Benjamín se encontraba sumamente preocupado, no era solamente la ansiedad que lo estaba consumiendo, antes de llegar a la casa la voz de Leire se había apagado al otro lado de la línea por más que se había cansado de llamarla ella simplemente no respondía a su llamado, y con los nervios comiéndolo por dentro solo podía pensar los peor, hubo un golpe en seco que lo asusto en sobremanera. Después de eso no importo cuanto insistiera Benjamín, Leire simplemente no respondió a su llamada.
‘’No quiero pensar en el hecho de que Harry quizás hubiese hecho algo.’’ La llamada aun continuaba, pero solo había alguien hablando y ese era Benjamín. Del otro lado de la línea nadie se encontraba creando una sensación desesperante en el cuerpo del pobre beta.
Las ideas de Benjamín giraban entorno al hecho de que Leire estaba enferma, quizás moriría pronto y Harry no estaba bien, no la reconocía como su pareja, algo en su mente no funcionaba de forma correcta, lo poco convencional siempre había sido el lema de su amigo, pero esta vez era como si la mente de Harry no asociara a Leire como su pareja, todo parecía una puta alucinación producida por una droga, nada se arraigaba a la realidad.
Benjamín aparco el auto al frente de la casa de la pareja de alfas, con rapidez se bajo del auto, dejando este con las puertas abiertas, en medio de la desesperación no noto la figura que se asomaba en el ventanal del baño. Sin más entro con rapidez a la casa, esta teniendo la puerta entreabierta.
‘’¡Leire!’’ grito Benjamín, la oz consternada del beta hizo eco por toda la casa, el sudor comenzaba a perlar la frente del abogado, no era más que la ansiedad que lo arropaba, solo eso. ‘’Maldita sea, ¿dijo que estaba en su cuarto?’’ Hablo para sí mismo.
El sonido de una llamada entrante irrito el temperamento de Benjamín que frustrado desvió la llamada sin si quiera darse un momento de poder ver de quien era la llamada entrante. Se apresuro a subir las escaleras y buscar la habitación que la mujer compartía con su amigo. Los pasillos parecían hacerse más angostos alrededor de él, con la respiración agitada paso por la puerta del baño donde seguramente estaba Harry. Se acerco a hablar con él sin llegar a abrir la puerta.
‘’¿Harry?’’ Llamo con la voz agitada, miles de pensamientos pasaban por su cabeza, pero se detuvo en ello.
‘’¿Benjamín?’’ Hubo una respuesta ahogada del otro lado. Harry estaba al igual que Benjamín agotado y herido, sin querer en un arranque de ira había golpeado con fuerza el lavamanos, tirándolo al suelo. Anestesiado por la ira pensó que acabar con su vida seria una solución fácil, pero contrario a esto solo logro lastimarse, de esta manera la ira mermo y las ansias de venganza lo tomaron rehén. ‘’Debes sacarme de aquí, estoy herido, esa mujer. Dios, no se quien es ella, debes creerme, ayúdame, me quiere hacer daño. Me ha dejado encerrado aquí por no se que tiempo, me quiere hacer daño.’’ Hablo muy rápido cuando la voz de su fiel amigo sonó al otro lado de la puerta, comenzaba a hacer frio.
Benjamín suspiro negando con la cabeza.
‘’Harry, ella es tu esposa. Ella solo estaba cortando tu cabello y la atacaste.’’ Dijo el beta en un intento de hacerlo entrar en razón. Estuvo a punto de girar la manilla de la puerta para abrir, pero un gruñido lo hizo recapacitar.
‘’No, no, no, ella no es mi esposa. Me pica el cuello. Me duele, sácame de aquí.’’ La voz desesperada de Harry rompió el alma de Benjamín, amaba a su amigo, pero si lo dejaba salir mataría a Leire.
Respecto a la comezón de Harry era un indicio de su lazo casi roto, el estaba pasando por la separación de una forma distinta, no le dolía, el no moriría.
‘’Escúchame, amigo.’’ Dijo Benjamín, y Harry asintió como si estuviera este ultimo viéndolo. Estaba dispuesto a cooperar mientras lo mantuvieran alejado de esa infernal mujer, juraba asesinarla cuando tuviera la oportunidad.
