Ariadna. —Es que no lo puedo creer, me siento tan feliz por ti amiga. Todo lo que está pasando te lo mereces, les quedó preciosa la casa y por Dios, estoy enamorada de esos guardias de afuera— A Lia la habia invitado a visitarme. Teniamos mucho que no pasabamos tiempo juntas y era hora de que le contara muchas de las cosas que han sucedido. Le mostré toda la casa, le brindé del chocolate de jengibre que hice esta mañana para darle inicio a esta época tan hermosa y cocinamos juntas una deliciosa comida para almorzar juntas como hace mucho no hacíamos. —No cambias por Dios. Esos guardias son muy amables, tal vez alguno te da su número — bromeé con ella sabiendo como es. Vive su vida al límite. —Enserio? Ya veras como me los voy a tirar a todos— ambas reímos tras su putisimo comentari

