Gabrielle Todavía no puedo creerlo y hasta me cuesta un poco aceptarlo, pero cuando salgo del hospital, justo en frente está una camioneta negra con vidrios polarizados. Me paralizo. - Encanto – salto del susto al escuchar esa voz a mis espaldas y vuelvo a quejarme. Necesito una pastilla o algo porque está doliéndome más de lo que debería. - Me asustaste – me quejo un poco, aunque en realidad estoy muy feliz de verlo. ¿Qué tan estúpido es decir que lo extrañaba cuando lo vi hace unas horas? - Lo siento, es que te tardabas y estaba ansioso por verte – me siento derretir cuando rodea mi cintura sonriéndome de esa manera tan coqueta suya. - Apenas colgué vine para acá – mi mirada baja a sus labios. Sonrío al verlos escondidos bajo una barba bastante desaliñada. - ¿Sí? Pues estabas muy l

