Capítulo 9.4

1157 Palabras
Las tres mujeres bajaban las escaleras cuando vieron salir a Bastian con apuro. Pensando que algo malo había sucedido, apresuraron el paso para alcanzarlo, pero este fue más rápido y dejó el apartamento antes que ellas pudieran hacer sus preguntas. Al encontrarse con las tres mujeres y notar la preocupación en sus rostros, Takeo las tranquilizó al informarles que el médico alemán solo se dirigía a recoger a Yuriko para que se sume a la conversación que todos los adultos tendrían para solucionar de una buena vez el tema de Mika y Akira. Por el pedido que hiciera Midori de ir a la cocina para comer algo, Takeo siguió los pasos de su esposa, llevando con él a Osamu, a quien le ofrecía que coma algo también para que se le pase la conmoción por haber dicho sus verdades al Director Sato. Detrás de ellos caminaba Kaya, a quien le divertía la cara de niño miedoso del chofer. Natsuki reía por las ocurrencias que decía su hermano, que era tan sociable y bromista, pero al no ver a Kenji, se dirigió hacia el estudio, encontrando a su esposo con la mirada perdida en la nada. Al recordar que habían pasado tres semanas sin verlo por el viaje de negocios que lo había alejado del hogar, la esposa se acercó con intenciones de abrazar y dejar sus más tiernas caricias en su amado, pero ni bien posó una de sus manos sobre el hombro de este, pudo notar la tristeza en los ojos de su esposo. - ¿Por qué estás así? –preguntaba Natsuki mientras se sentaba al lado de Kenji. - Tú sabías que Mika estaba en una relación con el hijo de Yuriko e hiciste todo lo necesario para ocultármelo –él hablaba sin mirar a su esposa. Estaba tan decepcionado que no podía poner sus ojos sobre ella porque si lo hacía, empezaría a llorar. - Por los celos que has demostrado desde que nacieron nuestras hijas, imaginé que no tomarías muy bien la noticia, por lo que elegí ocultarte la verdad para que Mika experimentara el amor –Natsuki acariciaba la mano de Kenji que al final había tomado entre las suyas. - Pensé que entre nosotros nunca habría secretos –la voz del esposo empezaba a quebrarse, y eso le dolía a la esposa. - Lo siento, amor. No ha sido mi intención hacerte daño. Tuve que elegir entre nuestra hija y tú, y elegí a Mika porque ella se merece ser feliz. El tiempo me ha dado la razón, Akira es aquel que ha nacido para ser el compañero de nuestra princesa mayor. - Muchas cosas pueden suceder hasta que llegue el día en que ellos puedan hacer una vida juntos –dijo Kenji tratando de dejar la tristeza. - Creo que para ellos solo es posible la separación si la muerte llega a llevarse a uno de los dos –mencionó Natsuki con temor en su voz, cosa que hizo que Kenji por fin enfocara su mirada en ella-. No quiero ni imaginarme que eso sucede. - Natsuki, sabes que soy capaz de hacer todo lo que me pidas –comenzó a decir Kenji jalando a su esposa para que se siente sobre su regazo-, hasta aceptar que el hijo de Yuriko sea pareja de nuestra hija, pero solo necesito saber algo. ¿Eres consciente de que tendremos que sociabilizar con Yuriko? ¿Le guardas rencor por lo que te confesó el día de nuestra boda? - No, Kenji, en mi corazón no hay ni un poquito de rencor o resentimiento para Yuriko. Comprendí que ella actuó de esa manera porque le dolió verte tan compenetrado conmigo cuando le decías que nuestro matrimonio sería solo una farsa –Natsuki dejó un beso sobre la mejilla de su esposo, quien aún mantenía la tristeza en su mirada-. Y más tarde entendí que tampoco era tu culpa que continuaras la relación que te unía a ella. Eras tan pequeño cuando te hiciste a ti mismo ese juramento, de no ser como Taro Kudo cuando te hicieras un hombre –Kenji empezó a soltar lágrimas. Por un momento volvió a él el recuerdo de lo que sintió a sus tiernos cuatro años cuando contempló el sufrimiento de su querida hermana mayor, por lo que se aferró a la cintura de Natsuki y empezó a sollozar. - Es increíble el daño que me hizo el enterarme sin querer de lo que sucedía con Harumi. Me repetí tantas veces que aprovecharse de una joven mujer estaba mal si al final no me casaba con ella que la hice una creencia que se fijó en mi mente. Eso hizo que no pudiera soltar a Yuriko, que le hiciera tanto daño, pero ella no fue la única persona a quien herí. A ti también te hice sufrir, Natsuki –Kenji hablaba mientras mantenía su cara oculta entre el cuello y el hombro de su esposa. Ella dejaba consoladoras caricias en la espalda de su esposo. - También te hiciste daño a ti mismo, amor, y eso es lo peor que pudo resultar de toda esa situación. Aquí no hay culpables, ni siquiera víctimas porque desde que confesaste lo de tu compromiso con mi hermana, Yuriko pudo dejarte, pero no fue así; el seguir con la insana relación también fue decisión de ella. Igual fue en mi caso. Yo pude esperar unas horas hasta que regresaras de tu viaje antes de decidir irme a Londres buscando alejarme de ti al pensar que habías elegido quedarte con Yuriko –Natsuki dejaría de hablar al ser interrumpida por Kenji. - Todo porque no podía expresarte mis emociones y sentimientos; no podías leer lo que estaba padeciendo al querer abrazarte, besarte, tocarte y no poder hacerlo porque me repetía que no era correcto amarte cuando debía cumplir las promesas hechas a Yuriko. Y ahora he causado que mi hija sufra como yo lo hice cuando te fuiste. Todo porque me guardo mis miedos y no los comento con nadie, ni siquiera contigo, a quien juré no ocultarle nada –el temblor que le producía el llanto a Kenji conmovía a Natsuki. - Comprendo que lo haces porque no quieres preocuparme –comentó ella dejando un beso en la frente de su esposo. - Y porque no quiero mostrarme débil ante ti. ¿Cómo podría protegerte y cuidar de ti si algo me aterra? - El problema no es sentir miedo. El problema es permitirle que nos domine y no enfrentar la vida como es debido. Dentro de poco llegará Yuriko y estaremos todos los que debemos hablar sobre la relación de nuestros hijos. Por favor, Kenji, abre tu corazón y expón todo lo que te preocupa sobre la unión de nuestra Mika con el joven Akira. Confío en que Yuriko y Bastian podrán despejar todos tus temores y dudas sobre su hijo y el amor de este por nuestra princesa mayor.
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