El chofer y la escolta narraron el nacimiento de la relación de Akira y Mika, así como el desarrollo de esta en los dieciocho meses que tenían de pareja. Luego comentaron lo que habían escuchado esa tarde cuando llegó inesperadamente Kenji y se enteró que su hija sostenía una relación exclusiva con un jovencito que resultó ser hijo de su primer amor.
- ¡Le gritaste y amenazaste a mi hijo! –Yuriko había dejado su asiento y empezado a gritar iracunda a Kenji después de escuchar como este detalló lo que haría para alejar a Mika de Akira si este no la dejaba en paz-. ¡¿Por qué lo hiciste?! Al ser mi hijo no es un muchacho cualquiera, sabes la clase de persona que soy, por defecto, Akira es un buen partido para tu hija.
Todos en el estudio no creían lo que veían. Yuriko Inoue no parecía que fuera una persona que conociera la ira, ya que siempre se mostraba como una mujer educada, tímida y risueña; sin embargo, cuando se trataba de sus hijos, la médica mostraba un temperamento que su carácter había ocultado, hasta que era necesario expresarlo para defender a su prole. Bastian detuvo el andar de su esposa hacia Kenji, quien había podido demostrar su sorpresa ante la reacción de Yuriko porque sostenía en su mano la de Natsuki.
- Lo siento, Yuriko, no lo pensé de esa manera –dijo Kenji para calmar a la médica.
- ¿Acaso pensaste que mi hijo le haría daño a la tuya? –la mirada inquisidora de Yuriko estaba poniendo nervioso a Kenji-. No me digas que se te ocurrió que mi Akira quería enamorar a tu hija para luego dejarla, como una especie de venganza porque lo nuestro nunca funcionó –la suposición que lanzara Yuriko en algún momento llegó a las mentes de Natsuki y Midori, por lo que ambas se sintieron culpables de haber pensado mal del joven Müller.
- ¡No! ¿Cómo crees? –negó Kenji dejando su asiento y acercándose a la médica.
- ¡¿Entonces?!
- ¡Tenía miedo de que nuestra historia se repita con nuestros hijos! –soltó Kenji gritando, cosa que hizo callar a Yuriko porque nunca lo había visto así de alterado-. Tú sufriste mucho a mi lado. Recuerdo cada una de las veces que te hice llorar o te tuve que dejar sola porque no podía llevarte conmigo a compartir tiempo con mi familia. Imaginarme a mi hija viviendo esa experiencia me hizo entrar en pánico, y sin pensar decidí que esa relación debía acabar –la culpa de Kenji hizo que Yuriko empezara a calmarse-. Nunca pude pedirte perdón por el daño que te hice al no soltarte, al no terminar con una relación que no tenía futuro. Por favor, Yuriko, perdóname.
- Kenji, no hay nada que perdonar. Yo me mantuve a tu lado porque te amaba y no conocía lo que era un amor sano. Tú fuiste muy bueno conmigo, y sé que en algún momento me amaste, pero lo nuestro no había nacido para ser permanente. Quédate tranquilo, que no considero que me hayas hecho daño, solo eran las consecuencias del compromiso al que te obligaron a participar tus padres –respondía Yuriko mientras sonreía a quien fuera su primer amor-. Además, entiendo tu miedo porque yo también lo tengo. Que mi hijo no pueda ser feliz con la mujer que ama porque esta le es prohibida es algo que siempre me ha preocupado; sin embargo, sé que mi hijo es una persona muy diferente a mí y a ti, por lo que su historia no será como la nuestra. No conozco a tu hija, pero imagino que dentro de todo lo parecida que pueda ser a ti, ella también es única y diferente a quienes nosotros fuimos, así que no tendría que sufrir lo que nosotros pasamos.
- Entonces, con esta confesión, pedida de perdón y absolución de cumpas, ¿podemos decir que ustedes no se oponen a la relación de sus hijos? –preguntó Takeo llevando su mirada de la cara de Kenji a la de Yuriko, expectante a escuchar una respuesta.
- Si Mika es libre de decidir su futuro, yo no objeto que mi hijo mantenga la relación que inició con ella –respondió Yuriko, ofreciendo una sonrisa. Natsuki respondió a las palabras de la médica con otra sonrisa tan brillante y sincera. Al no oír la voz de su esposo, la madre Sato jaló la manga de la camisa de Kenji para llamar su atención. Este tenía la mirada llena de preocupación, por lo que supo que había algo más que no le permitía dar su consentimiento.
- Kenji kun, ¿hay algo más que te molesta de la relación de Mika y Akira? –preguntó Natsuki, llamando la atención de todos hacia la respuesta que daría el Director Sato, pero este no pronunciaba palabra alguna.
