Capitulo XXXIV Olivia No sabía si habían pasado segundos, minutos, días o meses. Sin embargo, aún seguía en la clínica, conectada a una maquina chillona. Desperté cuando la luz del sol se había ido, Zaid se hallaba conmigo y me regaló una sonrisa cuando me vio despierta. —Hola hermosa, que gusto verte— saludó, depositando un beso en mi frente. —Gracias por estar aquí— dije, al borde del llanto— ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —Un día. —¿Han tenido noticias de Nadia? —pregunté, él negó. Se encontraba nervioso, conocía muy bien a mi mejor amigo como para saber cuándo me ocultaba algo—. Dímelo ahora, igual terminaré averiguándolo— manipulé. Zaid suspiró, era algo fuerte. —Nadia no fue la única que desapareció, hermosa— confesó—. Cloe también, mi hermano y Dorian están como locos re

