LA TRAICIÓN En las largas horas en ese supermercado abandonado me sentía sola, así que cuando llegó un soldado no lo pensé mucho en hacer amistad con él. Quizás la soledad estaba bajando mis defensas. Demostró ser tranquilo y propenso a la conversación, y confié en él, cometiendo un error. También me trajo comida buena y genuina y dejé de comer lo que encontraba hurgando en el supermercado al azar. En lugar de carne seca y comida salada, podía comer algo que él cazaba mientras yo lo cocinaba. Mi color estaba mejorando. Por extraño que parezca, por una vez tuve un poco de tranquilidad e incluso intenté barrer el lugar y hacerlo parecer decente. Después de aceptar vivir en un lugar decadente, traté de restaurar la vida a una cierta normalidad. Solo que la normalidad no es para todos, no

