Cambiar la vida de los mas vulnerables

2215 Palabras
ASHER Como un Asher joven e idealista, tengo muchas ideas sobre donde terminara el futuro Asher y en qué tipo de cosas pasaría mi tiempo Nunca pensé que el magnate inmobiliario estaría incluido en la lista. Pero a medida que avanza la semana, he repasado mi interacción con Mila y el ridículo imbécil de su marido no menos de mil veces, me di cuenta de que oficialmente he pasado a una nueva industria. Mis hermanos y yo hemos ampliado nuestros intereses comerciales una vez. El año pasado, nos convertimos en parte del mundo de las startups tecnológicas cuando adquirimos una empresa en decadencia con una visión increíble pero un director ejecutivo despreciable. La adquisición tiene un doble propósito principal. No solo deseamos un buen puesto dentro del mundo tecnológico, sino que queríamos enviar al director ejecutivo de la empresa al infierno, pero lo mejor que pudimos hacer fue comprarlo y evitar que usara la empresa para traficar con menores de edad. La adquisición nos mostró que podíamos expandirnos, posiblemente infinitamente, no solo nuestras propiedades físicas, sino tambien nuestro alcance moral. Convenientemente le asignamos al exdirector ejecutivo un monitor de hackers de por vida que le descubriría e intervendría si alguna vez intentaba participar en la trata de personas de nuevo, gracias al cerebro genio de Dominic. Las personas más ricas cometen algunos de los crímenes más turbios, y la mayoría de estas personas están fuera de los límites de la justicia ordinaria. Así que, si podemos inclinar la balanza de alguna manera, bueno tenemos que hacerlo. Y ahora, Cargill Realty está en mi radar. Conrad Cargill es un objetivo por razones personales. No envía chicas drogadas por todo el mundo en jets privados como algunos de estos ricos imbéciles, pero el propuso su propia marca de asco. Quiero que Conrad Cargill caiga más de lo que quiero respirar algunas mañanas. Y créeme, estoy realmente interesado en respirar; planeo chupar hasta la última gota de vida de esta maldita experiencia terrenal. Pero ahora que estamos a punto de comprar este edificio, siempre que se pueda confiar en Mila Cargill, aunque sea un poco, lo cual todavía dudo, me doy cuenta de que quiero entrar. Quiero añadir bienes raíces a nuestras propiedades. Quiero que Cargill Realty se convierta en una de nuestras marcas insignia. Siempre he querido acabar con Conrad, y tal vez apoderarme de su preciosa empresa es la mejor ruta hacia la sumisión. Tener a Asher Hamilton al mando de su marca es la mejor venganza que puedo imaginar. La idea me recorre como la línea de bajo de una canción de techno. No puedo evitarla. Mi rodilla rebota al ritmo de esta, incluso sin quererlo. De alguna manera, haré que esto funcione. Abro mi aplicación y busco Cargill Realty. Las estadísticas de la empresa me devuelven la mirada. Parpadeo. Podría hacerme cargo de su empresa mediante una adquisición hostil algún día, si adquiero suficientes acciones y puedo abrirme paso a codazos en la junta. La idea se extiende por mi como miel caliente, provocando una sonrisa. Qué plan tan delicioso. Compro 50.000 dólares en acciones de Cargill para empezar. Un buen comienzo para mi nuevo enfoque de inversión semanal. Toc, toc. El sonido de la puerta de mi oficina me saca de mis pensamientos. La puerta se abre antes de que pueda hablar, lo que significa que tiene que ser uno de mis hermanos. Tiro mi teléfono sobre el escritorio. La cabeza de Weston asoma por la puerta. –¿Estas ocupado? – Hago un gesto hacia mi escritorio desordenado antes de juntar las manos detrás de la cabeza. –Tengo todo el tiempo del mundo para ti, Weston. ¿Qué pasa? – –Solo quiero darte un pequeño aviso. No vengas a mi lado de la sala esta tarde– –¿Por qué? – Hace esa molesta maniobra de evasiva: la inclinación de cabeza combinada con un –Ehhh– Finalmente usa sus palabras. –No te preocupes. Solo evítalo– –Sabes que es una respuesta inaceptable– Mis manos caen sobre mi escritorio y me inclino hacia adelante, fijándolo con la mirada. –¿Por qué necesito evitar tu oficina? – –Razones– Apoyo mi escritorio en la palma de la mano y me pongo de pie, sin apartar la mirada. –Weston– –Asher– –Maldita sea– Parpadeo y puedo ver los engranajes girando