? — pregunta Eduardo. —Así soy yo… —No lo creo... Te he visto varias veces cantando con Beto, y en el escenario eres... ¡Wow! Cantas increíble. —¿Ah sí? ¿Y qué te parece? — Respondí receptiva al escuchar el cumplido. Así rompimos el hielo, mientras Eddie comenzaba a lanzar señales de seducción y mis antenas de alerta comenzaban a hacer su función. Se acercó, me dijo cosas al oído, mientras yo, comenzaba a sentir cosquilleos por su cercanía. Me tomó de la mano y jugueteó con aquel hermoso anillo de plata en forma de delfines en mi dedo anular. Lo quitaba, le daba vueltas y lo volvía a poner en su lugar. Seguí bebiendo. Una cerveza y otra. Yo cada vez más desinhibida, mientras él se aprovechaba de la situación. Eddie se acercaba seductor, ponía las manos en mi cintura y de pronto me bajó de la silla alta de la barra. Mirándome a los ojos me lleva a la pista a bailar mientras yo me derretía. Eddie me abrazó y acercó su cuerpo para llevarme al compás de la música. Neto el vocalista cantaba una balada rock sensual. Me dejé llevar deseando aquel beso tentador que Eddie aún no se atrevía a darme. Comenzó a acariciar mi espalda. Mientras mi rostro daba a su cuello, un cuello sexy y erguido. Sus brazos estaban marcados sin ser demasiado musculoso. Yo era una chica atractiva, sabía lo que tenía. Uno sesenta y ocho de estatura, delgada, bien formada por las clases de baile, piel apiñonada, ojos verdes y largo cabello rizado color castaño. Mientras Eddie, alto, cabello n***o y quebrado, ojos grandes y una mirada llena de seducción. Un cuerpo marcado y atractivo. Al fin coincidieron nuestras miradas y antes de besarme me dijo al oído: —Me gustas, quiero estar a solas contigo. Yo estaba desconcertada, pues no era la clase de chica de aventuras de una noche, no supe qué decir. Loly sí llevaba chicos a su alcoba, situación que con frecuencia me incomodaba, pero era su vida. Busqué a Loly para pedir apoyo. Eddie me gustaba, sin embargo por su ritmo de vida, seguro tenía una chica distinta cada noche...y esa noche yo era la elegida. De pronto vi a Gus y a Loly besándose sin inhibiciones… —Vámonos… —¿A dónde? — pregunté Eddie. —A donde quieras... ¿Vives cerca de aquí? Y dudé, no sabía si decirle la verdad. —Vamos a seguir la fiesta— nos interrumpe Loly. —¿A dónde? —Al departamento, ¿vienen? Nerviosa por la situación, no respondí, no sabía qué hacer. Por un lado Eddie me gustaba. Pero sabía que sería solo una noche. Sabía poco o nada de él, que es soltero y que trabajaba para una Casa de licores… Eddie me sonríe. Así que decidida a vivir aquella historia le devolví el gesto y nos marchamos los cuatro al departamento. Eddie me besó por fin y yo divertida me dejé abrazar. Jugueteamos un rato y yo ya sabía para dónde iba aquel tonteo. Loly y Gus se metieron a la alcoba directamente, mientras yo, aún algo cohibida por la situación decidí tomar la iniciativa y me lancé a Eddie. Si no volvía a buscarme, al menos aquella noche sería divertida. Nos besamos con pasión y lo arrastré entre toqueteos y más besos a mi dormitorio. Nos fuimos quitando la ropa, Eddie se quedó sin habla al ver mis hermosos rizos y mi largo cabello alborotado cubriendo mis pequeños senos. —Me encanta...—Me dijo él mientras yo me mordía los labios esperando el ataque de nuevo. Como un lobo feroz en pos de caperucita comenzó a besarme el cuello, la química s****l era única. Para mi ese tipo de aventuras eran algo nuevo. Mientras Eddie lleno de experiencia notaba cierta timidez en mis ojos. —¿Estás bien? —Mejor que nunca, no pares. Con dulzura y tratando de recuperar el pulso Eddie me acariciaba el cabello. Yo sonreía como tonta, había sido la mejor noche de placer de mi vida y deseaba repetir. Eddie me dijo mientras se ponía los boxers. —Tápate, hace frío. — Estoy agotada. Has acabado con lo poco que me quedaba de energía. Eddie tomó su camiseta y se acercó. Me ayudó a levantarme y yo me dejé consentir. Sonreí como boba. Cuando Loly se enterara de que había hecho casi de todo con Eddie aquella noche se iría de espaldas. Eddie me pone su camiseta. Se tumba a mi lado y nos perdemos en los brazos de Morfeo. Desperté. Miré el reloj en la mesa. No había dormido casi nada. Me levanto, me pongo un pantalón corto y me dirijo al baño. —¿A dónde vas? — Sentí una mano alcanzando la mía. Eddie me haló hacia él y caí sobre su cuerpo. —A lavarme los dientes. —¿Te acompaño? — Claro que no. Cuando volví observé a Eddie vestido y desnudo del torso. —Necesito mi camiseta, debo irme. Yo sonreí. Caminé a la cajonera y saqué una playera. Se la lancé y le dije: —La tuya no pienso devolvértela. Significa desnudarme frente a ti y ya tienes que marcharte. Estarás más cómodo con una limpia. — dije con coquetería. Él observó la playera. Afortunadamente era gris. Sin estampados ni nada. Pasé un momento en el baño y al salir me plantó un beso. —Te llamo... ¿sabes si Gus se fue? —No, no lo sé— dije seria, pensando que ahí acabaría todo. En silencio y de la mano caminamos a la puerta del departamento. Él me miró, pero no dijo nada. —Vale, me voy— y antes de marcharse me besó ¿el beso del adiós? Eddie me guiña un ojo y se marcha. Me metí a la ducha. Tenía cara de tonta por la noche loca que pasé con Eddie. Al salir, limpié el espejo y noté el chupetón que traía en el cuello. —Imbécil— exclamé—, hoy es la boda de Gil. Se me va a notar ¿Qué voy a hacer? ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ Gracias por seguirme! Me encuentran en r************* : Facebook: @patmunozescritora Instagram: @patmunozescritoraycuentacuentos TikTok y Twitter: @patmunox
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