- Buenas noches, Sato san –dijo Akira haciendo una reverencia de 90° grados-. Soy Akira Müller, el enamorado de su hija Mika. Es un gran honor para mí conocerla, más en estas circunstancias en que acaba de ser madre de su hijo varón –la sonrisa y mirada de Akira, puras y sinceras, le mostraban a Natsuki que en su corazón solo había amor para entregarle a su hija.
- Buenas noches, Akira kun. Gracias por haber venido. Me alegra mucho tener la oportunidad de conocerte. Soy Natsuki Sato, madre de Mika. Y este pequeño que ves aquí –dijo Natsuki destapando al bebé, quien dormía entre sus brazos- es mi hijo Yori.
- Felicitaciones, Sato san. Bienvenido, pequeño Yori –Akira miraba con curiosidad al bebé, ya que no había visto a muchos recién nacidos en su vida-. He traído esto para usted –dijo y ofreció las rosas. Mika las tomó para ponerlas en agua- y esto para el pequeño Yori –el hipopótamo de peluche lucía tierno e inocente, de color celeste con detalles de tela a cuadros en tonalidades pastel-. Espero que ambos gusten de sus obsequios.
- Conmigo acertaste, amo las rosas blancas –dijo Natsuki mientras sonreía al ver lo bonito que quedó el ramo en el improvisado florero que Mika armó con un vaso-. Y a Yori también le va a gustar su regalo, solo es cuestión de que crezca un poquito más para que sea consciente de que lo tiene.
La plática que sostuvieron estuvo colmada de preguntas que hacía Natsuki a Akira sobre sus estudios, gustos y pasatiempos, ya que quería conocerlo a profundidad, aunque sabía que una hora no le bastaría. Al pedirle a Mika que le trajera una bebida caliente, Natsuki pudo quedarse a solas con Akira para comentarle su opinión sobre la relación que sostenía con su hija.
- Como toda madre, yo también soy un ser sobreprotector con mis hijas, en especial con Mika, a quien no se le ha hecho muy fácil hacer amigos –decía Natsuki tranquila, ya que tenía una buena corazonada sobre el joven Müller-. La verdad es que no te conozco, pero hay algo que me dice que no eres de malos sentimientos y que quieres lo mejor para mi hija, eso lo agradezco. Sin embargo, no sé cómo mi esposo reaccione cuando se entere que eres hijo de Yuriko Inoue y Bastian Müller –Akira llenó su mirada de preocupación y tristeza cuando Natsuki llegó a esa parte de la conversación-. Yo no te voy a poner condiciones por quienes son tus padres, ya que no los conocí lo suficiente como para tener una idea clara de qué clase de personas son, pero creo que en los hijos se ve el reflejo de los padres, por lo que ellos deben ser buenas personas al serlo tú. No obstante, te estaré vigilando, Akira Müller, y si te atreves a dañar el corazón de mi hija, no dudes que haré de todo para hacerte pagar por ello –la dulce mirada de Natsuki desapareció para dar paso a una que mostraba determinación, frialdad, rudeza y peligro, era la mirada de una madre protegiendo a su hija-. A Kenji no le debes tener miedo, sino a mí porque yo sí puedo separarte de mi hija y hacer de tu vida un infierno si tus intenciones no son buenas.
- Sato san, sé que al no conocerme puede su corazón albergar la duda sobre si lo que siento por Mika chan es real o no, pero solo le pido que me dé la oportunidad de estar al lado de su hija, ya que el tiempo será mi mejor testigo, el que demostrará que lo que quiero para nosotros es serio, sincero y a largo plazo. Sé que soy muy joven para prometer cosas que no tengo ni idea de cómo se construyen y mantienen en el tiempo, pero sí puedo prometer sobre la eternidad de lo que ahora tengo para ofrecer, que es mi amor por Mika: ella es mi mundo, ella es mi todo, y por ella es que voy a ser mejor cada día y ganarme su confianza para que acepte mi pedido de matrimonio cuando tenga la edad para hacerlo –una ligera sonrisa se marcaba en los labios de Natsuki al oír a ese muchacho de valiente y enamorado corazón.
