Leandro. Ya sabia yo que esto ocurriría, tenia toda la seguridad de que ella se terminaría afligiendo, pero no sabia con certeza que esa mujer se atrevería a venir a buscarla, que persona con el dolor de la perdida de su hijo piensa en ir a buscarse líos a otro lugar? A penas pude lograr que fuéramos a comer. Ella estaba enojada conmigo por mi manera de tomar la situación, pero que quería? En realidad tomarla del pelo si, me tenia castigado estos días al parecer, los malestares me la pusieron incomoda, y ese no era el plan. —No vas a querer nada más, amor?— le pregunté mirándola terminarse su barquilla de helado. Ella tan solo negó con la cabeza. Procedí a pagar la cuenta y en cuanto acabó de comer, nos marchamos del restaurante. —No me gusta verte tan callada, sabias?— le dije

