Me quedé en silencio un par de minutos porque no quería incomodarlo, pero mi cabeza no se quedó tranquila y mi jodida boca no se controló — ¿Qué pasó entonces? — Pregunté frustrada —Es que…—suspiré —Todo iba bien hasta la cena de ensayo ¿Qué te hizo cambiar? Al principio pensé que todo había sido siempre un juego tuyo, pero es que a veces me confundes tanto. —Así es, como arruinas este hermoso momento —dijo levantándose de la cama y saliendo de la habitación. Su actitud me tenía al borde de la locura. Me levanté hecha una furia y fui detrás de él — ¿Cuándo demonios me vas a decir qué es lo que hice? — grité. Él detuvo su caminar y lo vi empuñar las manos. No tenía que ser adivina para saber que estaba furioso. Y así como si nada, continuó caminando —Claro, jamás hables ni digas nada, a

