- ¿Segura que está bien que te vayas ahora? – la hermosa pelinegra con porte digno de la realeza, sigue a la morena que camina con la barbilla en alto y los ojos en frente. Ni siquiera quiere fijarse en las personas que caminan por ahí, aunque se siente tan observada. - Sí, me haré unos exámenes y evitaré que me despidan – una mano la sostiene del brazo herido para voltearla, lo que la hace quejarse. - ¡Discúlpame! – Katia la suelta inmediatamente al ver que le hizo daño. - No te preocupes – sonríe Gabrielle un poco, sabiendo que solo fue sin querer. - Es que ¡No puedes irte! ¿qué dirás que te pasó? – ah, por supuesto que se preocuparía por eso. Ellos apenas están teniendo un cambio de poder, todavía tienen que asentarse y un problema que llame la atención hacia ellos no es de ayuda.

