LA CIUDAD PERDIDA Era una ciudad sin habitantes, pero parecía haber sido abandonada hacía poco tiempo, ya que los rascacielos estaban en buen estado. De momento no lograba entender por qué no había habitantes, tal vez porque en nuestra huida apresurada habíamos dejado algo en la casa de la bruja. Habíamos perdido la comida y ahora teníamos que buscarla otra vez. No nos resultó difícil seguir adelante porque en los supermercados recuperamos alimentos, armas y todo lo que necesitábamos. La electricidad no estaba quemada y la mayoría de las tiendas todavía tenían carne enlatada y productos congelados en buenas condiciones. Acostumbrados a todo tipo de contratiempos, intentamos adaptarnos y continuar alimentándonos mientras que al mismo tiempo recuperamos nuestras provisiones. Al atardecer,

