Mika le pidió a Yuriko que llame a Akira, que lo necesitaba para demostrarle lo que sentía después de haber escuchado lo que tenía que decirle. El joven Müller ingresó a la habitación con algo de duda, ya que no sabía lo que esas dos habían estado conversando. Mika le pidió que se abrace a su cintura por detrás, por lo que Akira pegó su pecho a la espalda de la hija Sato. Yuriko tenía la mirada llorosa, cosa que su hijo pudo ver y de inmediato quiso soltar a Mika para ir a consolar a su madre, pero escuchar el llanto de su amada, lo mantuvo en el lugar que ella le pidió estar.
- Müller san, hace muchos años atrás que analicé la historia sobre el llanto de mamá durante la recepción de su boda. En esa reflexión siempre llego a la conclusión de que la culpa fue de mi padre –Yuriko y Akira mostraron su asombro ante lo dicho por Mika al abrir sus ojos y boca en un reflejo por la sorpresa que llegó a ellos-. Usted no hubiera actuado de esa manera si él no la hubiera retenido en su vida. Mi padre a usted siempre la puso en una situación complicada al ofrecerle algo que no podía cumplir, o si era posible implicaba que él tuviera que alejarse de su familia, cosa que no era factible. Con esto no quiero decir que desprecio a mi padre. Entiendo que él es un ser humano, que se puede equivocar, más cuando era joven, por lo que no lo juzgo.
- ¿Y por qué lloras, amor? –preguntó Akira dejando un tierno beso sobre los cabellos de Mika.
- Porque la historia que me ha contado Müller san me ha conmovido. El no querer cambiar el pasado para no afectar un bonito presente es algo que habla muy bien de usted. Además, si no juzgo a mi padre, ¿por qué tendría que juzgarla a usted?
- Gracias –soltó Yuriko acercándose a la joven pareja para darles un abrazo. Con ese gesto dejaban atrás los malos entendidos, y las dos mujeres más importantes de la vida de Akira quedaban libres de prejuicios para poder compartir sin problemas la vida al lado del joven Müller.
Al sentirse más tranquila tras hablar con Yuriko y enterarse que su padre no se opondría a la relación que mantenía con Akira, Mika pidió bajar a la primera planta y reunirse con quienes se encontraban en el estudio. El joven Müller no quiso que ella se esforzara al ir por las escaleras, así que la cargó en sus brazos, algo que generó unas muy sonoras carcajadas que salían de ella. Escuchar su risa hizo que todos los que se encontraban en el estudio salieran corriendo para verla reír. El primero que salió hacia el encuentro con Mika fue Kenji. Para él era importante ver a su hija expresándose. La joven pareja no se había percatado de los ojos que los observaban desde la primera planta, por lo que Akira no dejó de acariciar las mejillas de Mika rozando su nariz contra ellas, cosa que producía que la risa de la hija Sato sea más fuerte y contagiosa.
Yuriko iba detrás de ellos, sonriendo feliz al ver a esa joven pareja enamorada. Al percatarse que los demás estaban observándolos maravillados por ver la reacción de Mika ante el juego de Akira, avisó a la pareja para que estuvieran atentos a los rostros de los adultos. Ellos pudieron ver la alegría que expresaban al contemplar a Mika demostrando su felicidad, pero las miradas de ambos se posaron sobre Kenji. El Director Sato estaba llorando. Ver a su hija manifestando alegría lo extasió tanto que no pudo evitar el derramar lágrimas de alegría. Al terminar de andar por las escaleras, Akira bajó de sus brazos a Mika, quien se acercó a Kenji luciendo algo temerosa.
- ¿Papá? –escuchar el temor en la voz de su hija al llamarlo, hizo que Kenji intensificara el llanto, ya que le dolió que la niña que él juró proteger hasta el último día de su vida sintiera miedo, uno producido por la reacción que tuvo cuando llegó al apartamento.
