Respire profundo y entre, Frank me esperaba sentado en el sofá mientras revisaba mi teléfono con expresión seria.
-Hola mi amor, por fin llegas.
-Frank...sobre lo de anoche…
-¿Qué pasó contigo?, te fuiste sin despedirte.
-Lo siento, sé que estuvo mal haberte dejado plantado. Hay algo que tienes que saber.
-Revise tus mensajes y hay muchos de un tal Mike.
-No tienes derecho a revisar mis cosas privadas-le arrebate el celular.- Ese es tu problema, nunca me das mi espacio y quieres absorber todo de mí.
-¿Hay algo que te molesta de mí?, si es así, quiero oírlo.
-No eres tu Frank, soy yo.
-¿Ahora me dirás el típico no eres tú soy yo?
-No te amo y nunca lo hice.
-¿Qué?
-Te mentí todo este tiempo, fingí estar interesada en ti porque no quería que me echaras.
-¿Me estás hablando en serio?
-Temo que sí.
-¿Por qué me lo dices hasta ahora?
-Fui injusta contigo y sé que debí decírtelo antes, pero no pude. Intenté decirlo varias veces pero simplemente no podía.
-Debiste decirme la verdad desde el principio.
-Lo siento.
-¿Es el hombre de aquella casa ¿verdad?
-¿Me viste?
-¿Él era con quien me engañabas?
-Claro que no, de nuevo estás alucinando.
-¿Él te está metiendo ideas en la cabeza para que te alejes de mí?
-Él no tiene nada que ver en esto, y Mike tampoco, la culpa es solo mía.
-Pero me va a escuchar.
-No, ¿qué vas a hacer?
-Voy a mostrarle a ese tipo lo que pasa cuando se mete en relaciones ajenas.
Tomó un garrote que tenía guardado y se fue, intenté detenerlo, pero no me hizo caso. Marque a Mark para advertirle que mi ex iba tras de él.
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Estaba en casa platicando con mi novia que había vuelto de los Estados Unidos. Ella era una vieja amiga de la infancia que mis padres habían escogido como mi esposa. Debido a sus estúpidos intereses, estaba destinado a casarme con ella prácticamente desde el nacimiento.
Mi celular comenzó a sonar y al ver que se trataba de Erika, fui a otra habitación para contestar.
-¿Erika?
-Hola Mark, ¿sabes mi número?
-Tengo el número de todos los empleados, ¿qué ocurre?
-Mi ex novio se dirige a tu casa y quiere vengarse de ti, ten cuidado.
-Ok, gracias por avisarme-corte.
Regresé con Estela y le pedí que entrara a mi habitación y que no saliera por ningún motivo. Ella me miró confundida pero me obedeció al ver mi expresión de pánico.
-¿Pasó algo?
-Solo hazlo, luego te explico.
Fue a encerrarse y me quedé esperando a que llegara el ex. Lo escuche gritando mientras forzaba la puerta para entrar, llamé a la policía y como los oficiales eran conocidos de mi padre, acudieron en minutos.
Lo metieron a la fuerza en una patrulla y se lo llevaron. Llamé a Erika y le conté las buenas noticias pero no se escuchaba entusiasmada.
-¡¿Qué hiciste qué?!
-¿No te alegra?, no sé porque te enojas, era necesario hacer eso para que te deje en paz.
-Eso creo.
-Ahora ya no tienes que preocuparte que te moleste, no tengas miedo, si pasa algo yo seré el primero en defenderte.
-¿Gracias?
La puerta de mi habitación se abrió y corté la llamada.
-Escuche gritos y a la policía, ¿qué fue lo que pasó?-preguntó histérica Estela.
-Un borracho quiso entrar pero la policía ya se lo llevó.
-Que molesto que dejen a locos sueltos por la calle.
-Eso digo yo también, y me estabas contando la razón de tu llegada.
-Si sobre eso, te tengo muy buenas noticias, voy a terminar los estudios aquí porque a partir de ahora viviré en tu misma ciudad.
-¿Enserio? que bien, pero, ¿que pasara con tu sueño de vivir allá?
-Ese es otro tema que quería comentarte.
-Sé que quieres que nuestra relación sea abierta.
-Así habíamos quedado.
Ninguno de nosotros sentíamos atracción por el otro, al menos por mi parte, no sentía nada por ella y nuestra relación siempre se mantuvo abierta. Ambos éramos infieles a nuestro amor y eso estaba bien para los dos.
-Lo he estado pensando y creo que deberíamos formalizar.
-¿Hablas de una relación real?
-Sí.
-Y ese cambio, ¿por qué hacerla sería ahora?
-La verdad es que quiero tener estabilidad y estoy segura que contigo podría tenerlo.
