Capítulo 4.4

1316 Palabras
«¿Será posible lo que creo? De alguna manera Akira y Mika han estado contenidos en Yuriko y Kenji, y quizá que los padres hayan sentido atracción y terminado siendo pareja en algún momento de sus vidas haya sido porque respondieron al verdadero sentimiento que pertenece a los hijos. En esta vida, quienes nacieron para amarse son Akira y Mika», concluyó Natsuki, y por ello tomaría una decisión que iría en contra de las reglas impuestas por su esposo Kenji en el cuidado y protección de su hija mayor. Tras felicitar a Mika por el inicio de su relación amorosa con Akira, le pidió que no comente con su padre sobre su enamorado. A la hija Sato no le pareció correcto porque siempre ha sido muy transparentes con ambos progenitores, pero Natsuki le daría una explicación que de alguna manera tenía mucha verdad: «Mika, sabes que tu padre es un poco celoso contigo y tus hermanas, ya que son sus princesas. Nunca has tenido amigos, por lo que para él será una noticia demasiado chocante el saber que tienes enamorado. Mejor será que pase el tiempo, que consoliden la relación, así tu padre no pondrá peros que valgan cuando se entere, y ustedes seguirán el camino que la vida y el destino les hayan trazado. Por favor, hija, hazme caso y no comentes esto con tu padre. En su momento yo te ayudaré a decirle la verdad y que él acepte la relación que tienes con Akira». Mika aceptó lo propuesto por su madre y la conversación telefónica llegó a su fin. Natsuki no perdió tiempo y marcó el número de Kaya Ishida. A la escolta le sorprendió recibir una llamada de la madre Sato, ya que todo lo relacionado a su trabajo siempre lo trataba directamente con Kenji. Sin saber el interés de la esposa de su jefe para comunicarse con ella, Kaya contestó la llamada. - Sato san, buenas noches –saludó la escolta. - Buenas noches, Kaya san, por favor, usa mi nombre para dirigirte hacia mí, al menos mientras sostenemos conversaciones en privado, no soy tan vieja –bromeó Natsuki para empezar rompiendo el hielo de la formalidad, algo que necesitaba desaparecer para que lo que iba a pedir se cumpliera. - De acuerdo, Natsuki san –respondió Kaya, sorprendida por el pedido de la madre Sato-. Dígame, ¿en qué la puedo ayudar? - Acabo de hablar con Mika, y estoy algo preocupada por lo que me ha contado –la voz de Natsuki no podía ocultar su temor-. Es sobre el joven Akira, a quien conoció en la cena de ayer y hoy ya es su enamorado –dijo Natsuki y la escolta suspiró porque se imaginaba que la decisión de aceptar la propuesta del joven Müller por parte de la hija Sato iba a conmocionar a todos. - Sí, eso ocurrió esta tarde. Mika san pasó la tarde con el joven Akira, y ahí este se le declaró. Ella vio a bien aceptarlo, y luego fueron a una cafetería a comer algo. Todo esto bajo la protección que le ofrecemos Oikawa san y yo –comentó Kaya mientras tomaba asiento sobre el borde de su cama. - Kaya san, necesito saber todo sobre ese jovencito –soltó Natsuki haciendo un esfuerzo por sonar decidida y dejar la preocupación a un lado. - No se preocupe, Natsuki san. Ya tengo toda la información de Akira san, justo se la iba a enviar a Sato san, ya que debo reportar lo sucedido entre Mika san y este joven. - Kaya san, te quiero pedir un gran favor: no le envíes ningún informe a mi esposo –el pedido de Natsuki tomó por sorpresa a la escolta-. Solo comparte conmigo todo sobre Akira y a mi esposo no le menciones a ese jovencito. - Natsuki san, no puedo hacer lo que me pide, estaría incumpliendo mi trabajo –refutó la escolta. - Por favor, Kaya san, Kenji no debe enterarse que Mika tiene enamorado, mucho menos que ese es Akira Müller –a la escolta le pareció que algo había mal con ese jovencito y que por ello el pedido de la madre Sato. - Natsuki san, si debo alejar a Mika san de este joven, no dude que lo hago, solo necesito que me dé usted la orden –expresó la escolta muy decidida. - Mientras que Akira no haga nada malo que se merezca que no vuelva a ver ni hablar con mi hija, no es necesario, Kaya san. Quiero que mi hija experimente la felicidad a través de esta relación, que pueda aprender a ser más sociable y que se acomode bien en la universidad, pero esto a la par que averigüemos todo sobre Akira y su familia, y seguimos siempre de cerca a Mika cuando salga con él, para no tener sorpresas desagradables –Kaya supo que el problema no estaba en el joven, sino en algún tema del pasado que se relacionaba con su familia, ya que le pareció que Natsuki conocía sobre Los Müller-Inoue. - Está bien, pero eso de no enviar el informe completo a Sato san, no lo puedo hacer –la escolta seguía negándose, por lo que a Natsuki no le quedó más que ser tajante. - Ishida san, sé que es mi esposo el que te ha contratado y paga tu salario, pero si yo le pido que rompa el contrato y te liquide, te aseguro que encontrar un nuevo empleo te va a llevar mucho tiempo –Kaya no creía que esa amable y tierna embarazada que hace unos días le pidió hacerse amiga de su solitaria hija era la misma que acababa de hablarle-. Eres una mujer inteligente y sabes lo que te conviene. Yo conozco a mi esposo, y no va a tomar a bien la relación de Mika con Akira, por lo que no quiero que sepa de ella. Todo esto lo hago para no fastidiar la felicidad de mi hija. Escoge de qué lado estás –por lo dicho, a la escolta le quedó claro que la influencia de Natsuki sobre su esposo era muy alta, y que por la madre Sato podrían cerrárseles las puertas de muchos futuros empleos. - Está bien, Natsuki san, será como usted diga –soltó Kaya. - Por favor, habla con Oikawa san y que él también mantenga absoluta reserva con mi esposo sobre la relación de Mika con Akira –la voz de Natsuki volvió a escucharse tierna y delicada. - No se preocupe, yo hablo con él y le explico la situación. - Gracias, Kaya san. Sé que para alguien tan honorable como tú es difícil aceptar mi pedido, pero te aseguro que todo es por el bienestar de mi hija. Además, ten la seguridad que sabré cómo recompensarte por toda la ayuda que me brindarás –dijo Natsuki, luego se despidió de Kaya y cortó la llamada. Minutos después llegaría Kenji a la habitación conyugal y le preguntaría por Mika, si la jovencita se había comunicado con ella. Natsuki respondería con total naturalidad la pregunta de su esposo, dejándolo tranquilo. «Por favor, que Akira Müller sea un buen chico y el acercamiento a mi hija no tenga nada que ver con algún deseo malsano de su madre por vengarse de Kenji, ya que de alguna manera él le hizo perder diez años de su vida con promesas que no cumpliría», pedía a lo más sagrado en el universo, para que la felicidad que empezaba a aparecer en la vida de su hija no se vea empeñada. Ella dudaba porque no conocía a Yuriko, quien guardaba en su corazón un buen recuerdo de Kenji, a quien le deseaba que sea feliz al lado de quien eligió. Solo el tiempo demostraría la pureza de los sentimientos de Akira y que era quien había nacido para hacer feliz a Mika.
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