Kenji era un pequeño niño de cuatro años cuando se enteró de lo que había sucedido con su hermana mayor Harumi. A sus dieciséis años la primogénita de Los Sato había sido vilmente engañada, usada y despreciada por Taro Kudo, un joven seis años mayor que ella y muy experimentado en la vida al haber radicado por varios años en Europa para realizar sus estudios profesionales. La belleza a veces es una maldición para una mujer, y ese fue el caso de Harumi, a quien el hijo mayor de Los Kudo se le acercó deseoso de gozar de su hermoso cuerpo adolescente, sin reparar que ella era una jovencita con ilusiones, con sueños y que se había enamorado de las mentiras que Taro le soltaba con tal de conseguir lo que quería: tomar su virginidad.
Al creer que estaba embarazada por un retraso que tuvo, Harumi descubrió la fría y dura verdad del hombre que creía que la amaba. Taro la despreció, la catalogó de mujerzuela al acusarla de que cualquiera podría ser el padre del supuesto hijo que esperaba, algo que destrozó el corazón de una joven Harumi. Al no saber qué hacer ante la posibilidad de que el fruto de la relación a escondidas que sostuvo con el despreciable Kudo estuviera creciendo en su vientre, decidió confesar su pecado a sus padres, confesión que Kenji también escuchó. La corta edad del hijo menor de Los Sato no le ayudó a comprender mejor la situación, por lo que al escuchar que un hombre había dañado a su hermana mayor al haber tomado todo de ella para luego repudiarla sin contemplación alguna, el pequeño niño, muy inteligente en lo cognitivo, pero aún inmaduro en temas del corazón, juró que al crecer y hacerse hombre no sería como Taro Kudo, por lo que se casaría con aquella mujer con la que compartiría como su padre lo hacía con su madre.
Esa mujer fue Yuriko Inoue, el primer amor de Kenji, con quien experimentó por primera vez el deseo y placer s****l; convivió al compartir el apartamento desde que empezaban el tercer año matriculado en la universidad; soñó con un futuro juntos, donde eran esposos y padres amorosos de hijos que nacían del amor que se tenían. Al pasar el tiempo y aparecer Natsuki en la vida del hijo Sato, este empezó a enamorarse de la niña que ofrecieron para que sea su esposa, una que demostró valentía y un alto grado de honor al comprometer su palabra al afirmar que ella sería una digna esposa para el hijo Sato, quien repararía el honor de su familia tras el error cometido por su hermana Megumi, quien huyó con el duque inglés del cual se enamoró para evitar el matrimonio obligado al que la habían sometido siendo apenas una niña de ocho años.
- Más que temer que mi dolor al ver a una de mis hijas sufriendo, como Harumi lo hizo cuando era una jovencita de apenas dieciséis años, pudiera despertar en mí la maldad que todo hombre guarda en su interior, temo que mis hijas sufran lo que padeció Yuriko –Takeo y Bastian miraban serios y muy atentos a Kenji-. Por mi culpa ella lloró cientos de veces, desde aquella primera vez que le confesé lo de mi boda con Megumi, la cual no se llevó acabo porque ella huyó con James. Yuriko era una joven maravillosa, muy noble y servicial, la cual siempre se mantenía callada y aceptaba todo lo que yo le proponía para mantenernos juntos. Ella no se merecía lo que le hice, las heridas que le causé al no poder llevarla ante mis padres y presentarla formalmente como mi pareja; al no vacacionar juntos en Nagoya, recorriendo la ciudad donde crecí; el no compartir momentos especiales porque debía mantener lo nuestro relegado bajo la sombra que mis mentiras producían. A veces pienso que el daño que le causé a Yuriko se me será devuelto al ver la historia que tuve con ella repetirse con una de mis hijas, y por eso mi miedo a que cualquiera se acerque a ellas.
La confesión de Kenji conmovió los corazones de los tres hombres que lo acompañaban en el estudio. Osamu dejó la sumisa reverencia al percibir el arrepentimiento del Director Sato por haberle hecho daño a alguien a quien amó y no se merecía pasar por todo lo que vivió al mantener una relación con él. Takeo se lamentó el no haber pensado que su doblemente cuñado podría generar un sentimiento de culpa por los años que sus promesas sin fundamento hicieron que Yuriko Inoue se mantuviera a su lado, haciéndola perder valiosos años de su juventud persiguiendo sueños que nunca se harían realidad a su lado. Bastian reconoció que durante todos esos años que habían pasado desde que descubrió la verdad de la tóxica relación de su amada Yuri con el Director Sato, lo único que hizo fue guardarle rencor a este por no soltarla, por no dejarla ir al ver que el destino de lo que había entre ellos no era prometedor, en vez de ponerse en su lugar y pensar en la posibilidad de que la otra parte también había perdido tiempo de amar a quien en verdad era esa persona especial que nació para compartir su vida.