Kenji se acercó a su hija y la atrajo hacia sus brazos. Natsuki mantenía el contacto con su esposo para que este pudiera seguir expresando lo que en ese momento sentía. Mika se aferró al abrazo de su padre, uno que nunca había sentido tan cálido, ni siquiera las veces que la consoló cuando le decía que estaba triste por no tener amigos en la escuela. Esa era la forma que él tenía de pedirle perdón a su hija, y ella lo entendió así. A veces, para los padres se vuelve tan difícil poder reconocer los errores en los cuales se cae durante la tarea de criar, cuidar y proteger a los hijos, pero el aceptar nuestras faltas es el mejor ejemplo que les podemos dar de humanidad y madurez, y el pedir perdón no es más que una muestra de nuestro amor por ellos y por nosotros mismos.
Tras soltar el abrazo, Kenji tomó su pañuelo y limpió algunas lágrimas que aún caían de los ojos de Mika. Luego limpió las suyas y pronunció un «perdóname, hija». Ella dejó un beso en la mejilla de su padre y le respondió: «Perdóname tú a mí, papá. Nunca debí ocultarte la felicidad que había llegado a mi vida, aunque al principio te molestaras y demostraras lo sobreprotector y posesivo que eres con tus princesas. Debí ser valiente y enfrentarte, para demostrarte que lo que siento por Akira, que él responde con la misma intensidad, es verdadero, sincero y puro. Él es mi hogar, papá. Él es mi Natsuki». Lo último dicho por ella arrancó carcajadas de la garganta del Director Sato, así como del resto de los presentes.
- ¡Así debemos estar siempre! –dijo Takeo abrazando a padre e hija-. Somos una familia que siempre se debe mantener unida. Y la única manera que tenemos para lograrlo es comunicándonos. El amor que nos tenemos hará que encontremos la solución para cada problema o diferencia que se nos presente.
- Por eso me enamoré de ti –dijo Midori al sentirse orgullosa de su esposo por las maduras y acertadas palabras que había ofrecido.
- ¿Se quedan a cenar? –se escuchó preguntar a Natsuki dirigiéndose a Yuriko y Bastian-. Sería para nosotros un honor compartir la mesa con su familia.
- Falta un m*****o importante, nuestro hijo menor, Hiroto. Él está por salir de su entrenamiento de karate en la escuela –mencionó Yuriko.
- Si gustan Osamu los puede llevar a recogerlo de la escuela.
- Pero no queremos molestar –mencionó Bastian.
- No es molestia. Como ya no me da tiempo para cocinar, compraremos la comida y la serviremos en el comedor. Ya tendré oportunidad de cocinar para ustedes y que prueben mi sazón. Podrían viajar a Nagoya un fin de semana y visitarnos en nuestra gran casa –propuso Natsuki mostrando una gran sonrisa. Yuriko miró a Bastian, y al ofrecerle a su esposo una tierna sonrisa, el alemán supo que la idea mencionada por la madre Sato era del agrado de su esposa.
- Gracias. Entonces aceptamos la oferta de ir con su chofer a recoger nuestro hijo –aceptó así Bastian la invitación.
- Si quieren puedo ir con Osamu san a recoger a Hiroto –se ofreció Akira, quien siempre era muy servicial y atento.
- Por favor, deja que tus padres vayan por tu hermano. Quisiera hablar contigo en privado. Eres el enamorado de mi hija mayor, así que debo conocerte, y quiero aprovechar estos minutos antes de la cena para hacerlo –el pedido de Kenji sorprendió a todos. Bastian y Yuriko miraron con mucha duda al Director Sato-. No se preocupen, sé que no lo puedo amenazar, Yuriko me golpearía si lo hago –Takeo empezó a reír muy divertido por lo dicho por su doblemente cuñado, ya que Kenji hizo alusión a la demostración de temperamento belicoso que dio la médica durante la conversación que los adultos sostuvieron en el estudio del apartamento.
- No se preocupen, papá y mamá. Yo también quiero conversar debidamente con Sato san –así Akira logró que sus padres aceptaran ir por Hiroto mientras él se quedaba conversando con Kenji.