Capítulo 12.

2038 Palabras
  Leire sintió que un peso salió de sus hombros cuando estuvo con Harry dentro del auto, Benjamín se había despedido anunciando que pasaría por su casa en la noche, Leire estaba ansiosa, pero aun un poco desubicada por el desmayo de antes, sus síntomas iban empeorando con forme pasaba el tiempo y dejaba de tener una relación estable con Harry. Ignorando sus preocupaciones, observo por el retrovisor a Harry. ‘’Tulipán, pronto estaremos en casa una vez más.’’ Dijo mirando con amor al alfa que siquiera le devolvió la mirada, internamente solo se dijo a sí misma que eran los supresores, que Harry la amaba y que pronto estarían ambos fuera de peligro. Había pensando en que haría después de que Harry desechara todos los supresores, tenía que tener un plan para poder recuperar a su pareja, al menos uno que le permitiera acercarse lo más posible a él, lo suficiente como para que no muriera, sonrió melancólicamente, sin duda era tan extraño morir por amor, pero aquello era lo que sucedería si el alfa no se recuperaba por completo. ‘’Te contare lo que ha sucedido mientras estabas en la clínica, primero he descubierta un par de parejas de alfas como nosotros dos, son muy amables, pero una de ellas no ha querido hablar mucho porque no cree que sea conveniente, también he actualizado información respecto a los supresores.’’ Lo último salió con un gruñido que espero no afectara a la estabilidad de su pareja. ‘’Creo que Benjamín está un poco interesado en Lerman, no entiendo mucho como hará porque hasta donde tengo entendido es un beta, ¿no?’’ Cualquier podría pensar que estaba tonta al hablar a la nada, pero para Leire era satisfactorio saber qué el alfa a su lado estaba fuera de la clínica, más allá todo él estaba con ella. Por otro lado, Harry la estaba ignorando de manera descomunal, quizás estaba un poco consciente de todo, pero le fastidiaba un tanto lo parlanchina que podría ser la mujer a veces, primero, ¿por qué estaba con ella en el auto? Su alfa picaba por salir y lamer la marca de la alfa nuevamente, pero Harry se sentía sucio y un traidor después de hacer eso, era como si le estuviese siendo infiel a alguien que desconocía, a un recuerdo o en este caso a la memoria de la mujer que realmente amaba. No tenía demasiado sentido para el en su cabeza todo lo que sucedía, porque primero su alfa detestaba a la alfa que estaba al volante, pero luego quería lamer esa marca que no sabía quién había realizado. ¿Por qué ella permitió eso? ¿Por qué lo abrazo? ¿Por qué nadie hizo nada para separarlos? ¿Por qué hay tan pocos destellos de recuerdos entre ambos? ¿Por qué no recuerda su propio aroma? ¿Por qué no ha pintado durante meses? Miles de dudas atacaron la mente de Harry en ese último instante, casi como si lo obligaran a responderla, queriendo hablar a penas logro murmurar algo inteligible, Leire a penas lo escucho y no supo cómo interpretarlo, el alfa dopado apretó sus manos encima de sus piernas, sus niños se tornaron blancos. ‘’Mierda, ¿qué dijiste?’’ pregunto cuando casi choca con otro auto, los sonidos de los claxon alrededor le importaron por mucho no demasiado, pero igual bajo el vidrio y saco el dedo medio haciendo ver cuanto poco le importaba todos esos sonidos. Harry no estuvo seguro a que se refería, pero intento volver a realizar el mismo sonido aparatoso de antes, lamentablemente nada salió de su garganta, frustrado cerro los ojos y noto como otra alucinación estaba a nada de golpearlo, la misma pesades en los ojos, la misma resequedad en la boca, acompañando todo esto el dolor en el pecho y la sensación de cómo su estómago se hundía poco a poco, lo presentía y gimoteo de dolor en sinónimo de lo que estaba a nada de ocurrir. Leire no