Capítulo 8.2

1272 Palabras
Kaya y Osamu estaban sentados viendo una película en la sala de audio y vídeo en la segunda planta. Bueno, el chofer era el que se entretenía viendo la película porque la escolta trataba de escuchar algún ruido que proviniera del primer piso y le dé una idea de lo que la joven pareja estaba haciendo durante ese tiempo a solas. Sí, la escolta confiaba en que Akira no le haría daño a Mika, pero tampoco iba a permitir que bajo su cuidado esos dos estén dejándose llevar por el calor de la pasión, que por la edad que tenían era fácil sucumbir ante esta. - ¡Ay, ya relájate! Por qué no te sientas en el borde de la escalera para que puedas oír mejor lo que esos dos están haciendo –decía Osamu desesperándose de ver que Kaya ni atención le ponía a la película. - Creo que es mejor que uno de nosotros esté en la primera planta –comentó Kaya preocupada. - Pero por qué. Les diste tu palabra que podrían pasar tiempo A SOLAS –Osamu recalcó las últimas dos palabras. - Sí, lo sé, pero no sé por qué tengo una sensación de que no deberían esos dos estar a solas –Kaya acariciaba la base de su cuello, ya que ahí sentía que tenía un nudo, algo que no la dejaba estar tranquila. - Tú, Kaya Ishida, ¿con presentimientos? Eso es nuevo –comentó Osamu tomando un sorbo de su refresco. - No sé si son presentimientos, intuición, corazonada o como quieras llamarle, pero siento que algo malo va a suceder, y que esos dos no deben estar solos –no pasaron ni diez segundos de que Kaya hablara para que escolta y chofer escuchen una voz que reconocieron dando un grito que hasta a ellos asustó. - ¿Ese es Sato san? –preguntó Osamu con la sorpresa y el miedo en la mirada. - ¡Por todos los dioses! ¡Ha descubierto a Mika y Akira juntos! –dijo alarmada Kaya, alzando un poco la voz, cosa que Osamu recomendó no hacer. - Déjame escuchar qué pasa en el primer piso –dijo el chofer acercándose a la escalera. - Debemos bajar –dijo la escolta. - ¿Piensas enfrentar a Sato san? Enterarse que su hija tiene enamorado significa que lo hemos traicionado al no mantenerlo informado. ¿Quieres que deje de gritarles a ellos para que nos grite a nosotros? –comentó Osamu. - No podemos dejarlos solos, son apenas unos chiquillos –Kaya, en contra de su voluntad, había empezado a sentir aprecio por la joven pareja. - Y no lo haremos, pero debemos ser más inteligentes. Sato san ya descubrió todo, ahora solo nos queda comunicarnos con la única persona que lo puede enfrentar y no saldrá dañada al hacerlo –Osamu levantó su teléfono listo para hacer una llamada al número personal de Natsuki. - De acuerdo. Comunícate con Natsuki san mientras yo bajo para abogar por la joven pareja. Osamu tuvo más suerte que Kenji al querer comunicarse con Natsuki. La madre Sato había estado ocupada en la cocina, preparando la cena con la que pensaba recibir a su esposo, siguiendo los planes que tenían de que este llegara a Nagoya esa tarde. Al ver las llamadas perdidas de Kenji iba a marcar su número, pero la llamada del chofer entró primero. Al responder y escuchar que su esposo estaba en el apartamento de Tokio y que había descubierto a Mika junto a Akira, Natsuki no perdió tiempo hablando con Osamu, a quien cortó la llamada para comunicarse de inmediato con el hangar del conglomerado en el aeropuerto de Nagoya y solicitar que le preparen un avión para partir de inmediato hacia la capital. Aunque Sachi san, la ama de llaves, y el resto del personal de servicio doméstico hacían un excelente trabajo en el cuidado de sus hijos, no podía dejarlos solos, por lo que llamó a su padre, el anciano Yori Nagata, para que se quede en la gran casa Sato-Nagata a supervisar el cuidado de sus nietos. Por la felicidad de escuchar que era su ayuda necesaria, el abuelo Yori elevó la voz mientras hablaba con su hija, por lo que Takeo, el tercer hijo varón de Los Nagata, hermano mayor de Natsuki, se enteró del repentino viaje que su hermana menor haría hacia la capital, algo que lo puso en alerta al pensar que algo malo pudo ocurrirle a su sobrina Mika, más en ese momento en que Kenji se encontraba de viaje fuera del país. - Natsuki, ¿le ha sucedido algo a Mika? –preguntó muy preocupado Takeo al tomar el teléfono antes que su padre colgara la llamada. - Sí, pero no –la respuesta ambigua de Natsuki lo alertó más. - ¿Cómo es eso? - Es que… ¡Ay, Takeo! –soltó la madre Sato entre nerviosa y molesta porque su hermano le quitaba tiempo y ella debía hacer su maleta. - Dime, quizás te pueda ayudar –Takeo era el menor de sus tres hermanos mayores varones, el más sociable, bromista y de mejor carácter, pero también era alguien que podía controlar a Kenji al ser su “doble cuñado”, ya que Takeo estaba casado con una de las hermanas mayores de Kenji, con la tercera de las hijas Sato. - Kenji ha descubierto que Mika tiene enamorado –la noticia que comunicó Natsuki sorprendió a su hermano. - Vaya, qué bien escondidito que se lo tenía mi adorada Mika –bromeó Takeo, pero de inmediato se percató que ni tan en secreto su sobrina mantuvo su relación porque Natsuki sabía de ella-. Pero tú sí sabías de esta relación –la voz acusadora de Takeo molestó más a Natsuki. - Takeo Nagata, soy su madre. Yo sé todo sobre mis hijos –lanzó Natsuki queriendo cortar la llamada. - Pero Kenji es el padre, debiste decirle –el punto de Takeo era válido. - No pude. El jovencito del cual Mika se ha enamorado es el hijo de Yuriko Inoue y Bastian Müller –Takeo conocía muy bien la historia de Kenji y su primer amor. Él mismo había acompañado a su cuñado a terminar la relación, pero se encontraron con la sorpresa de que no era necesario porque la Doctora Inoue fue quien rompió con lo que quedaba entre ella y Kenji porque estaba enamorada de su colega alemán, un enorme rubio de ojos verdes que parecía querer moler los huesos de Kenji a golpes. - Te acompaño –soltó Takeo mientras caminaba hacia su habitación para armar una pequeña maleta. - No, quédate a ayudar a papá a cuidar de mis demás hijos. - No. Voy a comunicarme con Ryusei y le pediré que junto a Ann se den sus vueltas por la gran casa para cerciorarse que nuestro padre y tus hijos estén bien –decía Takeo, refiriéndose al sobrino mayor de Kenji, el famoso actor Ryusei Miura quien estaba radicando en j***n por esos días junto a su esposa, la también famosa periodista Ann Houston, y sus mellizos de un poco más de dos años de edad. - ¿Y Midori? –la madre Sato preguntó por su cuñada, la hermana de Kenji y esposa de Takeo-. Debes avisarle que me vas a acompañar. - ¿Avisarle? Ella viene con nosotros. Vamos a necesitar de toda la ayuda posible para calmar a Kenji y hacerle entender que no debe ponerse histérico porque su hija tiene enamorado. - Gracias por apoyar a Mika, hermano –soltó Natsuki con real agradecimiento.
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