06.

1332 Palabras
Mis patas apenas tocan el suelo, mi pelaje es azotado por el viento, la espalda me duele, pero ese dolor queda en segundo plano, puedo escuchar las pisadas de él detrás de mí, puedo sentir su aliento en mi cola a pesar de tenerla en medio de mis patas, un pequeño truco que aprendí cuando estaba huyendo y casi me la arrancan por despistada. — Por favor, detente... — lo vuelvo a bloquear antes de que siga. Mi loba suelta un chillido, por una extraña razón ella desea estar cerca de ellos, pero al mismo tiempo sabe todo lo que nos han hecho lobos como ellos, supongo que, si debe haber algún macho bueno, pero no me voy a arriesgar para averiguarlo, por ende, sigo huyendo a pesar del dolor, a pesar de que ellos me atrapen en cualquier momento. Doy un giro brusco de repente haciendo que el macho que estaba detrás de mí no le dé tiempo de frenar y se estrelle de lleno contra un árbol. — Eso es para que sepas lo que se siente — gruñe Accalia. Tengo unos metros de ventaja, sin embargo, no desacelero, sé que estoy cerca de la frontera, ya no veo más de esas casas humanas hechas de madera, además me consuela el hecho de haber perdido al otro macho, no creo que este se atreva a salir de su manada otra vez, se supone que ellos no pueden hacer eso. Volteo mi cabeza para ver qué tan cerca está y me sorprende no verlo, observo mejor y noto que a lo lejos es que viene, me tomo el atrevimiento de soltar mi cola y dejarla moverse, pero cuando miro al frente me encuentro con otro macho con los brazos abiertos a solo dos metros de mí, intento frenar, pero es demasiado tarde, me termino estrellando contra su firme pecho, suelto un chillido cuando sus brazos rodean todo mi cuerpo como una especie de jaula, mis patas quedaron pegadas a su torso y me presiona tan fuerte contra él que no puedo sacarlas. Entro en pánico al escuchar esas pisadas cada vez más cerca, sin pensarlo muerdo su pecho con fuerza haciendo que mis dientes desgarren su carne, pero él no me suelta, me tenso cuando gruñe y de inmediato empiezo a soltar chillidos, es mi única opción, tomé la mala decisión de agredirlo. Al escuchar mis lloriqueos deja de fruncir sus cejas, sus ojos del color de las nubes cuando va a llover se aclaran pareciendo casi el color azul muy opaco o al menos eso creo. — Osita, sé que soy delicioso, pero no me vayas a arrancar un pedazo — por alguna razón su gruesa voz no me resulta repugnante. Mi loba se remueve dentro de mí para tomar el control, con algo de duda dejo que lo haga, no totalmente, ella hace que desencajemos nuestros dientes de su piel, pero la loca le da unas pocas lamidas a la herida haciendo que él sonría. — Eres una hembra muy coqueta y atrevida — mi loba agacha las orejas como respuesta y pega nuestra nariz contra su pecho. — ¡Ya llegué! — me tenso al escuchar a un tercero. Volteo la cabeza y veo a otro hombre, pero por su olor sé que es el segundo lobo que me estaba persiguiendo y creí haber perdido al principio, me hago pequeña como puedo, tal vez este macho que me aprisiona contra su cuerpo me intente alejar de ellos y al parecer tengo razón porque cuando el segundo macho que me perseguía intenta acercarse a mí, el macho de ojos color nube se aleja y le gruñe. — Tranquilo hermano, hay una explicación para esto, pero no es el momento — dice el primer macho. No puedo verlo ya que está detrás de mí, pero reconozco su voz, al pensar mejor en la conversación que ellos tienen me doy cuenta de que en realidad ellos se conocen y el macho que me sostiene no tiene intenciones de protegerme. Comienzo a luchar, me remuevo entre sus brazos buscando alguna salida sin volver a intentar morderlo ya que no deseo que me golpee, pero lo único que consigo es lastimarme más la espalda. — Se le abrieron los puntos, hay que llevarla a tu casa rápido — escucho que ordena el primer macho. Chillo e intento salir, pero no lo consigo, ellos empiezan a caminar conmigo en silencio, pero noto cómo se miran entre ellos y sé que se están comunicando por el enlace mental, él que me sostiene no vuelve a hablar solo frunce su ceño en todo el camino y no se ve feliz ni tranquilo como al principio, con temor a que se canse de mí decido dejar de luchar, estoy gastando energía que no tengo y necesitaré mucha para luchar contra ellos cuando me liberen. Arman Observo detenidamente cómo mi hermano entra a su habitación con nuestra mate. Soy el último en entrar, así que me toca cerrar la puerta. Ni loco dejo que vuelva a escapar otra vez. Anakin se acuesta en la cama sin soltarla. Ella vuelve a intentar huir, pero le es imposible. Tal vez esté más alterada porque todos estamos desnudos. Seguro eso la asusta más. Además, estuve leyendo un par de libros estos días para tener más conocimiento sobre los lobos sin manada y me di cuenta de lo duro que es la vida, especialmente para las hembras que se encuentran en esa posición. Sabía que no sería fácil sobrevivir en esas condiciones, pero nunca imaginé que fuera tan fuerte. —Voy a curar tu espalda. Si intentas huir o volver a morder, te irá mal —advierte Anakin. Lo pusimos al tanto de todo lo que ha pasado desde que la encontramos. Cuando él afloja su agarre, ella lentamente camina un poco lejos de él, sin dejar la cama. Me preocupa la sangre que empapa su pelaje y el pecho de Anakin. Sabía que su capacidad de curación estaba muy baja, pero si su piel aún no se cierra, eso es preocupante. Su cuerpo se cura ligeramente más rápido que el de una humana; incluso una híbrida tiene mejor capacidad de curación que ella, a pesar de que proviene de un linaje puro. Lo sé por las pruebas que hice. Ya tengo los resultados de algunas; los otros tardarán unos pocos días más en estar listos. Pero me sorprendió saber que en su árbol genealógico no debe de haber antepasados híbridos o de otras razas, al menos en las últimas tres generaciones. Veo cómo Antosha le pasa el botiquín que estaba en el baño de Anakin. Debería ser yo quien la esté curando, pero de alguna forma Anakin logró entablar un pequeño vínculo con ella. No muy fuerte, pero lo suficiente para que no huya por completo de él. Supongo que el hecho de haber hablado más con ella y tener más contacto físico mientras está consciente ayudó un poco. —Solo es un algodón, es para desinfectar tus heridas —le dice cuando ella empieza a temblar solo porque él levantó su mano. Tengo que tragar el gruñido que se quiere formar en mi garganta. No me quiero imaginar lo que ha sufrido, pero al mismo tiempo tengo la necesidad de saber todo de su vida. Sin embargo, no es nada fácil. No ha intentado hablar con nosotros, a pesar de ser mates intenta huir. Sé que no todos los licántropos quedan flechados de sus mates de forma inmediata, pero siempre existe esa atracción e infinidad con tu pareja. Sin embargo, no parece ser el caso, al menos por su parte. Supongo que el lugar donde creció debe haber influido. Nuestras creencias nos hacen quienes somos, forman gran parte de nuestro ser. Y si ella no viene de una cultura donde tu mate es algo que anhelas con toda tu alma, debe de afectar de alguna manera. Sin embargo, por su loba debería tener esos instintos básicos. Eres todo un misterio.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR