Capitulo Veinte. Llevaban casi cuatro horas trabajando en la defensa de Farias y si quiera se habían tomado el tiempo de mirar lo que el otro estaba haciendo, simplemente ella optó por que cada quien realice una y que sea su jefe el que decida cual es la mejor. Claro, para Santino esta actitud de Abril no era más que un comportamiento infantil y eso le demostraba que no había cambiado en nada, que seguía siendo la misma mujer rebelde que intentaba imponerse ante el resto que había conocido y si bien eso fue lo que lo sedujo, el caso que debían llevar juntos era importantísimo para su carrera y no quería desperdiciarlo en estúpidos juegos de su parte. Una vez la eligió entre el ella y su carrera y así le fue, dos veces no lo haría. - ¡Dios! – exclama luego de dejar la lectura

