Día de trabajo, también día de prueba de vestido para la boda de Rose. O sea, Ruby tendría tortura extra. Comía más papitas de lo normal, lo que la estaba haciendo ganar peso… Le urgía ejercicio o le caerían encima con eso. Dejó la bolsa de twistos en el cajón de su mesa y sonó el teléfono haciéndola soltar un largo suspiro. Su mamá. Atendió, porque ya no aguantaba más acoso. –Mamá, trabajando. Lo sabes.
-Esto es rápido, estoy en tu oficina, vine a llevarte a comer…
-Dime que no es otra cita a ciegas. Por favor, dime que solo es una comida normal de madre e hija y tendremos ensalada César, sopa de tomate y un par de tés helado. ¿Si?
-Mi amor, ¿Cómo se te ocurre?, pero la boda…
-Trabajo. –Colgó y se sobó las sienes, dos meses más y se volvería loca. Vio a Mateo salir de su oficina y sonrió. –Hola.
- ¿Todo en orden? Te veo cansada.
-Todo mal, la boda tiene a mi familia loca, pero unos meses más y se acabará, ruego eso. Hasta que Rose no diga que “sí” en la iglesia, a mí no me dejarán en paz. Mi mamá quiere que vaya con alguien.
-Auch. Bueno, todos tenemos problemas. Catalina llama de un número nuevo cada semana, así se asegura de que conteste. Es hora de almuerzo, ¿No vas?
-Si no te molesta, pediré un delivery, me siento como en una burbujita estando aquí y nada puede molestarme, además, mi mamá está abajo, si sales, llévala lejos. A China, si es posible. O mejor a un sitio donde no conozcan el internet y la red móvil.
- ¿Cómo las Amazonas?
-Es una buena idea. Lleva una estaca de madera y un crucifijo. La amo, a mi mamá, pero estoy hasta el copete de que me consiga citas, sé conseguir novio.
- ¿Y por qué no tienes?
-Porque no quiero tener. Simple, Santana.
-Oooh, ahora me llamas por el apellido. Y eso que sacaré tu trasero del lodo… Mira. –Alzó el audífono del teléfono para llamar a recepción. - ¿Si? ¿Amelié? Hay una señora en la recepción llamaba May Lake. Buscando a Ruby.
- ¿Quiere que la haga subir, señor?
-Todo lo contrario, dígale que Ruby está en reunión con altos directivos y que no podrá atenderla, que por favor no la interrumpa. –Ruby se reía y veía el guiño de Mateo. –Perfecto, gracias. ¡¿Ves cómo soy bueno?! Ahora, ¿Por qué no te vas a comer en la selva de asfalto?
-Eres realmente despreciable. –Rió y salió de la oficina de su jefe para irse a comer, tendría que usar su inteligencia para lograrlo, y, le pareció fantástica idea hacerlo por el estacionamiento. Una vez que se encontró con Marcos, fue a su restaurante favorito a disfrutar de un delicioso almuerzo. –Mi mamá tuvo la osadía de ir a la oficina, estoy volviéndome loca.
-Lo de ir conmigo a la fiesta sigue en pie. Yo me ofrezco.
-Lo sé, es una buena idea. Ahora come tu ensalada… ¿Marcos?
- ¿Sabes que eres preciosa? –La sonrisa que le dio, la manera en que habló, coqueta, pastosa, hicieron que a Ruby le dieran un brinco el corazón y comenzó a reírse nerviosa. –Vamos, ¿No quieres practicar el coqueteo para la fiesta?
-Avísame primero. –Dijo respirando otra vez. –Casi creía que… olvídalo. Dije que lo pensaré, ¿Vale? Aún no sé si sea buena idea llevarte, sería muy loco, y mi familia… tengo miedo.
-Agh, es fiesta gratis, Ruby.
