Aretea llego al templo de Ra buscando a su padre. - ¡Padre! - El protector del templo con cansancio se giro hacia ella, solo la veía cuando quería quejarse de algo. - ¿A que se debe tu visita, Aretea? - Sabes perfectamente porque estoy aquí, le constates todo a ese maldito maestre, ahora tengo que mover las arenas para saber donde a guardado la información. - Le grito enfurecida. - Esto es un santuario de paz, no grites mas, le conté lo que creía justo, no me callare mas Aretea, me lo pagas con gritos, actuando como si no tuvieras padre, tienes un corazón oscuro y echaste a perder a mi nieta con tu maldad. Ya no eres bien recibida aquí. - Aretea no podía creer lo que escuchaba. - Eres un traidor. - Y tu una asesina Aretea y nunca te juzgue, debes marchar. - Aretea miro con rabia, le guar