-Estas equivocada, yo jamás podría darte eso, podría acostarme contigo pero hasta ahí, más de eso no creo que pueda ser conveniente para ti.
-La verdad es que me gustas Mark, siempre me has gustado y acepté que tuviéramos una relación abierta solo para complacerte, pero siempre estuve celosa de tus conquistas.
-Estela, ¿me estás hablando en serio?
-Lo digo enserio, me gustas Mark y quiero tener una relación seria contigo.
Jamás había imaginado que sintiera todo eso por mí, ella también se metió con varios y no parecía molestarle.
-Me cuesta trabajo creerlo, ¿por qué este cambio tan repentino?
-¿Por qué crees que estoy mintiendo?, estoy siendo sincera contigo y es difícil para mí, quisiera que tú también lo seas. Quiero saber qué opinas.
Estaba seguro que tramaba algo, era extraño que de repente quisiera cambiar la forma de nuestra relación. No quería aceptar, pero me resultaba interesante descubrir cuál era su verdadera intención.
Siempre ha sido una interesada y manipuladora, le gustaba tener siempre la razón y que las cosas salieran exactamente como las planeaba. Era toda una maestra del engaño y me resultaba difícil creer en lo que me estaba diciendo.
-Supongo que podríamos intentarlo.
-¿Lo dices enserio?
-Sí.
-Mark…
Nos besamos y mantuvimos relaciones en el sofá. Había olvidado lo buena que era en la cama y eso me excitaba, ella era la única que conocía mi más grande secreto y no le molestaba en lo mas mínimo, de hecho le gustaba.
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Finalmente estaba libre, gracias a Mark conseguí la libertad que tanto había querido, pero lo habían metido preso y no sabía si sentirme feliz o mal. Fui a visitarlo a la comisaría y me pidió que me fuera de su casa. Acepte y me disculpe nuevamente.
Era una pena que una amistad tan hermosa como la nuestra, que había durado años, se rompiera por completo. Empaqué mis pertenencias en una maleta y me mudé con mis padres. Recordé la propuesta de Mike y me quedé pensando.
No quería que me volviera a ocurrir algo similar a lo de Frank, así que decidí quedarme con ellos. Mi madre me recibió encantada pero mi padre no estaba muy conforme, les conté lo sucedido y me aceptaron de inmediato. Y por primera vez luego de mucho tiempo, había vuelto a conseguir el cariño de mi padre.
Instalé mi ropa en mi vieja habitación y estaba igual a como la había dejado. Ordené mis cosas y baje a comer, mi madre preparó mi platillo favorito y no pude evitar soltar una lágrima.
Les conté sobre el compañero de trabajo que me gustaba y mi padre se alegró de que no fuera lesbiana. Él no era mala persona pero tenía poca tolerancia hacia las personas homosexuales. Paseé por el barrio y sentí mucha nostalgia, miré las casas de los vecinos y recordé las veces que solía jugar a las escondidas con ellos. Era tonto no querer regresar, en realidad no tenía nada de malo que una graduada siguiera viviendo con sus padres, cada uno debía vivir su vida sin darle importancia a las opiniones de los demás.
Me propuse empezar de nuevo e intentar olvidar a Frank. Estaba feliz de que por fin iba a recuperar mi espacio y todo gracias a Mark, jamás pensé que él fuera capaz de ayudar a alguien, no conocía ese lado suyo.
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Luego de mantener relaciones, nos fuimos a mi habitación e instaló sus cosas de inmediato. Se puso a revisar mis cajones y encontró las revistas prohibidas que ningún mortal aparte de mí, debía ver.
-Veo que aun tienes tu colección, no has cambiado en nada.
-Mi colección está creciendo.
-Sigues siendo el mismo pervertido que conocí, nunca cambiarás.
En mis tiempos libres me gustaba ver videos hot o revistas de sadomasoquismo, era un gran admirador del kamasutra y conocía todas las posiciones. Tenía mi propio lugar secreto donde guardaba varios juguetes interesantes.
No acostumbraba llevar a nadie a ese lugar, a excepción de Estela. Estaba esperando conocer a una mujer especial que disfrutara ese tipo de diversión para llenarla del más exquisito placer que haya conocido. Estela siempre quiso probar los aparatos pero sentía que ella no era la indicada.
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Como ya no tenía a Frank para fastidiarme, iba poder pasar más tiempo con Mike sin que él estuviera llamándome a cada rato. Mi actitud ante la vida cambió, incluso me volví mucho más sonriente que antes.
Jenny lo noto y me felicito por eso, de vez en cuando hacía bromas sobre mi relación con Mike, le gustaba ponerme incómoda frente a Mike, pero a él le causaban mucha gracia.