Tres meses antes Caleb se sentó en su escritorio, rodeado de papeleo y archivos con los registros financieros de la manada. Frunció el ceño mientras revisaba la información incompleta y dispersa. Las piezas faltantes, cruciales para restaurar la estabilidad de la manada, no se encontraban en ninguna parte. El único que podría tener alguna idea sobre la información necesaria era Cedric, pero Cedric había perdido su lado humano hacía mucho tiempo. La frustración parecía aferrarse a cada fibra de Caleb como una segunda piel, cada otro día desde la revelación, lo que lo llevó a asumir este papel tan tedioso. Había tanto que tenía que hacer, desde intentar restaurar las finanzas de la manada hasta entrenar a los miembros de la manada en preparación para cualquier amenaza potencial, todo mient