- Es por cómo tus hijas creen que es mi Yuri –soltó Bastian a la par que pasaba su brazo por encima de los hombros de su esposa-. La historia de amor de ustedes ha podido ser muy romántica para sus hijas, pero ha dejado a Yuriko como si fuera la mala de la película, cosa que no es así porque yo recuerdo que el incapaz de dejarla ir y romper con la insana relación era Sato –Bastian mantenía el ceño fruncido por lo molesto que se sentía al pensar que alguien podría considerar a su esposa como una rompe hogares.
- Oh –expresó Natsuki mostrando un sonrojado rostro por la vergüenza que sentía, ya que no recordó ese detalle, que para Mika y sus demás hijas el primer amor de Kenji era una bruja que hizo llorar a su madre cuando era el día de su boda-. Müller san, por favor, disculpe a mis hijas. Ellas son solo unas niñas que no conocen más sobre la relación que su padre sostuvo con su primer amor, salvo el momento en que Yuriko me confesó que era la novia de Kenji por diez años.
- A sus hijas no las culpo de nada, es usted y Sato los responsables que sus hijas hayan percibido de esa manera a mi Yuri –insistía Bastian con su molestia por el asunto.
- Amor, no creo que las niñas Sato hayan tomado tan en serio el que yo sea una mala persona solo por el error que cometí al presentarme ante Natsuki y confesar sobre mi relación con Kenji –comentó Yuriko, pero las caras apenadas de Takeo, Midori, Osamu y Kaya decían lo contrario.
- La verdad es que para tu futura nuera no eres una persona a la que se le deba querer –soltó Takeo de manera directa-. Disculpen si les molesta que lo diga sin anestesia, pero esa es la verdad –Takeo dejó su asiento y se paró enfrente de Yuriko y Bastian. La médica lucía muy afectada por lo que acababa de enterarse, mientras que el alemán estaba muy preocupado por cómo esa noticia podría afectar el humor de su amada esposa-. Creo que vas a tener que dar tu mejor esfuerzo para que Mika rompa esa incorrecta idea sobre ti, Yuriko. Me refiero en especial a ella porque es la hija de Kenji y Natsuki con la que mayor relación tendrás al ser enamorada de tu hijo.
- Entiendo lo que dices, y no voy a negar que me preocupa el pensar que ante la enamorada de mi hijo soy una mala persona –Yuriko aguantaba las lágrimas que querían salir a inundarlo todo-. No puedo creer que sea yo el motivo por el que mi hijo y Mika no podrían mantenerse juntos.
- ¡Por favor, Yuri! La niña Mika es un ángel, además de muy inteligente e intuitiva, al conocerte se dará cuenta que la idea de que eres mala es una exageración –Bastian trataba de animar a su esposa.
- Además, estoy seguro que cuando te conozco encontrará en ti muchas cosas que ha hallado en Akira, por lo que esa idea empezará a borrarse de la mente de mi hija, y será ella quien ayude a cambiar la percepción de mis otras hijas sobre ti, Yuriko –agregó Kenji, tratando de hacer sentir mejor a quien ahora consideraba una amiga.
- Gracias por tus palabras, Kenji, pero eso solo lo sabremos si ella me da la oportunidad de demostrarle quién soy en verdad –respondió Yuriko algo nerviosa porque nunca se sabe cuánto tiempo tomará a una persona cambiar la percepción que tiene sobre otra.
- Entonces, ya que estás aquí y Mika debe despertar en cualquier momento, ¿por qué no hablas con ella? Como que la revisas y descartamos que haya quedado mal después del shock nervioso que tuvo –sugirió Takeo. El padre Nagata miraba a todos los que lo acompañaban en el estudio, esperando que alguno apoye su propuesta.
- Yo creo que sería lo mejor. Si hemos llegado a esta situación es por estar suponiendo cosas, cuando es tan fácil conversar y dejar atrás los malentendidos –se pronunció así Midori, quien miraba seria a Yuriko. La médica recordó la mañana que conoció a la hermana de Kenji, y lo mal que se sintió por el maltrato que esta le dio al sorprenderse por la presencia de una mujer en bata de pijama en el penthouse donde supuestamente vivía solo su hermano menor.
- Gracias –la médica sonrió apenada a Midori, ya que también recordó lo que esta le dijo al disculparse con ella por cómo le había gritado al encontrarla en el penthouse de Kenji en San Francisco: «Hoy no me caes bien, pero espero que algún día, cuando nos volvamos a encontrar, pueda sentir por ti aprecio. Por el bien de mi hermano y de todos». Y ese día había llegado.