Pov: Rebeca
Llego al aeropuerto, repaso todo lo que debo hacer, lo que debo decir, miro la foto de Gabriela, se supone que soy una compañera del gimnasio que la invito a pasar el fin de semana a un hotel, donde ella llevará a su pareja y sucederá todo.
Hable con ella por mensaje, espero esto se termine más rápido de lo que dura el viaje, yo supongo que será una tarea muy sencilla.
Miro a todos lados de forma casual, puedo observar algunas miradas sobre mi, pero la única que me interesa es la de una mujer rubia que busca a alguien con la mirada, claramente solo tuvo una descripción física mía, no vio una foto, por obvias razones, no me gusta que mis clientes tengan fotos mías, luego me recomiendan con mi cara y personas a las que no quiero de clientes me atosigarían.
Me acerco muy tranquila hacia ella, está sola, supongo que su prometido llegará pronto. No entiendo ¿Por qué va a casarse si no lo quiere? Pero no me cuestiono demasiado los motivos de mis clientes, yo solo ejecuto el plan para lograr lo que ellos quieren.
— Hola, Rebeca Clark — estrecho mi mano con la suya.
— Gabriela Swan, un gusto, mi prometido llegará en veinte minutos, así que me gustaría que hablemos de nuestros asuntos.
Le hago seña a una banca que hay para que se siente conmigo.
— Muy simple señorita Swan, usted quiere dejarlo, eso pasará, lo encontrará siendo infiel con la excusa perfecta para romper su compromiso — asiente aliviada.
—O sea tu..
—Yo seré la que arruine su relación, obvio está que única y exclusivamente a petición tuya ¿Te molesta si grabo lo que hablamos? — ella niega y prendo una grabadora de bolsillo.
Mejor dejar todo claro que esto lo hago por su pedido, nunca se sabe cuando alguien puede arrepentirse de lo que pidió en un momento de irracionalidad.
—Mira, yo… lo quiero a Chris, pero… no quiero casarme, no estoy lista, cuando me lo pidió acepté por la presión de que lo hizo en una cena familiar, me dio demasiada pena rechazarlo, eso son mis motivos, por eso quiero dejarlo, creo que necesito conocer más antes de casarme y él también, debemos conocer a otros — asiento ante su explicación.
De todos modos no la necesitaba ya que lo hubiera hecho igual sin importar los motivos. A veces las personas buscan justificar su accionar, pero no creo que eso importe. Al menos yo no mezclo moral con el trabajo.
—De acuerdo Gabriela, ¿Está bien que te llame así? Sé supone que somos conocidas — asiente y saca de su bolso unos boletos de avión mientras apago la grabadora guardandola en mi bolso.
—Si, tu eres la que me ha invitado a el fin de semana en el hotel Dalton a un evento de parejas comprometidas, porque tu iras con tu prometido — la miro extrañada.
— Perdón, no entendí — me mira preocupada.
— Decía que trabajaban en pareja, por eso los contraté, le dije eso a Chris, pensé… tu pareja está por llegar ¿Verdad? ¿No me digas que te confundiste? Oh por dios que haremos — trago grueso y sonrío disimulando el hecho de que me equivoque — Lo deje especificado en la parte que decia cuartada de la historia, el lugar donde iremos solo permite la entrada en pareja — asiento mintiendo, como si supiera que ella lo especificó.
Me cago en todo.
—Si, por supuesto que lo vimos, mi pareja está retrasado, él… está terminando un trabajo — por favor Peter espero no te hayas tomado un vuelo ya.
—Me asusté, por un momento pensé que todo se había arruinado, cuando vi que eran una pareja que trabaja junta me pareció genial, porque eso es lo que necesitaba — asiento y miro mi reloj queriendo correr al baño para hablarle a Peter.
— Iré a llamarlo a ver como va, aguárdame un momento, ya sabes si no les hablas se tardan más — Me alejo tranquila, manteniendo la calma.
Me meto al baño y tomo mi teléfono para marcar. Dos tonos y atiende.
— Hola Bec ¿Qué pasa querida? — camino de un lado al otro.
— En treinta minutos tomaremos un vuelo para trabajar en el caso Swan — digo autoritariamente.
— No, yo haré mi caso Bec, no puedo lo siento, además dijiste que lo harías sola — me froto el rostro.
— Peter, cambió el plan, debes venir, si estás en el avión vuelve y tomate el vuelo detrás del mío, te enviaré la dirección — se carcajea.
— No mi reina, no puedo, lo lamento Beca, no puedes cambiar los planes así, tendrás que solucionarlo sola — resoplo.
— Peter, la clienta piensa que somos una pareja que trabaja junta, necesito que vengas porque el trabajo es de dos, yo...
— No lo sé Bec, no se si pueda cancelar este trabajo, así que estás en problemas — no puede ser.
¿Cómo no lo vi? No es posible.
— Estamos, porque esto nos perjudica a ambos.
— Nop, solo a ti mi amor, yo no dije que haría solo algo que no puedo hacer — ¡Ay Peter! No necesito que ahora me quiera enrrostrar en la cara su perfección.
— Peter, tienes que venir, te esperaré hasta que llegue el otro vuelo al lugar, no me hagas esto y ven aquí, luego... luego solucionamos el resto. — se ríe.
— No sé si podre ir, tendrás que pensar un plan C querida, Bye — corta la llamada y estoy histérica.
No me puede pasar esto a mi.
Mierda, mierda, mierda.
Trato de relajarme y pensar en algo.
Esperaré a Peter hasta que el otro vuelo llegue al lugar y si no viene, inventaré una excusa, haré lo que sea para entrar a ese lugar.
Yo puedo, siempre puedo. Por dios Peter, espero vengas.
Vuelvo a llamarlo pero no atiende, así que supongo apagó el teléfono.