supo cómo interpretar eso así que simplemente lo dejo estar, pero supo luego que no era normal cuando el alfa cayo en lo que parecía ser un profundo estado de inconsciencia, se orilló en la vía donde iba y asustada se bajó a ver que sucedía con el hombre. El rostro pálido de su pareja hizo que su alma aterrizara directo a sus pies, ¿qué le pasaba a Harry? Toco su frente noto como su frente estaba llena de sudor frio, con las manos hechas puños, noto como la mandíbula de su pareja estaba apretada, sintió algo de dolor pensando en que quizás se haría algo de daño, pensó ella. ‘’Mierda, mierda, mierda, ¿qué hago ahora?’’ murmuro asustada, comenzó a sentir ansiedad, no te quedo más que tomar el puesto al lado de Harry, conteniendo las lágrimas lo abrazo fuerte contra su pecho y comenzó a recitar un pequeño poema que ella había escrito al alfa. ‘’Cuando el cielo se caiga, tomare tus manos,’’ Harry sentía una voz en la lejanía y un poema que podía hacer calentar su pecho en medio de los colores que en su mente arrasaban, ¿ella había vuelto? ‘’Y la lluvia mojara nuestros rostros en sinónimo de estar bien.’’ Leire recordaba a la perfección aquel poema que le recitaba cuando estaba borracha a Harry, cuando se había desnudado y solo quería sentir la piel ajena. ‘’Habrán tulipanes que perfumaran nuestro camino,’’ Harry se negó a creer en las palabras del poema, pero a la vez se alfa rugía por salir y tener su celo. ‘’Y el sol se vestirá de gala para poder alumbrarnos el camino.’’ Leire extrañaba esos momentos, pero con la calma que reflejaba su voz esperaba que todo saliera bien, intentaba hacerlo bien, solo bien esta vez en su vida. ‘’Odio ver tus ojos tristes, tu sonrisa deslumbra al atardecer más precioso que pueda existir,’’ Harry quería llorar de tristeza, de dolor, de miedo, de odio, rencor, ira, asco… ´´Los ángeles cantan a los pies de tu cama,’’ Leire acariciaba el cabello de Harry, jugaba con sus rizos y admitía que esa era la mejor sensación del mundo. ‘’Porque los ángeles cantan a los pies de tu cama, cuando la ira pesa y el amor aliviana,’’ Harry quiso salir de su alucinación y ver a quien recitaba esos versos, quería mirar a su pareja, por fin volver a verla. ‘’Mi alma pesa y tu amor me libera, porque me calmas las penas.’’ Leire estaba llorando, sollozando muy bajo antes de llegar al último verso, triste, melancólica, escuchaba los refunfuñidos de su novio queriendo liberarse, pero era muy pronto para acabar con aquello, lo abrazo más fuerte y lo cubrió con su aroma hasta que Harry dejo de resistirse. Por otro lado, Harry reconoció el aroma de su pareja, ¿dónde estaba? En medio de la desesperación quiso gritar para poder ver a su alfa, pero era tarde. ¡Ayúdame! Fue lo último que grito en su mente con voz rota. ‘’Que los querubines me lleven a tu lecho y mi alma se despedace ante tu dolor.’’ Siempre sintió que había algo que faltaba en ese poema, y si era el final que estaba por darle. ‘’Porque mi alma eres tú y mi dolor calla cuando me reconoces.’’ Busco la marca que había hecho en Harry, en su cuello la busco y noto como estaba casi cerrada, eso le dolió un poco, eso significaba que Harry también estaba pasando por la ruptura de su lazo, incapaz de poder no hacer nada, se acercó y lamio la marca que ella misma había abierto, no quiso reabrirla pero si la limpio con esmero y posesión, más allá de algo s****l, era netamente emocional, la esperanza brillo en su ser y en su pecho nació nuevamente la necesidad de salir adelante, esta vez con más fuerzas que antes.   ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::   El camino a casa para ambos fue corto después de aquella eventualidad, Leire bajo todo del auto, es decir, las pertenencias de Harry y las llevo directamente al cuarto de invitados, había decidido mudar a Harry a ese sitio hasta que volviera a ser l mismo de antes, hasta que la reconociera como su pareja. Mientras estarían construyendo nuevamente su relación poco a poco, o ese era su plan de ataque hasta aquellos instantes. Las fuerzas en su cuerpo eran pocas, el mismo cansancio de siempre lograban que flaqueara, pero nada la hacia sentir mejor que ya ver como su alfa estaba devuelta a casa. Por último, se devolvió al auto a buscar a Harry, este estaba acostado en el mueble de atrás, sus rizos estaban algo largos y tapaban su rostro, solo podía notar las muecas de dolor que surcaban su rostro de vez en cuando, sospecho que no era un sueño común, o que simplemente no era ningún tipo de sueño en absoluto. Espero un poco y luego se inclinó para poder tomarlo encima de su hombro como un saco de papas, estaba sumamente más delgado de cuando se fue a la clínica, podía sentirlos huesos del hombre, dio apenas dos pasos cuando sintió una espesa sustancia bajar por su espalda, una mueca de asco se alojó en su rostro, sin querer pensar en eso, corrió adentro. Paso la puerta apurada, tenía miedo de lo que podía ser eso, no porque la hubiera ensuciado, sino que en su mente pasaban miles de escenarios de ahogo por vomito u otras sustancias, si era muy paranoica, sin tiempo a detallar a donde iba, se sintió aliviada cuando vio el sofá, se aproximó al mueble y ahí dejo caer a Harry que estaba también sucio con vomito. Sin duda su ropa ya estaba manchada con la sustancia verde con olor a jugo gástrico muy acido, ¿qué le habían estado dando de comer a su pobre alfa? ‘’Manchaste mi ropa, Harry, creo que hasta mi cabello tiene resto de lo que parece ser manzana, espero realmente que sea manzana en este punto.’’ Murmuro Leire, pensó en que tenia que limpiar a Harry antes de subir a la habitación, y así fue, camino a la cocina rápidamente, intentando no moverse mucho par que el líquido en su espalda no siguiera bajando hacia el sur de su cuerpo, tomo un paño y lo humedece en el fregadero, volvió con el hombre y limpio su boca y nariz en el proceso, no podía hacer mucho con sus cabellos así que sin más decidió que una ducha seria lo indicado para el menú de hoy. Otra duda surgió en su mente, ¿qué carajos le iba a dar a Harry de comer? Necesitaba que Samantha la llamara lo más pronto posible, su decisión había sido precipitada y la mejor opción en ese instante, pero ahora le veía los contras, por ejemplo, el que podía comer, como lo iba a asear, en que momentos del día podía comenzar a frecuentarlo y hablar con él. Sin duda era una mierda y su cerebro se sentio frito después de pensar tanto, era periodista no enfermera o doctora para saber esas cosas, pero más allá de todo eso, Harry estaba en casa nuevamente. Tiro el trapo en el piso cuando ya había terminado de usarlo, miro al hombre y quito los rizos de su rostro, recordó la promesa que le hizo en el altar y sintió que su pecho se inflamaba de orgullo. Jamás dejaría ir a ese alfa, era el amor de su vida y lo más preciado que se podría atesorar en todo el mundo. Pero el vómito no era algo demasiado bonito, mucho menos la inconciencia o el olvido de Harry, era positiva, pero desconocía a lo que tenía que enfrentarse, solo esperaba que en un futuro su amor triunfara y entre delirios todo cambiara para mejor. Leire miro su anillo de bodas y se sintió un poco en paz, si Harry le había entregado su corazón antes, era su deber cuidarlo y protegerlo como la joya más preciada, solo esperaba que las fuerzas de su cuerpo estuvieran jugando a su favor y que el vómito se regulara poco a poco. ‘’Gajes de tener a Harry de vuelta.’’
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR