Después de largos y tensos minutos de cerrar y abrir los puños mientras fulmina con la mirada a la bruja, quien permanecía impasible, permite que Sophia lo guíe hasta una silla, sin apartar los ojos de la bruja. La habitación parecía palpitar con una energía que él no podía comprender. La bruja, aunque percibiendo la tensión y hostilidad que él alimentaba hacia ella, lo mira con una compostura que parece practicada. —Alfa Caleb, no tengo intención de dañarte. Mi nombre es Leticia, y estoy aquí con un propósito. Tu pareja buscó mi ayuda porque cree que puedo proporcionar respuestas que ayudarán a Madera Roja. La desconfianza de Caleb persiste, pero el ruego de Sophia resuena en su mente, junto con la mirada suplicante que ella le dirige mientras murmura las palabras. —Por favor, escúc

