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2155 Palabras

Kendrik juró que disfrutaba jugando con él. Sin darse cuenta, ella había tomado todo el poder sobre él sobre sus emociones. La mujer que había estado esperando desde los albores de los tiempos tenía un arma que nadie podía quitarle. Su belleza... Ella se inclinó sobre él, levantando las puntas de los pies. Ella lo besó inesperadamente. Pero Kendrik tenía que tomar la delantera, era él quien tenía que hacerla doblegar, enloquecerla de deseo, hasta que ella le imploró. Con fuerza, la giró y presionó su espalda contra su pecho, ella jadeó. Kendrik nunca olvidaría la imagen de ella vestida con un paño blanco, bajándose el tirante frente a sus ojos asombrados. Si lo hubiera conocido en esta época, sin duda Kendrik lo habría desvestido, tomándose el tiempo para tocar cada parte de su cuerpo

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