LA VIEJA La vieja loca tenía sus mil trucos. Era manipuladora, pequeña y siempre con los ojos muy abiertos. Había matado a su madre, la había cocinado lentamente y estaba preparando un soufflé con su carne. En la casa, en la parte extrema de la arboleda, ejecutó sus crímenes con precisión. De hecho, era tan inmoral, tan malintencionada, que al no soportar a su anciana madre enferma no había tenido más remedio que matarla y tomar todo lo que podía con su muerte: su dinero, su vida y su carne. Era un espectáculo horrible para la gente, y había algo malo en ella y no completamente humano. Estaba en una posición favorable con respecto a los demás: no tenía los bloqueos típicos causados por la conciencia que tienen los hombres. Algunas acciones son tan malas que las personas no las cometen

