-Cuando les pedí que trabajaran juntos, creí que el mensaje implícito estaba claro. - dijo el Señor Coulson con fastidio, mientras apoyaba sus manos sobre su propio escritorio con impotencia. -La idea era que usted, señorita Keller, le transmitiera su responsabilidad y sus conocimientos, no que lo llevara a golpear gente, por DIos.- dijo el rector perdiendo un poco su habitual tono acartonado y formal de rector de tradicional escuela inglesa. Martin no podía sacarle los ojos de encima a Munay, ambos habían sido citados a la dirección, pero ella no lo había mirado, ni siquiera de reojo, ni siquiera cuando él había intentado tocar su brazo para que lo hiciera. Lo estaba ignorando y eso dolía más que la bofetada que se merecía por no haber reaccionado a tiempo. Sus piernas se movían con