detrás de sus ojos oscuros. –Viene alguien que preferirías no ver– –¿Quién? – Entrecierra los ojos. –Mila– El silencio se extiende entre nosotros mientras nos enfrascamos en una intensa guerra de miradas. Confió en que puede sentir todas mis preguntas solo a través de mi mirada. En caso de que no fuera claro, sigo con: –¿Por qué demonios entra en nuestro edificio? – Suelta una bocanada de aire: –Escucha, sé que es raro. Pero me pidió un consejo financiero privado después de la visita la semana pasada. Y…no sé. parecía urgente. Entendí el mensaje, si sabes a que me refiero– Todo el tipo de reacciones cobran vida dentro de mí. Exasperación. Arrepentimiento. Solo por nombrar un par. Pero lo que gano fueron los celos. –¿Qué mensaje es ese? ¿Sabes lo que te hare si la miras demasiado tiempo? – Weston gime. –Dios, Asher, ese mensaje no– Me dejo caer hacia atrás en mi asiento, frunciendo el ceño. –Parece que necesita ayuda. ¿y que somos sino un montón de patrocinadores de casos de caridad? – –¿Incluso mi ex prometida? – digo, con más de una nota de desafío en mi voz. –Que tiene acceso a todos los recursos del mundo– –Si. Incluso ella– No puedo continuar, porque sé de qué está hablando. Se porque lo hace. Si pudiera ver más allá del dolor, estaría de acuerdo con él. Pero por ahora, no puedo. Todo lo que puedo admitir es que tengo curiosidad. –¿A qué hora viene? – pregunto, haciendo clic en el bolígrafo más cercano que puedo encontrar. –Para saber cuándo evitarlo– –En cuarenta y cinco minutos. Está programada para una hora, pero podría tomar menos. Puedo avisarte cuando no haya moros en la costa– Asiento, sorbiendo por la nariz. Mi mente da vueltas. Aunque estoy agradecido por el aviso, sé que no puedo pensar en nada más hasta que esa mujer se vaya del edificio. Weston se retira a su lado del edificio, y yo me quedo pensando y dando vueltas. Siempre había imaginado tantas posibilidades para mi vida, a pesar de los contratiempos. Pero una que no se materializa es la de un marido. Después de Mila, no tenía la fuerza de que nadie más se acercara ni remotamente. Amanda es la persona más cercana que alguien había estado, y todavía no se nada de su familia. Lo prefiero así. Entre lo que pasó con Mila y lo que viví en mi infancia, no tenía la fuerza para dejar que nadie se acercara tanto nunca más. Empecé siendo un niño normal de clase baja: dos padres que me querían, mi hermano mayor Dominic y mis dos hermanas menores. Un regalo por cumpleaños. Siempre con la cena en la mesa, incluso si costaba hasta el último centavo ponerla allí. Luego cuando tenía ocho años, mis padres murieron en un accidente automovilístico mientras estaban tratando de encontrar regalos de Navidad para nosotros. Si, éramos el triste caso de los niños cuyos padres murieron el día antes de Navidad. Nuestra abuela no estaba lo suficientemente bien como para cuidarnos más de una noche aquí o allá, así que nos echaron al sistema de acogida. Mi hermana pequeña Jessy solo tenía dos años cuando perdimos a nuestros padres. Imagínate esa mierda. Ojalá pudiera decir que al menos nos teníamos el uno al otro para apoyarnos. Pero no fue así. A Dominic y a mi nos enviaron a un hogar, a Kate y a Jessy a otro. Dominic y yo lo vimos todo en los dos primeros años de acogida. Mierda de la que todavía no quiero hablar. Granjas de acogida, así las llamábamos: padres que exprimían el sistema para obtener los beneficios mientras los niños vivían como ratas en una choza. Aprendí muy rápido a valerme por mi mismo. Dominic y yo nos mantuvimos unidos como lapas. Nos cuidábamos las espaldas en cada nueva escuela o cuando la granja de acogida tenía niños mayores que estaban felices de recibir golpes. Dominic siempre estaba en primera línea encontrando el compromiso, negociando refrigerios adicionales, controlando las cosas cuando yo hablaba demasiado con las nuevas mamás y papás o con los hermanos. Incluso a los nueve años, sentía que tenía que encontrar la manera. Era un año mayor que yo, así que se tomaba en serio el papel protector, como si esos onces meses de diferencia significaran que tenía que ser el hombre de nuestra familia rota. Pero ningún niño de nueve años debería tener que cargar con esa mierda. Para cuando llegamos a la familia de Weston, estábamos predispuestos a las peleas. A la tensión. A destrozar por completo los cimientos inestables. Nos llevó un minuto adaptarnos a la estabilidad. Nos llevó aún más tiempo darnos cuenta de que Weston era un aliado, no un enemigo. Del amor, a lo roto, al amor de nuevo. Ojalá pudiera decir lo mismo de mis hermanas pequeñas. No hay mucho que me haga derrumbarme en la vida. Pero cuando pienso demasiado en el destino que les tocó a mis hermanas pequeñas debido al sistema de acogida, me entra en una espiral. Porque ese mismo sistema nos salvó. ¿Cómo podría el mismo sistema traer salvación y ruina? Esas son las preguntas que no comparto con un maldito rollo. Las preguntas que ni siquiera puedo soportar hacer en voz alta. Mila era la única que sabía de mis hermanas, además de Weston y Dominic. Mis hermanas son la razón por la que los tres desviamos cada dólar de inversión sobrante a apoyar a las familias de niños de acogida, familias necesitadas y niños que lo habían perdido todo y necesitan una Estrella del Norte. Tuvimos suerte y encontramos Estrellas del Norte, Jessy y Kate nunca lo hicieron. Pudimos mantenernos en contacto con nuestras hermanas, pero solo esporádicamente. Nunca hubo una razón para contactarlas. Una vez que nos instalamos con los Hamilton, mamá Deb y papá Gary intentaron localizar a nuestras hermanas y añadirlas a nuestra familia, aunque la incorporación habría desequilibrado mucho la balanza financiera. Pero lo intentaron. Benditos sean, lo intentaron. Durante un breve periodo en la preparatoria, los cuatro estuvimos en el mismo sistema escolar. Dominic y Weston y yo éramos estudiantes de último año, Kate de segundo año y Jessy de séptimo grado. Dominic y yo nos aseguramos de encontrarnos con Kate todas las mañanas en la puerta, acompañarla al aula y hablar sobre lo que estaba pasando en su vida. Pero para ese entonces, a los quince años, se comportaba como una loca. Llegaba a la escuela con un aspecto destrozado o alterado, su cabello rubio enmarañado y el delineador de ojos corrido. Se jactaba de haber probado drogas o de haber salido con hombres de veintitantos años. Pero no nos dimos por vencidos con ella. demonios, me sentía culpable porque nuestros padres de acogida eran geniales, y los de ella claramente eran pésimos. Kate nos dijo que sus padres de acogida la culparon, pero Kate era la verdadera víctima. Hizo un amigo equivocado o se enrolló con un chico equivocado. No se sabe quién finalmente la empujó al mundo del tráfico s****l. Pero para marzo, dejó de ir a la escuela. La única manera en que pudimos obtener información fue cuando pudimos interceptar a Jessy en su escuela. Pasábamos temprano con donas, con la esperanza de encontrarla. Jessy apenas nos reconoció la primera vez que la atrapamos. Solo éramos sus hermanos mayores en teoría. Se sentaba con nosotros con los ojos más tristes, picoteando sus donas, guardando todos sus secretos en su interior. Una vez que Dominic, Weston y yo nos graduamos, el número de teléfono celular de Kate dejo de funcionar y descubrimos que Jessy había sido transferida a otro sistema escolar nuevamente. Nunca volvimos a encontrar a Kate. No fue hasta que su obituario llegó a los periódicos durante nuestro primer año en Columbia. Jessy simplemente desapareció. Nunca encontramos un obituario, pero sabíamos que podría haber sufrido un destino similar. Sospechábamos que sus padres adoptivos habían sido el vínculo con el mundo del tráfico s****l. ¿Dónde estarían ahora si de alguna manera hubieran escapado del sistema? Nuestro éxito tiene que ser doblemente grande, doblemente grandioso. No solo estamos construyendo nuestros propios legados. Estamos logrando algo para la familia que habíamos dejado atrás. No, la familia que nos habían arrebatado. Pasé demasiado tiempo dándole vueltas a mis pensamientos. Algunos días, siento que el pasado nunca nos abandonará. Mierda, me lo he tatuado en el cuerpo. Es lo que nos impulsa. Incluso Weston. Ese genio de gran corazón. Por supuesto que había adoptado nuestra misión sin cuestionarla: ayudar a cambiar las vidas de los mas vulnerables. No había sufrido como nosotros, pero luchará por el futuro de los niños olvidados y abandonados de todos modos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR