Ariadna. —Por Dios! Qué bueno que llegaste, estoy destrozada, mi niño..— la señora Camila me abarcó por completo, abrazándome con fuerzas en medio de un gran llanto. Por amabilidad le correspondí el afecto. Ella y yo nunca nos llevamos totalmente mal en los dos años que tuvimos Richard y yo de relación. Es solo que siempre me molestó que en todo metiera a su madre, él no la dejaba a un lado nunca y todo se lo contaba. No sentía privacidad y a ella la notaba algo intensa con él, pero siempre lo justifiqué por ser su único hijo. —¿Que le ocurrió? — le pregunté mirándola toda roja. Ella era una copia de él. —No lo sé... lo encontraron tirado en un matorral cercano muy golpeado, estoy muy asustada — Inmediatamente sentí la mente conectar varios puntos. Me fui muy lejos e imaginé cosas que

