- Bastian, ¡suelta a este muchacho! –decía Katharina en perfecto alemán-. No cometas una estupidez. Estás enfrente de tu esposa y de tu hijo, no les hará bien verte descontrolado –el médico alemán empezó a bajar las manos, haciendo que los pies de Peter volvieran a tocar el suelo. Cuando soltó al estadounidense, este no perdió tiempo para seguir lanzando amenazas. - ¡Esto no se va a quedar así! –los gritos de Peter hicieron que el resto de la familia de Bastian llegara al banco. - ¿Peter y Valery Wilde? ¿Qué hacen aquí? –la pareja de hermanos se sorprendió de ver a Hans Van Leeuwen, a quien conocían porque Mark Wilde, el padre de ellos, era diplomático estadounidense, quien hasta hace poco había estado designado a la Embajada de los Estados Unidos en Países Bajos. - Ministro Van Leeuwen

