—Aquí está la cosa más bonita del mundo.— dije mientras abrazaba a Fylgja que estaba descansando a la sombra del edificio de la gasolinera. Ni siquiera se había escapado lejos. De pronto se puso en pie y se alejó, aquello me hizo sentir fatal, como si estuviese molesta conmigo y no quisiera mi amor. La seguí sin dudarlo, creí que tenía alergia a alguna planta de por allí porque el picor en la nariz era insoportable, solo nos habíamos alejado algo así como un kilómetro cuando algo me cegó. Es difícil de explicar lo que ocurrió a continuación. De mi pecho salió un humo n***o que poco a poco se convirtió en una réplica tétrica de mi, como una sombra vaporosa.  —Pero ¿qué...?— la rocé para asegurarme de que no era producto de mi imaginación, pero cuando lo hice, soltó una llamarada de lu

