Gabrielle - Hopkins – volteo hacia el llamado de mi jefe, e intento no darle una mala mirada. Él no tiene la culpa de mi mal humor; sí de mi falta de sueño y de comida, pero no de lo demás que está pasando en mi vida. - ¿Qué pasa? – arquea una ceja y suspiro con fuerza - ¿Qué pasa, señor? – sonríe con burla y eso me hace entrecerrar los ojos. Este viejo imbécil nunca ha sonreído desde que lo conozco y ahora que me siento peor que nunca, anímicamente hablando; hace como que se almorzó un payaso, encantador. Pero al menos sigue siendo mucho mejor que Jenner, que el cielo me mande mucha paciencia para no voltearle la cara de un cachetón para la próxima vez que me toque turno con ese hombre como supervisor. No tengo tanta paciencia. - Escuché que tus dos hermanas ya se graduaron de sus e