-No será fiesta si tengo que estar con mis tías presionando para que sea la siguiente en casarme, con Rose lanzando el ramo en mi dirección y con los interminables discursos de mamá de que siempre creyó que sería la primera en casarme, de las historias de mis exnovios, y que mi trabajo es tan demandante que no puedo tener vida social. No quiero que dañen mi amistad contigo presionándote.
-Que presionen, soy duro como roca. Vamos, ¿Qué hay que perder?
-Dignidad, respeto, será una bola interminable de mentiras y no quiero… no podría… por más que lo pienso… tal vez funcione mejor con alguien a quien no quiera, podría fingir, pero con mi mejor amigo, no me parece justo hacerte pasar por todo eso.
-Ma chère, si cambias de opinión, escríbeme un mail.
-Oh, la la, señor francés. –El almuerzo ocurrió sin más contratiempos, al regresar, Ruby fue directo a su oficina, parecía que todo iría en paz, al menos en su cabeza, pero el tropel que venía, los tacones y los gritos solo podían significar una cosa: Su madre y sus tías habían llegado a su puesto de trabajo. –Ay no. –Tal como lo reconoció, aquel “trío de locas” como las llamaba en su mente, llegaban, regañaban a medio personal. –Ay no. –Al verlas irrumpir en su oficina solo suspiró y sonrió. –Hola. ¿Las puedo ayudar, amables señoras?
-Sí, claro que sí. –Soltó su madre. –Tenemos el candidato perfecto para ti y así no irás sola a la boda de tu hermana. Está abajo, esperando a que lo conozcas, solo da la orden a que suba.
- ¿De dónde sacas tantos? ¿De catálogos? No, mamá, esto es vergonzoso, es mi espacio de trabajo, aquí es donde yo trabajo, no quiero que traigas hombres aquí, puedo tolerarlo en casa, pero ¿En mi trabajo, má?
-Ayudaría si cooperaras, casi tienes treinta años…
-Veintiocho.
-Y ya estás quedándote sola, es necesario que…
- ¡NADA! –Dijo interrumpiendo a su madre más que molesta. –Soy una mujer que sabe decidir por sí misma, yo no soy Rose, soy Ruby… ¿Cuándo van a entender eso? Sé lo que quiero en mi vida, y el día que decida tener una pareja la conseguiré, Dios mío, ¿No te parece que ya esto es extremo? ¿Ya no están hartas? Dios mío ¿Hasta cuándo?
- ¡No me hables así!
-Mamá, ya no me trates así, si lo que quieres es que tenga una cita para la boda de Rose, lo haré, pero déjame en paz en todos estos meses.
- ¿Dices que tendrás una cita para la boda de tu hermana?
-Sí, Jesucristo, sí. Voy a llevar a un tipo guapo, sensual, y será mi novio para entonces ¿Contenta?
-Sí, contenta. Vámonos. –Dijo la mamá de Ruby viendo a sus hermanas. –Nos vemos en tu casa, y quiero conocer a quien vas a llevar a la boda. ¿Si? Llévalo a cenar este fin de semana.
-No exijas demasiado. –Sacó a su madre y a sus tías de su oficina mientras escuchaba los cuchicheos de sus compañeros de oficina. Ya estaba decidida, le escribiría un e-mail a Marcos de inmediato, él sería su salvación.
Al volver, redactó su correo y lo mandó antes de ponerse de nuevo en su trabajo.
Le urgía un café.
¡Es oficial! Serás mi novio de mentira en la boda de mi hermana y en eventos familiares previos de mi familia. No te pediría esto si no te necesitara, las reglas son simples.
1. Solo besos y tomadas de mano. Nada de relaciones sexuales.
2. Fin, no más reglas. Subiremos muchas fotos en r************* para atizar las llamas de la farsa.
Responde si estás de acuerdo con esta petición… Por favor dime que sí, porque eres mi salvación.
***
- ¡¿Cuándo me dejarás en paz?! –Gritaba en el celular ya al contestar la octava llamada de Catalina. –Deja ese estúpido chantaje de que volveremos porque pasó un mes y yo sigo sin novia. ¿Quieres? Yo tengo una novia, y no le gusta que llames.
