- Lo siento, estoy nervioso, yo ... - Obviamente estás nervioso, yo también. Exclamó el hombre, soltándola para que se pasara una mano nerviosa por su cabello azabache.2 Zyra se acercó mejor para dar un paso atrás. - Sven tiene razón, he estado oxidado desde que llegaste a mi vida. Confesó, dudando en mirarla. Hizo una pausa y luego continuó. - Pero prefiero estar oxidado que pasar el resto de la eternidad sin ti. Zyra literalmente se derritió ante su mirada enigmática. Sus ojos se volvieron salvajes, un relámpago seguido de un trueno aterrizó solo en su rostro. - No pretendo dejarte así, Kendrik. Ella susurró, tocando su mejilla. Le rodeó la muñeca y le dio un beso en la palma. - Puedes pensarlo, no tienes que hacerlo ahora, Zyra. De nuevo le dio la espalda y se paró frente a la

