Así nos prometió la doctora y la enfermera hasta que se fueron hacia sus respectivas casas.
Al día siguiente ya estaba calmada yo, jamás vi tanta maldad hacia una joven.
Dulce, –Hola mi niña estás despierta ya–
Chica, –Gracias por tratarme bien (lágrimas)–
Dulce, –Come algo ok–
Chica, –Si lo haré gracias, me llamo Elisa Rivas–
Dulce, –Esta bien Elisa come y descansa–
Chica, –Por favor no me deje aquí sola–
Entonces me quedé con ella, toda la noche así la ayude acomodarse en la cama, lo poco que comía solo era bocados me dolía verla así, triste y apagada.
Mery, –Mamá no vas a dormir–
Dulce, –Hija no dormiré, estaré aquí acompañar a la niña Elisa–
Mery, –Ya te dijo su nombre, eso es buen progreso–
–¿Y te ha contado lo que le pasó mamá?–
Dulce, –Aun está mortificada lo que le ha sucedido a ella–
Mery, –Entiendo mucho mamá–
Dulce, –Se nota que es una muchacha humilde y buena–
Algunos días estaba bien y otras tenías pesadillas, hasta que mi hijo Iker la vio, su grito hizo que él la viera.
Iker, —¿Quién eres?—
Elisa, —¡Por favor no me hagas daño!—
Mery, —Hermano salir—
Iker, —Mamá debemos hablar—
Dulce, —Si hijo—(salimos)
Lo había contado todo a Iker, pero estaba molesto.
Iker, –Mamá tiene que decirme a mi, yo así le hubiera ayudando–(molesto)
Dulce, –Lo sé, pero ella tiene miedo–
Iker, –Sabe quienes son las personas que le hicieron esto–
–Por eso tiene miedo que la descubra que está viva–
Dulce, –Dime hijo aunque tenga prueba de semen y la ropa–
Iker, –Aún se puede denunciar, si lo tiene–
–Le tomaron fotos a su cuerpo lastimado–
Dulce, –Si creo fue la enfermera que lo hizo–
Iker, –Cuando se sienta aliviada, que haga su denuncia mamá, me iré a la comisaría–
Dulce, –¡Gracias hijo!–
Así he un mes a más ya la niña Elisa era como parte de esta familia, pero mi hijo Iker quería que ella denuncie su caso, ella lloraba por eso dejamos pasar los meses.
A Elisa aún tenía las marcas de las manos, lloraba tanto que tenía miedo con quienes se quedaba hasta mi pequeño nieto siempre le leía algo.
Siempre decía gracias hasta me quedaba cuando dormía ella, aunque algunas veces no comía ya había bajado de peso estaba tan delgada.
Sino fuera por los especiales jugos que le daban ella había enfermado grave hasta seguro peor.
Elisa, –Gracias Nana Dulce, me hace sentir mejor tú–
Dulce, –Trata de comer más mi niña–
Elisa, –Me siento mal Nana–
Dulce, –Sabes, ¿Quienes te hicieron esto? o ¿Quién fue?–
Elisa, –Son personas de plata–
Dulce, —Entiendo ahora—
Comienza a llorar que solo la abrazo para que no siga esta aún tan mortificada hasta que tiembla su frágil cuerpo hasta que así pasa otro mes más, yo Dulce siempre la ayudaré junto con mis hijos.
Así pasado los días y meses hasta que la noche se hizo, había alterado Elisa los truenos que no podía más ella había sufrido abuso y peor se sentia muy mal.
Antes que suceda ese ataque emocional solo aquel día comió, lo vómito algo más tenía, ya en la noche comenzaron aquella pesadilla hasta que aquel día grito tanto que no podía calmarla que había llamado a la doctora.
Doctora, –¿Que le pasó?
Dulce, –Estaba llorado tanto la niña–
Doctora, –Seguro es un colapso emocional que tiene solo le daré calmantes, además no es mi área–
Dulce, –Lo siento mucho doctora Virginia–
Doctora, –He estos meses, Elisa me agradando mucho, pobre chica–
–Lo que le ha pasado fue grave y saldrá de todo eso–
Dulce, –Si es una muchacha fuerte y amable–
Se entiende que doctora Virginia aprecia a Elisa hasta ella vino tan apurada con ayuda de sus enfermeras hasta que otra vez comenzó con sus angustia justo comenzó a llover y los truenos.
