El momento de subir a Harry a la ducha fue la cosa más estresante hecha por Leire alguna vez en su vida, fue incomodo y aún más con la espalda llena de vomito, solo tenía peso muerto encima intentando subir unas escaleras del demonio que hasta cierto punto no llego a entender del todo porque eran tantas, es decir, se había cansado tan rápido, y aun no llegaba ni al pie de las escaleras realmente.
Estaba ansiosa porque el olor de su novio regresara, sentía que su hogar olía solo a productos sanitarios y ya, dio unos cuantos pasos más y ya estaba en la parte de arriba de las escaleras, fue un alivio porque su cuerpo no estaba apto para poder hacer ese tipo de esfuerzo y más aun con el colapso que había tenido ese día, sí, era una alfa y tenía resistencia más allá de lo normal, pero su cuerpo tenía meses decayendo poco a poco, nada era igual a antes.
‘’Harry pesas más que la mierda.’’ Dijo entre dientes jadeando, aún tenía el peso del tipo inconsciente encima, pero no podía darse por vencida así que simplemente retomo su marcha hacia el baño de invitados, tenía mucho tiempo sin pasar por ese pasillo a que estaba la pared repleta de cuadros pintado por Harry.
Era doloroso e intentaba evitar lo más posible ese recorrido por la casa, le daba por pensar en el artista siempre que pasaba por ahí, ¿qué tan malo tenía que ser la situación como para que alguien dejase de frecuentar algún sitio de su propio hogar por el simple hecho de que lo recuerdos le atacasen?
Harry estaba oyendo a la lejanía todo lo que hablaba Leire contra su persona y quería gruñirle muchísimo, mucho más de lo normal, estaba siendo fastidiosa y quejica y el no entendía el porqué, es decir, ¿qué de malo estaba haciendo? En su misma alucinación el solo estaba sentado y con lo deteriorada que estaba su mente no entendía demasiado, así que era difícil realmente saber en sí que estaba pasando. En otros puntos a tratar Harry también sentía el olor de su pareja, pero no sabía en donde estaba o con quien estaba, ¿estaba ella en esa casa o solo era producto de su propia imaginación? Era otra duda que vagaba por ahí.
Leire para ese punto ya estaba llegando directamente a la puerta del baño, así que tomo el pomo de esta y lo giro dejando ver un baño decorado al gusto de Harry, ¿qué tan excéntrico se tenía que ser como para poder pedirle a tu pareja que las manijas de los gabinetes tuvieran que tener como grabado una ‘’H&L’’? Ella no entendía cuál era el afán de su pareja por obtener ese tipo de cosas, pero tampoco se iba a quejar era bonito y cuando el alfa se lo comento le pareció tierno.
Sin más se acercó a la tina y dejo a Harry suavemente sobre esa superficie de mármol olor beige, no lo podía duchar ya que estaba inconsciente, así que era más sencillo quitar la ropa y solo bañarlo en la tina como a un niño pequeño.
Sonrió a medias, tenía ciertos recuerdos en torno a situaciones de este tipo, como un Harry demasiado borracho que no tenía fuerzas ni para poder sostenerse en pie por más de cinco segundos sobre su propio eje. Ese día su cuerpo había adquirido otra nueva cicatriz y Leire estaba muy aterrada al ver la sangre que casi paran en el hospital.
Sacando esos recuerdos de su mente Leire procedió a comenzar a sacarle la ropa a Harry, comenzando desde la camisa, sintió que algo escurría por su espalda y sintió el asco comenzando a impulsar las ganas de vomitar, sin pensarlo ato su cabello en una coleta alta y tal cual como hizo con Harry saco su camiseta quedando en sujetador, el olor a acre quedo impregnado en cuerpo, sí que no pudo desechar eso con gran facilidad. Sin más procedió a retirar lo que quedaba de la ropa de Harry, sacar el mono fue un suplicio, Lere estaba tirando de la pretina del pants en un intento de poder sacar también la ropa interior, pero no lo logro.