-No seas mentiroso, no tienes novia, ni siquiera públicas sobre ella en tus redes, nada. No como nosotros.
-Ya no hay un nosotros. ¿Puedes entender eso? –Escuchó el mensaje entrante en su computadora, el típico “bip” que le hacía saber que tenía un correo y decidió ver que era, siempre recibía contratos, podría ser alguno. –Hasta nunca, Catalina. –Colgó y se sorprendió al ver el remitente, su propia asistente era la que había mandado el correo, al leerlo, de inmediato, pensó que era una broma. – ¿Qué demonios? –Una y otra vez leyó el mensaje y levantó en teléfono para marcarle a Ruby. –Directo a mi oficina. –Colgó y la vio entrar en menos de un minuto. - ¿Esto qué es? –le mostró el correo y la vio ponerse pálida. –Ruby.
-No… puede… ser. –Se acercó a la pantalla viendo una y otra vez el correo enviado a mateo@newbeat.org y no a marcos@newbeat.org –Puedo explicarlo.
-Espero.
-Ese correo era para Marcos, en el piso de abajo. No era… Es que…
-Ruby, en todos los años que llevas aquí nunca habías usado el correo de la empresa de forma indebida, ¿por qué ahora? Quiero saber.
-Solo… solo… -Mateo sonrió, tenía una idea diabólica, una macabra idea.
-Dígame, ese correo a su compañero de trabajo ¿Iba en serio? –la vio asentir y ensanchó aún más la sonrisa. –Ruby. No hagas esto con Marcos.
- ¿Eh? –Pestañeó. - ¿Qué quiere decir, señor Santana?
-Que no me digas señor Santana. Quiero decir que yo acepto el trato. Mira, es simple, tú necesitas un novio ¿No? Por lo que sé, tu mamá te presiona para eso, y yo necesito una novia para quitarme a Catalina de encima, por eso es perfecto, y si te rehúsas, te despido.
-Eso es chantaje. –Soltó arrugando el ceño. –No aceptaré esto.
-Okay, usemos el soborno. Si aceptas, te subo el sueldo.
- ¡No!
-Ruby…
-Se hará a mi manera si voy a aceptar, haré un contrato.
- ¿Piensas contratarme como novio? Bueno, eso tendría que ser más que para los eventos de la familia Lake, también tiene que ser para mis eventos, fotos, todo, entrevistas incluso. Dime que sí, yo te necesito para esto, Ruby. No uses a Marcos.
-Hecho, pero haré un contrato, para hacerlo real. Cena este fin de semana con mi familia, es el primer evento.
-Solo luego de firmar.
***
Un contrato firmado, una farsa bien montada con reglas y clausulas, y ya, en sábado, Mateo iba con Ruby en su auto. –Okay, tenemos que saber mucho el uno del otro. –La mujer miró al hombre mientras se acomodaba su vestido rojo y sonaba en la radio “For me formidable”. –Yo sé que tienes un tatuaje en la espalda.
-Yo sé que eres alérgica al polen. Así que las flores no entran en este contrato.
-Yo sé que eres tipo AB positivo.
-Acosadora. –Rió y la miró. –Yo sé que eres tipo O.
-Acosador. ¿Qué más? ¿Qué me dices de mi cumpleaños?
-Igual que el de tu hermana.
-Gracioso. ¿En qué fecha es?
-No lo sé, tendrás que decirme y me la grabaré. ¿Verano? –ve que niega y ríe. –Okay, ¿Invierno?
-Sí, y todos los cumpleaños van con nuestros nombres, solo debes ser astuto.
-Tu hermana se llama Rose, y tú eres Ruby. Ambas, color rojo… ¿Y dijiste invierno? Febrero.
-Así es. ¿Y el día? Es más sencillo de lo que crees. Mi hermana se comprometió el día de su cumpleaños.
-Catorce de febrero. Día de San Valentín. ¿De verdad? –Vio que asentía y sonrió. –Que romántico.
-Sí. Rose como las rosas… Ruby, por el color rojo de los corazones. Es bonito, ¿No crees?
-Precioso, ¿Y mi cumpleaños?
-En agosto, veinte. ¿Ves como sí lo sé? –Estacionaron el auto en frente del restaurante en donde iba a ser la cena de la familia Lake y juntos bajaron. –Reza para que se lo traguen.
-Mano. –Le ofreció su palma y Ruby la tomó para entrar juntos. –Debemos besarnos, y debo portarme coqueto. Es sencillo.
-Solo no la eches a perder. –Al verlos llegar juntos, la madre de Ruby gritó, el hombre guapo existía, y se veía perfecto al lado de su hija. –Mamá, te presento a Mateo Santana, mi novio.
- ¿No eres también su jefe?
-Sí, pero somos pareja, una pareja administrativa, y una pareja en la vida real. –Casi podían escuchar los grillos, nadie se tragaba la farsa.
- ¿Cómo te diste cuenta de que te gustaba mi hija?
-Un segundo, má… Eso…
-Es una mujer excepcional. –Soltó Mateo. –Siempre ha sido una ejecutiva de primera, tiene carácter y personalidad y eso me gusta en una mujer. Llevo mucho tiempo trabajando codo a codo con ella… Es mi mejor amiga también. Tenemos más que una relación jefe-empleada.
-Sí, sí. –Soltó Ruby. -¿Podemos cenar? –Jaló a Mateo aparte y suspiró. –Que pesadilla.
-Sí, pero fue tu idea.
-No, fue tuya. Ahora, necesitamos una historia, sabía que nos faltaba algo.
-Eso es de lo más fácil. Fuimos juntos a un evento de moda, te quedaste en mi casa una vez, te vi en un contexto diferente al laboral, comenzamos a hablar más, y estoy loco por ti ¿Crees que no sé manejar a las multitudes?
-Uy, convincente. –Rió Ruby recuperando la confianza. –Bien jefecito, ¿Qué tal si dominas a mi familia?
-Puedo hacerlo. –La cena ocurrió sin contratiempos. Solo debían actuar. Una buena actuación digna de un Óscar. Bailaron juntos, se besaron incluso fingiendo bien el papel. Se tomaron fotos, y se prepararon para la sarta de rumores que vendrían después. –La oficina será un desastre. Por cierto, no te lo dije, usas un vestido muy sexy.
- ¿Tienes algo en contra de mi vestido escotado y ajustado?
-No, te queda precioso. –Ruby tuvo un cambio de actitud, Mateo parecía sincero en su cumplido y sonrió. –Siempre te vistes muy bien, usas ropa muy acorde a tu personalidad magnética y atrevida, es una de las cosas que más me gustan de ti.
-Gracias, igual tú, debo admitir que el traje Armani gris humo que usas en la oficina te queda muy bien. –Silencio, Mateo conducía y no había más que el sonido de la radio. –Quisiera agradecerte, por acceder esta locura.
-Y yo digo lo mismo, porque, la próxima semana no es una cena familiar, es el desfile de Victoria Secret, y tienes que estar ahí. Conmigo. No como mi asistente, sino como mi novia.
-Déjame adivinar, Catalina está invitada y quieres sacártela de encima. –Ruby sonrió y asintió. –Querido jefe novio, cuenta conmigo.
-Eres la mejor novia que he tenido.
-Es porque soy falsa, está en las letras pequeñas. No hay responsabilidades, no tienes que darme flores, chocolates o regalos. No hay complicaciones sexuales y no hay jueguitos de celos ni nada parecido.
- ¿El contrato puede ser hasta navidad?
***
-¡Yo no puedo creer que tú me hayas dejado por ella! –Gritó Catalina armándole un gran drama a Mateo al verlo llegar solo a su casa. - ¿Y dónde está la puta?
