Capitulo Diecinueve Cuando ella ingresó al estudio la recibieron con una amplia sonrisa y aunque le gustaba ser bien tratada, había lago que no le permitía el poder estar feliz en un cien por cien y eso era Santino. - Por favor, sígame que la llevare a su oficina. – dijo una señora de edad avanzada. – iremos por el ascensor. – rompe el silencio. – no son muchos pisos, pero ya no estoy en edad para utilizar las escaleras. – concluyó con una sonrisa. La anciana luego de que las dos estén dentro de aquel cubículo, apretó el último botón que figuraba en el tablero y ese era el 3, es decir, el tercer piso. A medida que el ascensor se acercaba a destino su corazón aceleraba sus latidos y la acción de respirar se le hacía cada vez más y más difícil. - Bueno, al fin hemos llegado. – d