La hizo que otra vez pierda el control de sus emociones, tanto yo, doctora, mi hija y las enfermeras la ayudaba a calmarla, en ese instante todos escuchamos un vehículo viniendo y a la vez se estacionó.
Fue así que recordamos que el chófer Paco se había salido apurado sin avisar, a ¿Quién habrá recogido hoy?, parezco alguien prófuga pensar así.
Por fin las enfermeras la calmaron con nuestra ayuda, hasta que salí de la habitación para ver quien llego por fin era una persona que había dejado un paquete.
Repartidor, –Buenas tardes señora disculpe la demora–
Dulce, –No se preocupe joven–
Repartidor, –Es un paquete frágil aquí está–
Dulce, –Gracias joven, más bien disculpe por demorar en abrir la puerta–
Repartidor, –No sé preocupe, y me despido, gracias señora por su amabilidad–
Dulce, –Gracias–
A entrar con el paquete mi hija está ahí.
Mery, –Mamá, ¿Quién era?–
Dulce, –Un repartidor, hija–
Mery, –Mas bien, ¿Dónde habrá ido Paco?, ojalá no le haya pasando nada malo–
Dulce, –Seguro Paco tiene novia por eso se fue–
Mery, –Hay mamá tú siempre dando parejas–
Dulce, –Hija sé bien que tú esposo–
Mery, –Mamá quisiera contarte varias cosas, pero eres conservadora–
Dulce, –Hija lo sé, pero siempre seré tu madre y Elisa me enseñó desde ahora muchas cosas–
A salir las enfermeras se despide de nosotras dos, tanto también la doctora Virginia Gómez.
Virginia, –Señora Dulce y señorita Mery ya me retiro–
Dulce, –Gracias doctora por su amabilidad–
Mery, –Si doctora–
Virginia, –Pobre chica como la primera vez que vine, ya le dije necesita ir a denunciar y está vez ir ver sus resultados–
Dulce, –Si tiene razón doctora, está vez iremos, le acompaño–
Mery, –Gracias doctora–
Virginia, –Antes que me vaya, también llévale al psicólogo lo necesita–
–Las crisis que tiene es por la violación que le ha pasando–
–Bueno me despide de Elisa y hasta pronto–
Dulce, –Vamos doctora y gracias–
A salir vemos desde lejos dos carros viniendo aquí aunque uno es de Paco el chófer y el otro es el taxista que pedimos para la doctora.
Dulce, –Gracias doctora y iremos al hospital, dónde trabaja–
Virginia, –Si vaya sería ideal–
Dulce, –Mas bien disculpe por todo–
Virginia, –Ya le dije ustedes les aprecio mucho también a Elisa–
Dulce, –Gracias doctora–(la abraza)
A llegar el taxi y a la vez él carro dónde está Paco ambos se estaciona juntos y desde ahí veo al niño Cristian que nos mira a las dos tanto a mi y a la doctora.
Hasta que llego el niño Cristian y así nos descubrió porque la niña Elisa le había dando un ataque emocional había tenido la doctora estaba saliendo de la casa ya de haber atendido a niña Elisa.
Mery, –Mamá es la niña Elisa sigue llorando–
Virginia, –Voy a verla otra vez–
Dulce, –Gracias doctora–
A entrar la doctora, no me percate que el niño Cristian estaba cerca.
Cristian, –Es tu nieta Nana–
Dulce, –Niño Cristian–(me agachó)
Cristian, –Nana tiene algo, dime qué te pasa–
Dulce, –Lo siento niño, la traje aquí porque ella ha sufrido–
Cristian, –Cuéntame Nana, lo mejor a que pasar está lloviendo más fuerte–
Dulce, –Si hijo, vamos–
A entrar el joven estaba empapado, le dió una toalla aunque el niño sigue igual me seca a mi.
Dulce, –Niño le di para usted–
Cristian, –Ya pensaba que no me ibas a dejar pasar a mi casa–
Dulce, –Niño, que dice–
Cristian, –Y te sequé, porque no quiero que te enfermes para mí eres como una madre–
Dulce, –Joven–
Nos quedamos esperando hasta que la doctora sale.