‘’Iré a checar algunas cosas por aquí, buscare ropa para ti y vendré a sacarte.’’ Al alfa no le convencía tal propuesta, frunciendo el ceño pensó que quizás en esta casa no tenía ningún tipo de aliado y que Benjamín solo estaba buscando batear su necesidad y ayudar a la mujer que lo había secuestrado.
‘’¿Me ayudaras?’’ pregunto temeroso, no podía confiar, pero estaba tan cansado. Del otro lado Benjamín sintió como una mano se poso en su hombro, pudo incluso ver uñas largas pintadas de n***o, un escalofrió recorrió su espalda, tuvo miedo. ‘’¡Respóndeme!’’ grito Harry, y tan rápido como la sensación de ser acechado apareció se fue, igual que aquella mano se esfumo. Confuso el beta reconoció que aquello era producto del estrés que se le había infringido en el día.
‘’¡Maldición!’’ gruño Benjamín frustrado, se sentía acorralado, casi que presionado contra una pared y una espada. ‘’Claro que lo hare, Harry, ¿estas desconfiando de mí?’’ Interrogo el hombre, sabia que el alfa estaba desconfiando y no podía permitirlo.
‘’No, claro que no, pero ella me ha estado maltratando y casi me mata, tengo miedo.’’ Mentira, mentira, mentira, gritaba una voz en la mente maltratada de Harry, necesitaba escapar, y aunque desconfiaba de Benjamín era la única carta segura que podía jugar.
‘’Volveré pronto, ¿bien? No te desesperes, revisare si hay alguien más en esta casa y vendré a sacarte.’’ Respondió Benjamín intentando maquinar algún plan que pudiera resultarle a todos sin que Harry o Leire saliera herido. Rápidamente se alejo de la puerta del baño sin esperar respuesta de Harry.
Estando un poco más tranquilo se encamino por el pasillo en dirección a la habitación, ahora sí estaba seguro de que Leire estaba sana y a salvó en el cuarto, a pesar de ello Benjamín se incómodo aún más porque estaba seguro de que Harry no estaba tan bien como ellos pensaban o como Lerman le había asegurado.
“Después de que los supresores salgan de su cuerpo el volverá a ser el mismo de antes, solo es cuestión de tiempo…”
Recordó pequeños fragmentos de la conversación que habían compartido antes de que Leire le avisará de la situación que estaba ocurriendo en la casa. Sus pasos cada vez eran más inseguros, quizás el estrés estaba afectando demasiado su juicio, pero con cada paso los pasillos se hacían más sombríos. Parpadeo un par de veces y como por arte de magia la claridad volvió a iluminar el pasillo, confuso llegó a la puerta y en un intento de abrirla se dio cuenta de que tenía el seguro puesto.
“Leire, he llegado. Es Benjamín, ábreme.” Sus nudillos se estrellaban una vez y otra vez contra la madera solida. Por unos momentos no obtuvo respuesta, impacientándose Benjamín tocó más fuerte, teniendo un mal presentimiento no le quedó más que comenzar a golpear la puerta con su hombro. Cada masivo golpe hizo que esta cediera hasta el punto que se abrió.
Se encontró a Leire tirada en el piso, su nariz escurría sangre y su torso estaba cubierto de sudor. Benjamín soltó una maldición por lo bajo, con el corazón latiendo con fuerza se acercó a la Alfa. Hizo que su desesperación mermara y como pudo tomo a la mujer en brazos. Con la adrenalina corriendo en su sistema no dudo en acomodar la cabeza de ella mujer en un ángulo en el que la sangre dejara de correr.
“Son un par de idiotas, esto no cuenta como horas laborables.” Dijo al momento en que la mujer abrió los ojos. En alerta Leire reconoció las facciones de Benjamín. La sangre continuaba corriendo mojando la comisura de sus labios, con dolor de cabeza los ojos de la alfa se llenaron de lágrimas.
“No llores, no llores, no es tu culpa, Leire.” Benjamín murmuro, estaba triste, y ahora que sabía que ella estaba bien, el también estaba bien.
Abrazo a la mujer contra su pecho, la camisa color beige de Benjamín se manchó de sangre, el alfa separo a la mujer unos pocos centímetros de su pecho y lamió sus lágrimas, tal cual lo haría un alfa con su omega..
Extrañada Leire se separó de Benjamín e intento levantarse del sitio.
“¿Cómo está él? ¿Qué te ha dicho?” pregunto con genuina curiosidad, el beta suspiro, negó con su cabeza no queriendo contarle algo a la mujer de lo que le dijo Harry, sin duda aquello le dolería y Benjamín no quería lastimar más a la alfa.