- Algo más. Mis hijas ignoran quién fue el primer amor de Kenji, él solo ha compartido con ellas breves anécdotas sobre ese momento de su vida, por lo que te pediré que ese detalle no se lo reveles a Mika –solicitó Natsuki nuevamente luciendo el semblante serio.
- No se preocupe, Sato san. En mi familia, mamá tampoco habla mucho de su primer amor, aunque debo mencionar que cuando lo ha hecho no ha demostrado ninguna incomodidad, dolor o fastidio, por lo que queda claro que mamá no guarda rencor ni otro sentimiento negativo por su esposo –ese comentario Natsuki lo guardaría en su memoria-. Por el momento, mi madre solo sabe que estoy en una relación. No las he presentado porque mi padre no quiere que mamá sepa que Kenji Sato es el padre de mi enamorada, ya que primero quiere estar seguro que mamá no vaya a oponerse a nuestra relación –la madre Sato mostró mucho asombro ante lo dicho por Akira-. Sí, Sato san, mi padre me apoya porque me conoce y sabe que no entregaría mi corazón a quien no se lo merece; también ha tenido la oportunidad de conocer a Mika y comprobar que es una excelente persona, pero el amor que siente por mi madre hace que la quiera proteger. Espero que con el tiempo esta situación pueda mejorar, y un día los cuatro padres puedan saber sobre nuestra relación y apoyarla.
- Por mi parte, tienen mi apoyo. Mi hija tampoco entregaría su corazón a cualquiera sin que existan razones poderosas, pero mi esposo es muy difícil de leer por la condición que tiene, así que hasta no saber cómo reaccionaría al saber que la pareja de su hija es hijo de su primer amor, mejor mantengamos la relación en secreto. Entonces, tenemos un trato –dijo la madre Sato y estiró su mano para que Akira la apretara, cerrando el acuerdo que entre ellos se había pactado-. Ahora continuemos disfrutando de nuestro encuentro. Oh, mi bebé Yori ha despertado –dijo Natsuki al percatarse que el recién nacido que llevaba en brazos había abierto los ojos-. Al ser Mika la hermana mayor será como una madre para su hermano menor, por lo que tú serás como un padre para él si tus intenciones de formar parte de la vida de mi hija son sinceras. Así que, debes conocer bien a mi pequeño para que sean cercanos –mencionó la madre Sato y estiró los brazos entregando el recién nacido a Akira, quien no sabía cómo recibir al bebé-. Vas a ser médico, así que debes aprender a cargar a un niño. Aprovecha que te permito practicar con mi pequeño –dijo Natsuki sonriendo porque la cara de pánico de Akira le hacía mucha gracia.
Cuando Mika llegó con el té para su madre, Akira estaba caminando alrededor de la habitación cargando a Yori. Natsuki aprovechó para ir al baño y refrescarse un poco. El resto del tiempo que pudieron compartir lo hicieron como si de una familia se tratara, sin la tensión que siempre se marca en el primer encuentro de suegra y yerno. De alguna manera la madre Sato ya había aceptado a Akira en su familia, y se alegraba de que su hija haya nacido con tan buena estrella al encontrarse en su camino a un joven lleno de cualidades que quería andar por la vida a su lado. A pedido de Natsuki, quien prefirió que no arriesguen la paz que tenían por esos días tentando al destino de tal manera que pudieran ser descubiertos, el joven Müller se despidió y dejó el nosocomio acompañado de Kaya y Osamu mucho antes de que Kenji llegara al hospital. Con una reverencia y una sonrisa más brillante que con la que llegó, Akira se despidió de Natsuki y Yori, deseando que pronto llegue el día en que pueda compartir con ellos sin tener que hacerlo a espaldas del padre Sato.