Harry estaba más pálido de lo normal con el cabello hecho un desastre, el brillo natural de sus rizos se había perdido con facilidad, las ojeras danzando encima de sus pómulos, los labios del alfa estaban rotos, pero nuevamente lo que rompió una vez más el alma de Leire fue la marca casi cerrada del alfa. El instinto animal de Leire en su pecho la orillo a acercarse l cuello del hombre y dejar un casto beso así, solo un pequeño roce que casi hizo llorar a la mujer, sin más termino alejándose casi apenada y triste.
Cuando por fin saco el pants, tomo el rociador y comenzó a duchar a Harry, lo cual fue un poco fácil, solo tenía que evitar que se ahogara con el agua que le caía en la cara, Leire rio ante ese pensar, bien, no era un buen chiste, pero algo tenía que hacerla reír, ¿no?
‘’Ah, apestas a medicinas y hospital.’’ Murmuro paras misma, tuvo que limpiar a Harry con los productos de limpieza que ella había escogido, porque el alfa era tan poco «masculino», como se auto llamaba, que se negaba a que su olor se viera afectado por productos químicos, lo oculto detrás de esas palabras era que solo le gustaba cundo su aroma quedaba impregnado en cada sitio de la casa, un típico «Unga, unga, macho alfa marcando territorio.»
Su cabello comenzó a oler a fresas y a Leire le dio gracia eso, tremendo tipo de casi tres metros con el cabello oliendo a fresas, ¿qué pensaría Harry de eso? No estaba segura, pero quizás se enojaría muchísimo.
Ella era quien cortaba el cabello del alfa, y con los rizos tan largos era mejor cortarlos un poco cuando el alfa estaba inconsciente, ¿no?
Estaba arrodillada al lado del alfa bañándolo, sus dedos limpiaron todo el resto de tierra y piel muerta que pudo cumularse durante toda su estadía en la clínica, estaba segura de que Samantha hacia un trabajo estupendo, pero no uno tan bueno como podía hacer la esposa del alfa, o al menos así pensó.
Extrañaba a Harry mucho más de lo usual, estando tan cerca pensó que todo sería más fácil, pero al contrario todo estaba siendo tan difícil en ese punto.
‘’Deberías despertar, cabezota.’’ Dijo algo enojada, casi en bufido. ‘’¿Sabes cuánto te he extraño? Maldita sea ni me habían permitido tocarte, es decir, eres mi pareja, no podía tocarte de ninguna forma, bueno, tampoco lo iba a hacer de aquella forma, pero ¿sabes cuan absurdo suena que tu alfa no pueda siquiera acariciarte el cabello, alfa tonto?’’ parloteo un poco, porque esa era la Leire real con Harry, no paraba de hablar hasta que el rizado le decía que lo dejara procesar todo un par de minutos porque eran demasiadas ideas al mismo tiempo.
Se rio entre dientes, Harry odiaba que lo llamara tonto, pero igual ella no descartaba la palabra a la hora de llamarlo, lavo cada parte del cuerpo de su esposo con cuidado y pudor, su corazón estaba un poco fortalecido con aquello, era un pequeño progreso el tenerlo cerca al menos.
‘’Es momento de un buen corte de cabello, Bonito, al menos retiraron la barba que te crece, sino los iba a demandar por hacerte lucir como un vagabundo.’’ Chasqueo su lengua y sonrió burlonamente, se acercó y por instinto intento obtener algo del aroma de su alfa, pero al no hallar nada termino solo pegando sus labios a la cien del hombre, un beso sencillo para asegurarse de que todo estaba bien. ‘’Te amo, Harry.’’ Murmuro con torpeza, siquiera supo porque termino sonrojándose, pero solo lo hizo. ‘’Uh, okey, es momento de eso… Si.’’ Benditos nervios de universitaria precoz.
Se levanto y fue al cajón donde guardaba las tijeras, en un abrir y cerrar de ojos, de manera casi mecánica estaba nuevamente de vuelta con el alfa.
‘’Ah, Tulipán, tienes el cabello muy largo, se te ve bonito, pero con lo cuidadoso que eres en estas cosas sé que no te agradara lucir tan desaliñado.’’ Murmuro tomando un mecho en sus dedos y pasando la tijera suavemente para poder cortarlo, el cabello cortado cayo al piso, separo el cabello en distintas secciones y así fue cortando poco a poco, no era tarea difícil solo era darle el corte de antes a su esposo, con un poco de suerte a este le gustaría tanto como antes, pero finalmente era cabello y volvería a crecer. Rápidamente Harry se parecía un poco más lo que era antes.
Decidido que aplicarle un poco de crema para el cabello no era tan mala idea, igual el cabello del chico estaba vuelto mierda, así que sin mucho que perder se levantó de nuevo y camino al estante como había hecho antes.
‘’¿Fresas de nuevo?’’ dijo con malicia, el aroma a fresas estaría ahí hasta que el aroma natural de su alfa resaltara nuevamente.
Se dio la vuelta y se volvió a sentar detrás de su pareja, abrió la tapa de la crema y tomo una generosa cantidad en su mano, pero en un abrir y cerrar de ojos su cuello fue tomado por un par de manos que conocía muy bien.
Harry había despertado de la alucinación desde hacía bastante rato, su mente desequilibrada estaba apuntando a que en realidad Leire tenía secuestrada a su pareja, su verdadera pareja, incluso esas palabras y ofensas que había dicho con anterioridad eran mentiras en cierta parte, pero lo que más desato su ira fue como con confianza tomaba apodos que no le correspondía en lo absoluto a ella.
Así que espero para emboscarla.
Fue sencillo, no era algo que no hubiera hecho ya, se giró con rapidez y tomo por el cuello a la mujer con una fuerza que no se sentía propia, no disfruto el miedo en sus ojos, no adoro como su boca se abrió asombrada y a la vez aterrada, no le gusto cuando grito y todo lo que estaba impreso en su expresión era un miedo que no se comparaba con nada.
Ahí estaban, Leire temblando del miedo y Harry en mal estado mentalmente.
La escena se vestía de tal forma que parecía de terror, el cuerpo de Harry chorreaba agua, desnudo, mientras Leire en sujetador era casi ahorcada por el hombre.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas que el terror y el dolor fomentaban para que brotaran, con el corazón latiendo en sus oídos sintió que su cuerpo la traicionaba nuevamente, estuvo a punto de desmayarse por la fatiga y la falta de oxígeno, no le tomo a Harry demasiado casi lograr que la alfa se desmayara, pero la mente de Leire contraria a las fuerzas de su cuerpo se negó a todo esto pasara.
La posición de Leire era de una víctima indefensa, estando con la espalda pegada al piso no tenia demasiadas opciones, el cuerpo de Harry pesaba encima del de ella, las rodillas del hombre se habían adaptado a estar cada una de ellas a los lados del cuerpo de Leire, era increíble como todo el ambiente había cambiado.
‘’Harry…’’ murmuro a duras penas Leire, pero solo vio un par de ojos vacíos, ese no era su Harry.
Por el rabillo del ojo logro encontrar el par de tijeras que había estado usando con anterioridad, con su último esfuerzo intento tomarlas sin que Harry se diera cuenta, lo cual era fácil porque el hombre estaba solamente interesado en romper su cuello, aquello no solo estaba lastimando físicamente a la mujer, sino también emocionalmente, con la baja capacidad para poder respirar que tenía fue un alivio cuando logro tomar las tijeras y abrirlas, solo quería escapar de ese escenario.
Harry se sorprendió cuando noto el filo de las tijeras en su cuello, descolocado no noto cuando Leire lo saco de encima de ella y lo arrojo con fuerza al piso, solo vio la imagen de la mujer poniéndose a gatas e intentando respirar con todas sus fuerzas, luego ella se levantó y abandono la habitación dejando a Harry tirado en el suelo odiándose por desperdiciar su oportunidad para escapar.