“Está bien, solo quería que lo sacará del baño. No sé lo que pasa por su mente, pero necesitaremos ayuda con él, Leire.” Dijo el abogado consternado.
“¿Quién nos ayudará?” frunció el ceño, de pie la mujer levantó su cabeza tirando la hacía atrás, a la vez que usaba sus dedos en forma de pinza para parar el derramamiento de sangre. Estaba débil.
“¿Lerman? ¿Samantha?” pregunto Benjamín, ella miro a Benjamín como si el hombre tuviese otra cabeza, no estaba segura de dejar que Lerman atendiese a su esposo.
“Puede ser, pero al menos Lerman debe estar aquí en menos de una hora. Harry quiso matarme, tenemos como mínimo que sedarlo, no quiero que me vuelva a atacar.” El abogado la miró con pena desgarradora. Estaba seguro que el alfa iría a ayudarlos, necesitaba salvar el pellejo de su espeso, el que usará supresores en Harry solo hacia que su carrera, vida y empresa se pusiera en peligro.
“Lo llamaré, si el no puede tendremos que sacarte a ti de aquí y dejar a Harry en la casa de empleados, no me arriesgaré a qué te asesine mientras duermes, lo de las tijeras fue algo realmente peligroso, al menos lograste salir de ahí antes de que te asfixiara.” Comento Benjamín en total seriedad. La sangre ya había parado de bajar por la nariz de la mujer.” Lo llamaré ahora mismo, tú deberías bañarte. Me quedare contigo dentro del baño para cuidarte y no acepto alguna respuesta negativa, parezco el padre de ambos. Recoge tus cosas, alfa.” Murmuro Benjamín.
Tomo su teléfono y miro que la llamada perdida era de Lerman, con cara de poquer miro a Leire, esta recogía la ropa y la toalla que iba a usar.
Aunque parecía raro la demanda de Benjamín tenía sentido, el miedo nadaba en su ser, solo quería proteger a Leire.
La llamada a Lerman tardo demasiado, incluso un par de veces se fue directo al buzón de voz.
“Vamos al baño, ya he recogido todo lo que usaré.” Murmuro enojada Leire, no se sentía cómoda con Benjamín en el baño mientras ella se duchaba, pero sabía que era por su seguridad.
La voz de Lerman alertó a Benjamín.
“¿Qué sucedió?” pregunto Benjamín con un tono serio, Lerman suspiro al otro lado. El doctor no tenía amigos y el abogado era la única opción viable.
“Necesito que me des posada en tu casa al menos una semana mientras arreglo unos asuntos.” El beta sonrió grandemente, lo haría, pero siempre y cuando Lerman aceptará sus condiciones. Ya se encontraba en el baño con Leire dentro de la ducha, el sentado en el retrete con la tapa abajo, ansioso.
“Acepto, pero necesito que me ayudes con algo a cambio y no aceptaré un no por respuesta, esto podría ayudarte a ti y a tu clínica.” Eso interesó a Lerman que inconscientemente asintió con su cabeza.
“¿Qué propones, Benjamín? No hago favores sexuales.” Aclaro Lerman, ajusto sus lentes y sujeto más fuerte la Aza de su maleta.
La pequeña risa de Benjamín hizo que Lerman riera también.
“Nada de eso, alfa. Alguien te irá a recoger a dónde estés y te traerá a la residencia de mi cliente Harry y su esposa. No creo que el alfa este también como pensamos, necesitamos tu ayuda, ¿tienes sedantes a la mano?”
El doctor frunció el ceño, confundido suspiro y dio una respuesta afirmativa a la vez que dictaba el sitio donde se encontraba, el estaba seguro de que Harry tenía otro padecimiento y que, aunque su esposo había cometido un error usándolo de conejillo de indias, pero Harry tenía algo más y su corazonada jamás fallaba.
“Mierda, Benjamín, creo que me voy a desmayar.” Se quejo Leire dentro de la ducha.
“He descubierto algo que pueda encajar con los síntomas que tienen…” corto la llamada de pronto y se acercó a la ducha, abrió la puerta corrediza y se topo con el cuerpo desnudo de Leire.
Impresionado sintió una opresión en el pequeño, Leire tenía moretones por todo su cuerpo y mucha más sangre manchada el agua del piso.