- ¿Cuál puta? –Sonrió autosuficiente Mateo. –Te dije que tenía novia, Ruby es mi novia y ella respeta mi espacio, ahora, te pido que te vayas porque quiero dormir, lo necesito, estoy muy cansando.
-Le estás pagando para que se acueste contigo ¿Verdad? ¡MATEO!
“Tan lejos de la realidad, no está, pero no es necesario decirle”. –Pensó. –Catalina, tengo novia, acéptalo, es la realidad, no soy un inútil, no le tengo que pagar para que tenga sexo conmigo, eso no te concierne. Es mucho mejor que tú en muchos aspectos. ¿Puedes ahora dejarme en paz? –Empujó a la mujer a un lado para entrar a la casa y cerró la puerta. Quería reír. Ruby le había dado confianza, eso era para celebrarlo.
“Y pensar que todo comenzó con un e-mail de error…”
***
- ¿Y vendrá a la cena de ensayo?
-Sí.
- ¿Y la boda?
-Sí.
- ¿Se quedará a la recepción?
-Sí. –Ruby respondía a su atolondrada hermana en monosílabos. Era un domingo de locura pues estaba ayudando a escoger el menú. Sopas frías, pastelitos de postre, galletas, ensalada de manzana y su hermana “chacharacheando”. –Dios mío, Rose. ¡Para!
-Pero cuéntame su asombrosa historia de amor, ¡Quiero saberlo todo!, Dios mío, ¡Tu jefe! Bueno, pasando tanto tiempo juntos, es entendible.
-Bueno sí, es mi jefe y es Mateo. Y es mi novio, ¿Qué quieres que te diga? Varias veces me quedé en su casa a dormir, es un tipo muy listo, muy guapo, tiene un tatuaje sexy. –Rápido se mordió el labio, se arrepentía de haber soltado esa confidencia.
- ¿En serio?
-No le digas a mamá.
- ¿Cómo es el tatuaje? Dime más.
-Le cubre la espalda. Son alas de águila, con algunas de libélula. Y plumas de pavo real, es muy sexy, la verdad. Es como un ángel. ¿Si entiendes?
-Sin duda estás enamorada, pero no entiendo porque no me contaste nada.
“Error” –Pensó Ruby, pero ya no podía echarse para atrás. Ella no estaba enamorada de Mateo Santana. Ya hacía mucho que había dejado atrás las ilusiones de enamorarse de un jefe, sabía que eso no resultaba bien, miles de comedias románticas existían dé porque eso era mala, pésima, horrible idea. –Rose, no quiero hablar al respecto.
-Por favor, dime más. ¿Por qué no estabas con él desde antes?
-Porque tenía una novia psicópata, por eso. Pero ahora la dejó y está conmigo. –Soltó para no decir la verdad, de que en realidad no amaba a Mateo. –Yo solo…
- ¿Sabes? Creo que durará… Los dos tienen los mismos intereses, son intensos, en su aurea veo pasión. Son como el reflejo del otro. Trabajan juntos, así que no te lo bajará una secretaria. ¿Te has acostado con él? ¿Han tenido relaciones?
- ¡Rose!
-Es una pregunta válida ¿Te mensajea? ¿Te manda mails? –Una llamada sacó a Ruby de aquella entrevista, alzó la mano y contestó el teléfono. –Por favor. ¡No me ignores por una llamada!
-No tardará, lo prometo. ¿Si?
- ¡Sales con el jefe! ¿Se puede saber qué pasó y por qué debí enterarme por i********:?
-Marcos, no es momento, luego te lo explico.
-Pensé que teníamos un trato para yo ayudarte, ¿Por qué no recurriste a mí? Vamos, Ruby. Somos amigos. Y Mateo no es… bueno, el señor Santana no es la mejor opción.
-Marcos, te hablo mañana en la oficina. ¿Si? Allá explico todo, ahora estoy muy ocupada.
-Más te vale… Al menos dame un adelanto.
-Todo empezó con un e-mail.