No pasa nada, soy excelente fingiendo, algo haré y esto saldrá perfecto.
No es posible, como no me di cuenta.
Salgo recompuesta y me acerco a Gabriela que ya está con su prometido.
— Lo siento Gabi estaba llamando a mi prometido, dice que está retrasado y tomará el vuelvo que sigue al nuestro ¿No hay problema verdad? — Ella niega y sonríe.
— No hay problema Rebeca — mira a su prometido — Él es Chris, mi prometido, Chris ella es Rebeca una.. amiga — dice presentandonos.
— Hola Rebeca un gusto — se acerca a estrechar su mano.
— Un gusto Chris — le dedico una mirada detallada que denote que acaba de llamar mi atención — Eres más guapo de lo que te imaginaba — se sonríe avergonzado.
— Debemos abordar — interumpe Gabriela y lo toma del brazo.
Empezamos bien, solo pido que esto no termine siendo mi primer fracaso.
Abordamos muy bien, hablamos del lugar al que iremos, según, yo fui quien lo sugirió y a su vez dije que se le ocurrió a mi supuesto prometido.
Los asientos nos tocaron juntos, Chris quedo en medio de nosotras dos y eso fue perfecto para hacer mi próximo movimiento.
Leí en la descripción de Chris que es un hombre inteligente y muy amable así que usaré eso para acercarme a él, su empatía.
— Esto es raro — digo abrochando mi cinturón cuando anuncian que despegará el avión. — Nunca he viajado sola en avión y eso me asusta — Chris me mira.
— ¿Te da miedo viajar? — Asiento fingiendo inocencia.
— El vértigo al despegar y aterrizar me da mucho miedo, siempre viajo acompañada, no pensé que mi prometido se fuera a retrasar — suspiro con una angustia bien fingida.
— Tranquila, es algo normal, no te preocupes — sonrío ante su amabilidad.
— Si me asusto ¿Puedo tomar tu mano? — El mira a Gabriela que se encoje de hombros y mira su teléfono.
— Por supuesto, no creo lo necesites, ya verás que no es nada — sonrío satisfecha porque es obvio que lo necesitaré.
El avión comienza a despegar y como buena actriz, me asusto demasiado, sufro palpitaciones y vertigo.
— Tranquila Rebeca solo será un momento — Exagero todo obviamente para el que termine tomando mi mano.
Pero aún así sigo asustada, pobre de mí. Soy buena en esto.
— Dime si te sientes mejor — siento que presiona mi muñeca dándome un cosquilleo, está tratando de calmar mi fingido vertigo, que listo Chris.
— Oh si, está un poco mejor — abro los ojos y le sonrío a lo que responde con una sonrisa llena de amabilidad.
Chris, caerás más fácil de lo que pensé.
— ¿Cómo hiciste eso? — pregunto como si fuera una tonta que no sabe que tocando el nervio 2CUN arriba del pliegue de la muñeca calma el vértigo.
— Solo es algo que sirve para el vértigo, no fue nada Rebeca — lo miro llena de asombro como si estuviera fascinada.
— Eres muy listo, gracias de verdad — aprieto su brazo mientras lo miro como una mujer idiota.
— No fue nada Rebeca, de verdad — sonrío.
— Dime Becky y si, lo fue, de verdad que sabes como mantener la calma Chris — el se avergüenza un poco mirando al frente.
Dejo mi conquista para luego, porque por el momento ya va muy bien.
Trato de relajarme mientras pienso que Peter llegará, que me salvará en esta situación. Aunque hay una alta probabilidad de que no sea así, que él ya esté trabajando en su caso sin poder abandonarlo, lo cual está perfecto, él no tiene la culpa que yo haya sido una idiota.
.....
Miro el reloj y Peter no llegó, lo imaginé, pero el problema es que no me dejan hacer el cheking sin mi pareja. ¡Maldita mierda!
No hay forma de convencer al recepcionista de que luego llegará, Gabriela se ve incomoda, todo está arruinado, completamente arruinado, esto es imperdonable.
— No sé preocupen me registraré en otro hotel hasta que mi prometido llegue y hagamos el cheking juntos, ustedes entren, no vemos luego — eso solo arruina mis planes, porque separarme de ellos ahora me quita tiempo de trabajo y si no logro hacer esto en lo que dura el fin de semana no encontraré otra oportunidad.
Pierdo el trabajo y mi prestigio.
— Tendremos que hacer eso — dice Gabriela la cual no se ve nada contenta.
Quiero gritar como loca.
Ellos hacen el registro y yo voy a marcharme.
— ¿Segura estarás bien? — Dice Chris.
— Si tranquilos — Sonrío y camino a la salida totalmente estresada y lo veo.
— Hola Beca, mi amor — no puedo disimular mi sorpresa y las palabras se me atoran.
— Pet... — mi voz sale en un susurro.
— Lamento haberme tardado mi amor, fue todo una locura pero he llegado — se acerca a mi dándome un beso sorpresivo que me deja sin aire. — Espero estés lista para rogarme que me quede querida — susurra sobre mis labios.
—Peter...
— Lamento haberlos hecho esperar, soy Peter un gusto — Saluda a todos con su semblante tan amable que le sale perfecto fingir.
Se acerca a mi pasando su mano por mi cintura.
— Vamos a registrarnos Bec, así acompañamos a Gabriela y Chris — asiento como una idiota y caminamos a la recepción. — Fue increíble ver como enloqueciste esperando, al final no eres nada sin mi Bec — lo miro sorprendida.
— Tu...
— ¿Cual pensaste que era mi trabajo? — suspiro anonadada.
Bien jugado Pet, bien jugado. Buena forma de mostrar que eres perfecto.
Aunque no era necesario, yo ya sé que lo eres.