Capítulo 16.

2068 Palabras
 La llegada de Benjamín a la casa se dio de una manera rápida después de que dio la orden para que recogieran al doctor, lamentablemente las cosas dentro de la casa no mejoraban bajo ningún aspecto. Luego de haber finalizado la llamada el abogado tuvo que aproximarse a Leire, su traje quedo empapado tanto de agua como de sangre y de por si la mujer termino desmayada en sus brazos. Benjamín maldijo el día en que sus sentimientos hacia la alfa fueron en incremento. Con su corazón latiendo desbocado no le quedó más remedio que salir de la ducha junto con Leire, el cuerpo inerte de la pelirroja pesaba lo suficiente como para dificultarle la tarea. Los huesos de las costillas de Leire picaron muy apenas en sus brazos, no recordaba la última vez en que la mujer sangraba por la nariz, eso lo aterrorizaba, estaba casi colapsando, la sangre no le agradaba mucho, pero sus emociones que conectaban con la mujer en brazos lo impulsaron a olvidar su miedo. ‘’¿Qué hago contigo?’’ se preguntó a sí mismo en voz alta, esta última saliendo entrecortada y rodeando el borde de la desesperación. La sangre aun goteaba de la nariz de la alfa, algo en su pecho rugía y molestaba, no estaba seguro de lo que se trataba, pero quería escapar de ahí. Termino con Leire en la cama, ambos acostados, el cuerpo de ella entre las piernas de él, se negaba a dejarla, cubriéndose a ambos con una sábana se dedicó a sostener la cabeza de la mujer hacia atrás. ‘’Lamento no haber sido lo suficiente para ti, amaste a Harry y yo solo era una sombra, ahora él está ahí fuera de sí y tu sufriendo las consecuencias.’’ Se atrevió a decir, la bilis subió a su garganta, quemando a su paso por su esófago, odio mucho la situación, pero más a sí mismo, odiaba no ser valiente. El teléfono sonó. Removiéndose encima de la cama logro encontrarlo en el bolsillo trasero de su pantalón, por suerte no estaba mojado como el resto de su ropa. Contesto sin siquiera verificar la persona que estaba llamando. ‘’¿Qué pasa?’’ Dijo bruscamente, hubo un quejido del otro lado de la línea, reconoció a Lerman. ‘’¿Ya estás aquí?’’ pregunto sin que el otro respondiera a su anterior pregunta, nuevamente un quejido, respiro profundo y contuvo sus ganas de decirles que dejara de actuar como un idiota. ‘’Lerman, necesito que me digas si estas o no aquí, estoy atendiendo una situación, Leire se desmayó y no para de sangrar por la nariz.’’ Hubo un silencio que molesto aún más al abogado. ‘’Uhmm.’’ Ese sonido hizo que la vena de alteración saltara en la mente de Benjamín, no estaba seguro de si eso existía o no, pero estaba muy alterado, irritado, avergonzado y en un caso muy extremo frustrado. ‘’Estoy afuera, pero no veo a nadie aquí.’’ Murmuro muy apenas, fue un milagro que Benjamín pudiese escucharlo. ‘’No tengo la certeza si deje o no la puerta abierta, si no está abierta debajo de la primera maseta a la izquierda hay una llave que abre la puerta, entra, subes las escaleras. Puede que primero escuches a Harry gruñendo e intentando salir, no te asustes, continuas tu camino y la puerta de la habitación donde estamos Leire y yo es de color beige, se distingue de las demás, pasa.’’ Las instrucciones fueron dadas, Lerman dudo un poco, pero antes de que pudiese replicar la llamada había sido finalizada, se sintió incomodo y un poco molesto. Las dudas se incrementaron conforme no conseguía la llave. ‘’Venga, aquí no hay absolutamente nada.’’ Gruño, tuvo las ganas de patear cada planta que estaba cerca, sintió como una sombra oscureció detrás de él, el miedo nublo su juicio y con gran rapidez logro encontrar la llave debajo de la maceta que le habían dicho. Con las manos temblorosa tomo su maletín y entro rápidamente a la casa. La llave peso en su mano, subió rápidamente la escalera que le mencionaron, estaba sudando frio, se inclinaba a pensar que la falta de descanso estaba arrebatándole la paz, ignorando lo anterior ocurrido, paso por la puerta donde Harry estaba enjaulado con león furioso. ‘’¿Hay alguien ahí? ¡Sáquenme de aquí! ¡Benjamín, sácame, te lo suplico!’’ una nota de ira toco los tímpanos de Lerman que solo pudo caminar más rápido, el alfa encerrado estaba enfurecido. Lerman temió por la vida de Benjamín si se acercaba a Harry apenas un poco. Sus pasos resonaron por el pasillo, y poco después encontró la puerta que daba al cuarto que los esposos compartían. Entreabierta siquiera toco, solo entro de una vez. Las manos bañadas en sangre de Benjamín fue lo primero que noto. Sorprendido se acercó a auxiliarlo. ‘’¿Cuánto tiempo tiene así?’’ pregunto, pudo notar que la sangre se había detenido, intento quitar la sabana que los cubría, pero la mano de Benjamín lo detuvo. Alzo la cabeza para preguntar lo que sucedía y solo hubo una mirada de enojo y advertencia recibiéndolo, una fina capa de feromonas toco su nariz. ¿Este hombre era un alfa o un beta? Sonrió en un intento de calmar la situación, solo estaba ahí para ayudar al matrimonio para nada más. ‘’Esta desnuda.’’ El doctor se removió incomodo, había visto cientos de pacientes desnudos, y cuando un paciente tenia pareja reaccionaban de esta manera, el hueco de la duda calo en el pecho de Lerman. Benjamín era un beta, no podía percibir las emociones como un alfa o un omega, en dado caso Leire solo era la esposa de su cliente, ¿había algo que estaba siendo escondido entre toda esa historia? ‘’Quiero ayudar. Soy doctor.’’ Dijo el mantra que durante toda su carrera había dicho en esos casos. ‘’Quieres que ella este sana y salva, ¿no es así?’’ Benjamín asintió muy lentamente. ‘’Entonces déjame chequear su estado de salud, por favor.’’ Solo así fue como consiguió que Benjamín le dejase realizar su trabajo, aunque la incomodidad no se quitó de su piel.   El abogado no dudo un instante en observar lo que le estaba haciendo a la mujer que quería, colera se enervaba cuando las manos de Lerman rozaban muy apenas la piel tersa.   ‘’Te dije que tenía una teoría de lo que le pasaba a Harry y a Leire, ¿no es así?’’ recordó Lerman, Benjamín asintió. ‘’¿Qué has notado en la estancia de Harry en su hogar?’’   Lerman miro el cuerpo amoratado de la mujer, cada vez más las sospechas eran aclaradas en la mente de Lerman. Sintió un escalofrió en su cuerpo.   La curiosidad mato al gato, pero en el pecho de Lerman su corazón se detuvo tan pronto con pudo escuchar un segundo corazón latir en el vientre de Leire, se abstuvo de comentar algo respecto a esa situación.   Su preocupación fue en aumento cuando noto como las costillas de la mujer puyaban en la piel de ella. La respiración pausada de Leire estremeció la mente de Lerman.   ‘’Leire sufre del síndrome del lazo roto, eso puede estar afectando a Harry directamente, ¿no?’’ pregunto benjamín acariciando los rizos rojizos. Lerman miro esa acción y escapo a mirar los ojos de Benjamín, estos inyectado de sangre.   ‘’Sí, pero Harry no creo que la recuerde, siento que hay un hueco en su memoria que intenta llenar el vacío de su pareja con otra persona. He visitado a Harry una o dos veces antes de que se fuera y llamaba a alguien, pero no podía ser Leire, el lazo la hubiese arrastrado a estar con él en ese instante.’’ Dijo Lerman alejándose de la pareja un tanto disgustado. Fue a lo que suponía ser el baño y consiguió una toalla húmeda.   Volvió con Benjamín y la extendió.   ‘’Limpia la sangre seca, por favor.’’ El abogado la tomo y limpio el rostro con tal delicadeza que causo repulsión en el doctor, ¿es que acaso Benjamín y Leire eran amantes?   ‘’No creo que eso sea cierto, pero hay cosas que concuerdan directamente con su teoría.’’ Murmuro distraídamente. ‘’No podemos decirle eso a Leire, destruiría totalmente su corazón y terminaría de morir, en caso de no sanar su lazo, ¿hay otra opción para que Leire no muera?’’ pregunto Benjamín, Lerman asintió.   ‘’Otro alfa tiene que marcarla, no hay muchas posibilidades para ella, además que el tenemos que mirar si surgen otros problemas.’’ Lerman no estaba seguro de si Benjamín o la misma Leire sabia de la criatura que habitaba en vientre.   ¿Era ese bebe de Benjamín o de Harry? Se pregunto a si mismo Lerman.   ‘’¿Cómo esta su esposo?’’ pregunto Benjamín, la pregunta enervo a Lerman, este ultimo solo sonrió con tristeza y rabia acumulada en su mente.   ‘’Nos vamos a divorciar, no estoy seguro donde está ahora mismo, quizás en alguna tasca atiborrándose de alcohol.’’   Fragmentos de la discusión con su esposo se visualizaron en su mente.   «La sangre hervía en el cuerpo de Lerman, la vergüenza y la colera burbujeaban juntas en su vientre. ’’¡Eres tan egoísta que fuiste incapaz de pensar en nuestro futuro como pareja, solo lo arriesgaste todo bajo la estúpida idea de comprobar algo!’’ grito Lerman al otro doctor, déspotamente su pareja solo lo miro. ‘’¿Recuerdas la promesa que hicimos frente al altar o solo lo dijiste como una de las tantas mentiras que me has dicho?’’   El manojo de emociones que pudo ver Lerman en los ojos ajenos le calo en el alma y en el corazón irremediablemente.   ‘’¿Acaso piensas que todo esto solo lo hice por mí?’’ murmuro el otro alfa por lo bajo, sonrió muy apenas y se negó a observar otra cosa que no fueran los ojos de Lerman, de su esposo, de su pareja. ‘’Por mi ego, por mi orgullo, por mis ganas de colgar otro merito en mi mesa, piensas que todo esto solo lo hice por mí y para mí.’’ La voz ajena se rompió con el llanto acumulándose y quemando la garganta del alfa. ‘’Quería levantarme un día y que me miraras con el mismo orgullo y amor con el que yo te miro a diario, que me dijeras cuanto me amas y cuan orgulloso estas de mí, ¿acaso hay algo aun de eso en ti para mí? ¡Maldición, quiero que me notes!’’ grito enfurecido el alfa.   Las feromonas de tristeza y dolor bailaron a su alrededor al instante en que fueron expulsadas de su sistema.   Lerman, lo entendió, había descuidado a su pareja, pero se negó a aceptar un gramo de culpa de esa situación, de la situación que su esposo había creado al poner en peligro a un ser que nada tenia que ver con su relación como pareja.   ‘’Quiero el divorcio, quiero que te alejes de mí, si quieres puedes seguir trabajando en la clínica, haciendo papeleo o cualquier otra cosa, pero ten en claro que jamás te volverás a acercar a alguno de mis pacientes.’’ Sentencio Lerman, la marca en su cuello ardió tantísimo que lastimo en general. Hubo un gruñido que escucho antes de que se diera la vuelta y saliera por la puerta de la habitación.»   ‘’Lerman, ¿estas bien?’’ Pregunto Benjamín, las lagrimas estaban siendo derramadas por las mejillas de Lerman, sin querer el doctor había comenzado a llorar, este quito furiosamente las lagrimas con sus manos. Se miro en el espejo de la situación donde se encontraba Leire y temió por su vida, aquello seria su fin quizás.   ‘’Quizás muera.’’ Murmuro el doctor para si mismo, incapaz de poder creerlo comenzó a caminar por el sitio. ‘’Tengo el sedante para Harry, pero no podre dárselo yo solo, si tienes a alguien que pueda ayudarme sería estupendo.’’ Murmuro acercándose a su maletín, las ansias pesaron en su estomago y la bilis casi sale por su boca.   ‘’Yo puedo ayudarte.’’ Murmuro Benjamín, aunque no quería realmente, tenia miedo de la salud de Leire, y estaba seguro que había algo entre las palabras del doctor, pero no lograba descifrarlo, su mente lo orillaba a estar muy cerca de la mujer que amaba y eso lo aterrorizaba.      
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