+ARIA+ El almuerzo fue una completa farsa. Silencioso. Incómodo. Tenso. Nos sentamos. Catalina frente a mí, Killian al lado, Margaret sonriéndole al tenedor como si quisiera comérselo más a él que a la comida. Y yo, con las piernas cruzadas, sintiendo el eco de ese orgasmo entre mis muslos como si todavía estuviera en el baño, atrapada entre la pared y el eco de su voz. No pude reírme… aunque quería. Oh, Dios, cómo quería. ¿En qué me he convertido? ¿Qué es todo esto? Estoy jugando con Killian. Fingiendo celos de que esté con otra, cuando en realidad esa "otra" soy yo. Me dan ganas de soltar una carcajada y dejarla salir, así como dejé salir ese gemido en los baños. Pero me contuve. Catalina se levantó primero. “Tengo una llamada de una de mis amigas”, dijo, tan casual como si no sospe

