CAPÍTULO 6. —Es fin de semana, Alex ¿en serio vas a levantarte temprano? —me dice Katy tras darme un beso en la frente y sentarse en la isla de mi cocina. —¿Y perderme ese cielo? —apunto con mi cuchara el ventanal de mi sala para que vea el precioso amanecer. Siguiendo la dirección de la cuchara, Katy dirigió su mirada hacia el ventanal y se quedó boquiabierta. Un espectáculo de colores pintaba el horizonte a medida que el sol emergía, teñía el cielo con tonos dorados y rosados. Las nubes parecían haberse congregado para presenciar la majestuosidad del amanecer. El silencio llenó la habitación mientras ambos amigos contemplaban maravillados la belleza que se desplegaba ante sus ojos. —Que hermoso—suspira, volviendo su mirada hacia mí—¿Dormiste bien? Te he notado media inquieta en la

