Capitulo 14.

2106 Palabras
Después de aquel instante todo había tono más lúgubre en la casa, al menos así lo veía Leire que respirando agitadamente permanecía sentada al otro lado de la puerta con lagrimas en los ojos, sin atreverse a alejarse del baño, su corazón latía desbocadamente, la ansiedad llegando a su tope, peor aún su condición la hacia más vulnerable, prueba clave de ello era lo que había acontecido en todo el momento que estuvo intentando negociar y mediar la salida de Harry de la institución.   La depresión, debilidad y falta de fuerza eran síntomas ligados directamente al proceso del lazo roto. Pensar que estaba apenas entrando en la fase uno.   Leire había estado consciente durante todo el trayecto de lo que había sucedido entre Harry y ella, lamentablemente ella no había durado mucho tiempo en la habitación y lo que pensaba había sido un progreso no lo era realmente, lo cual le dolía en sobre manera. La actitud de Harry era una sorpresa para la pobre alfa que solo quería volver a obtener el amor de su pareja enferma.   Al otro lado de la habitación estaba Harry lamentándose y maldiciéndose a si mismo el hecho de no haber matado a aquella mujer, ella logro escapar de su agarre y eso lo hacía sentir un inútil de primera categoría, su mente aun estando colapsada y vulnerable por culpa de la cantidad de medicamentos que habían introducido en su sistema en todo lo que llevaba de tiempo internado. Finalmente, se estaba odiando y repudiándose, mismo que a su vez se sentía sucio y agraviado, su cuerpo había sido tocado por esa mujer que lo tenía en cautiverio.   El cuerpo del alfa dolía en sobremanera, pero al parecer era incapaz de notarlo por el golpe de adrenalina que lo tomo de sorpresa cuando ataco a Leire. La escena estaba pintada de una manera surrealistas, de un lado de la puerta estaba Harry sufriendo por su equivocación, y al otro lado, justo en el pasillo estaba Leire llorando por haber sido lastimada.   Harry cansado de sufrir en silencio intento levantarse del piso pero sus piernas cedieron justo antes de que el mismo pudiera ponerse encima de su propio eje, la frustración no tardo absolutamente nada en llegar, simplemente se escucho como un rito de odio salió de los labios del rizado después de que su cuerpo se estrellara cruelmente contra el piso. Entendiendo que su cuerpo no iba a reaccionar a sus mandatos no le quedo más que resignarse a estar en el piso hasta que pudiera levantarse o alguien lo ayuda.   La madera fría debajo de el le incomodaba profundamente, estando desnudo y con agua goteando de su cuerpo solo eran cosas que lograban empeorar su estado de animo a niveles descomunales.   Intento recordar lo que había sucedido desde la última vez que estuvo sobrio. Su mente estaba comenzando a dejar de estar sedada, la toma de medicamento había sido saltada desde ya hacia horas, lamentablemente los fármacos aun no lo abandonaban del todo como para poder volver a ser el alfa funcional que era antes.   Suspirando noto que tuvo que hurgar lo suficiente en su memoria como para no encontrar absolutamente nada. Eso logro poner sus nervios de punta, la marca en su cuello estaba de color pálida, pero él no podía notarlo de ninguna forma, era como estar sedado de ese dolor.   Leire se tuvo que levantar del piso con las pocas fuerzas que le quedaban en su cuerpo, el cuello le dolía en sobremanera, sospechaba que le quedarían un montón de moretones que no tardarían en aparecer al día siguiente. La ropa que estaba usando estaba húmeda gracias al forcejeo que tuvo con Harry. Se sentía incomoda y la marca al parecer se empeñaba en molestar en ese día en particular, no solamente ardía, escocia como si le hubiesen vertido acido a esa zona en específico del cuerpo. Su garganta dolía incluso para tragar, estando encima de su eje se contuvo un par de segundos recostándose contra la pared más cercana antes de dar el primer paso, su contextura delgada y grande estuvo ahí para luego dar un par de pasos aproximándose poco a poco por el pasillo aquel.   ‘’Nunca entenderé el mal que te he hecho, Harry.’’ Murmuro muy apenas con dificultad la pobre mujer, una lagrima silenciosa recorrió su mejilla, ella no tardo en quitar la pequeña muestra de debilidad con rabia. ‘’Siento que me odias con la misma fuerza que me amabas.’’  Volvió a pronunciar estando un poco más lejos del baño, realmente estaba haciendo un esfuerzo para poder caminar o dar unos cuentos pasos lejos del hombre que había dejado encerrado en el baño.   Era desgarradora la imagen de la pobre mujer, la poca ropa que llevaba puesta estaba húmeda, desarreglada y sucia, su cabello hecho un desastre de mechos rojizos cayendo por aquí y por allá. Precisamente en su cuello comenzaban a verse marcas con forma de dedos grandes, el rojo de la zona se podía comparar con el rojo inyectado en los ojos de la chica. Era un manojo de nervios y dolor lo que estaba arremolinándose en su vientre bajo. Cabizbaja lagrimas rodaban por sus mejillas, su corazón tan herido como su alma, y peor aun la marca en su cuello no estaba dispuesta a darle tregua alguna ya que lamentablemente estaba escociendo tanto como podía.   El plan de acción que estaba la pobre chica tramando en su mente la hizo sentir mal, necesitaba ayuda para poder controlar la situación. No era la misma alfa fuerte de antes, ahora solo era un manojo de colapso emocional por culpa del tipo que había intentado matarla instantes atrás. Como consecuencia de todo lo vivido la pobre mujer se detuvo unos segundos por culpa de un mareo que llego inesperadamente, aun así luego siguió dando pasos hasta que por fin estuvo al frente de la habitación que compartía con Harry, su teléfono había quedado olvidado en la parte de debajo de la casa, sinceramente no se sentía con las fuerzas necesarias para poder volver y tomarlo, estaba agradecida por haber obligado a Harry a que se instalara un teléfono en la habitación que ambos compartían.   Sin dudarlo demasiado ella simplemente tomo el pomo de la puerta y lo giro, luego empujo la puerta para así estar finalmente dentro del cuarto, todo estaba un poco frio, las ventanas abiertas lograban que una corriente de aire frio empapara la piel de Leire logrando que todo su ser se estremeciera. | ‘’No puedo creer por toda esta mierda que estoy pasando, me siento tan agotada.’’ Murmuro con un deje de odio, odio hacia si misma por ser tan débil, Leire se sentía culpable de lo que había pasado en el baño, la escena estaba repitiéndose constantemente en su cabeza de tal forma que casi se sentía atormentada.   Con pasos débiles termino por acercarse al teléfono que reposaba calmadamente en la mesa que ella usaba para poner sus apuntes del trabajo. Había una cantidad considerable de hojas regadas por todo el escritorio, las palabras «supresores, daño, colapso, agresividad» fue algo que hizo que el corazón de Leire latiera con más fuerza hasta el punto de casi hacer doler el pecho de la pobre chica. Sin más no dudo en poner el aparato en altavoz y marcar el numero del beta con rapidez, el sonido de las teclas siendo marcadas hizo que la cabeza de la mujer doliera más.   Había un ligero olor a fármacos para dormir en el ambiente, estos coincidían con los que a Leire le habían sido recetados para que pudiera conciliar el sueño de manera más efectiva cuando los espasmos dolor la afectaran en la noche ella pudiese pasarlos en un estado de relajación y sueño.   El teléfono timbro un par de veces antes de que la voz de Benjamín alertara a Leire que había contestado.   ‘’Intento matarme.’’ Dijo con voz quebradiza Leire, su garganta dolió cuando trago saliva, el silencio al otro lado de la línea hizo pensar a la alfa que el abogado había cortado, pero un suspiro por parte de este advirtió que realmente estaba ahí. ‘’Aun puedo sentir sus dedos encima de mi cuello apretando con demasiada fuerza…’’   ‘’¿Te hizo algo más? ¿Cómo estás? Maldita sea, sabía que no podía dejarte sola con él.’’ Definitivamente Benjamín estaba agitado por toda la situación, miles de escenarios recorrieron la mente del pobre tipo, de pronto la corbata en su cuello dio la ilusión de que estaba siendo asfixiado, pero en realidad solamente era la ansiedad que lo estaba carcomiendo. Leire negó con la cabeza como si el hombre al otro lado de la línea pudiera escucharlo. ‘’No, no ocurrió nada más por suerte. Tuve que amenazarlo con las tijeras que tenia en la mano para que pudiera soltarme.’’ Murmuro muy apenas Leire. ‘’Necesito que vengas aquí a ayudarme con él. Lo he encerrado en el baño, Benjamín, no podre tenerlo durante mucho tiempo ahí.’’   Benjamín en ese momento entendió que la situación estaba por explotarle en la cara a Leire, dejo su cena a un lado. Se apresuro a tomar las llaves de su auto, en un instante estuvo dentro de este mismo rumbo a la casa que compartían sus amigos.   ‘’No cortare la llamada hasta estar contigo, necesito que me cuentes que sucedió, Leire, esto es peligroso.’’ Murmuro Benjamín conduciendo por las calles, sus nudillos estaban pintado de blanco por culpa de la presión que estaba haciendo al momento de tomar el volante.   ‘’Cuando llegamos a la casa tuve que cargarlo para poder llevarlo a la habitación, él estaba inconsciente.’’ Benjamín escucho la respiración dificultosa de Leire y termino por sentir como su corazón se rompía tan solo un poco. ‘’Termino por vomitarme por completo, no había previsto eso así que tuve que llevarlo al baño para poder asearlo.’’   Estando detrás del volante el realmente no pudo contener la frustración, se sentía un poco culpable de lo que estaba pasando la pobre mujer, le habían recomendado que alguien más acompañara a Leire, después de la escena ocurrida en el centro le advirtieron que algo similar podía repetirse estando en casa, todo ello simplemente eran efectos colaterales, Leire y Benjamín lo sabían.   ‘’Antes de que me sigas contando necesito que le pongas seguro a la puerta de la habitación en donde te encuentras.’’ Escucho una respuesta afirmativa y luego los pasos de la mujer alejándose, finalmente un pequeño y muy tenue «click» se escuchó. ‘’Leire…’’ llamo Benjamín, con los nervios haciendo estragos en su cuerpo necesitaba saber que todo estaba bien.   ‘’Lo bañe con dificultad, en el estado en que estoy no puedo hacer demasiado así que tarde un poco, no pensé que los efectos del calmante que le había suministrado antes de marcharnos de la clínica pasaran tan rápido.’’ Casi fue como si Leire hablase para ella misma, lo dijo con un tono de voz tan bajo que fue como un lamento en voz baja. ‘’Le corte el cabello, por eso tenia las tijeras en mis manos, después de ello me descuide muy apenas un minuto y Harry había retomado sus cinco sentidos, no sé en qué momento sucedió todo, pero de un instante a otro sus manos estaban apretando mi cuello.’’   Leire se sentía fatal casi como si algo hubiese sido arrancado de su pecho, sin más el llanto comenzó a llegar, el dolor en su garganta por culpa de los gimoteos que brotaban de ella empeoro gradualmente. Faltaba bastante poco para que Benjamín llegase, ella no estaba segura si había puesto o no el seguro en la puerta del baño de Harry, así que la incertidumbre le comenzó a comer poco a poco la mente.   ‘’Benjamín, recuerdo sus ojos vacíos, ese no es Harry, no se trata del hombre con quien yo me case, ¿sabes?’’ murmuro entre el llanto, su respiración cansada advirtió a Benjamín que quizás ella en cualquier momento sufriría un colapso emocional, faltaba poco para poder llegar a la casa de los alfas.   ‘’Ya no puedes estar sola con Harry, Leire.’’ Dijo Benjamín, temía revelar ese secreto a voces, aunque Leire ya había pensando acerca de su situación en torno a Harry. ‘’Estaré pronto en la entrada de tu casa.’’ Anuncio el beta.   Benjamín noto como la respiración de Leire se hizo mucho más raída y congestionada, nervioso por lo que podría pasar llamo repetidas veces a Leire, pero no hubo respuesta alguna, eso le extraño.   Tenia que apurarse, piso el acelerador del auto con los nervios saltando por todas partes de su cuerpo. 
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