- Discúlpame, Kenji, nunca pensé que sentías culpa y temor porque los errores del pasado regresen gritando por justicia, y que esa se dé al hacerte sufrir por ver a una de tus hijas haciendo el papel de Yuriko Inoue en una historia de amor que está escrita para que sea un gran fracaso –dijo Takeo lamentando el no haber reparado en ello antes. Luego el hijo Nagata enfocaría su mirada sobre Bastian, haciéndole a este un gesto con la cara de que debía decir algo sobre la confesión que les hizo Kenji. El médico alemán reconocía que el Director Sato se merecía unas palabras reconfortantes, pero no quería dar su brazo a torcer. Osamu lo miró desaprobando su actitud, y ante ello Bastian sintió un poco de vergüenza porque ese joven chofer, que podría ser su hijo, había sido capaz de entender el esfuerzo que significa el abrir el corazón y dejar caer la barrera que muchas personas construyen para evitar ser dañadas, algo que acababa de hacer Kenji Sato.
- Sato, nunca fuiste santo de mi devoción porque siempre critiqué el que nunca hayas sido lo suficientemente hombre para dejar a Yuriko, para permitirle que tenga la vida que siempre se mereció: el ser la protagonista de una historia de amor y no la otra. Sin embargo, reconozco que tú también la pasaste mal. Debe ser difícil no poder amar libremente a quien en verdad genera en ti ese sentimiento solo porque una creencia estúpida se formó en tu cabeza al no interpretar de mejor manera los sucesos desafortunados que hirieron a tu hermana. Y el miedo que ahora tienes al ver a tus hijas crecer y que puedan vivir un amor sin futuro como el que Yuriko tuvo contigo, entiendo que debe asustarte de tal manera que al encontrar a la niña Mika junto a mi hijo Akira debió espantarte. No obstante, debo resaltar que mi hijo no es como tú, Sato. Akira no tiene compromisos que lo aten a otra mujer, y la niña Mika no es Yuriko porque ella ha encontrado en mi hijo al hombre que nació para hacerla feliz por siempre. Tu historia con Yuriko no se repetirá en nuestros hijos, de eso estoy completamente seguro.
- Gracias a ambos por sus palabras, pero eso no es lo único que me empuja a impedir que exista una relación entre mi hija y tu hijo, Müller. Sin que fuera mi propósito o el de mi esposa, la historia de cómo nuestro amor emergió ha dejado a Yuriko como la mala de la novela, algo que no es verdad porque el único culpable de todo soy yo. Es por ello que nunca hemos mencionado en nuestro hogar el nombre de la mujer que fue mi primer amor, por lo que Mika no sabe que la madre de Akira es aquella mujer que le confesó a Natsuki durante la recepción de nuestra boda que ella había sido mi pareja por más de diez años. Yo no sé cómo va a reaccionar mi hija cuando se entere de ese detalle porque todas piensan que Yuriko es la bruja del cuento.
- Cuando solo fue una víctima más –agregó Takeo más pensando en voz alta que para completar lo dicho por Kenji.
- Pero ¿cómo has permitido que mi Yuri sea catalogada como la antagonista de tu historia de amor? –protestó Bastian molesto.
- Müller san, disculpe que me meta sin que pidan mi opinión, pero yo soy testigo de las veces que Sato san ha intentado cambiar la percepción de sus hijas sobre el papel que cumple la mujer que fue su primer amor en la historia que construye con Natsuki san. Yo creo que las niñas han dado esa connotación a la imagen de su esposa influenciadas por los cuentos de hadas, en donde siempre hay una bruja malvada que hace daño a la joven y bella princesa. Si Natsuki san es la joven y bella princesa, a Inoue san le toca ser la bruja malvada –comentó Osamu tratando de soltar sus palabras con cuidado, ya que no le gustaba la mirada amenazante que Bastian le ofrecía.
- Bueno, los niños a veces sacan conclusiones que no son del todo adecuadas, ejemplo son mis sobrinas pensando que Yuriko Inoue es mala por haber hecho llorar a su madre, mi hermana menor, y Kenji que se tomó demasiado a pecho el no permitirse abandonar a una mujer después de haberse acostado con ella por lo sucedido a Harumi –mencionó Takeo buscando que Bastian entienda que su cuñado y hermana no son culpables de que las hijas Sato tengan un concepto negativo de Yuriko sin conocerla-. Creo que ese malentendido se soluciona haciendo que las niñas conozcan a la madre de Akira, en especial Mika, quien será su nuera.
- Hay algo más –mencionó Kenji y todos voltearon a mirarlo-. No sé cómo se sentirá Natsuki al compartir con Yuriko el ser consuegras. Con ella nunca más volví a tocar el tema después de que le pidiera que me dé una oportunidad para hacerla feliz cuando la encontré en Londres –Natsuki había recurrido a su cuñado James Egerton, Duque de Somerset, para huir del matrimonio con Kenji al pensar que este había decidido quedarse al lado de Yuriko Inoue, por lo que se había refugiado en la Mansión Egerton-Nagata que estaba a las afueras de la capital inglesa.
Kenji, Natsuki no tiene mayor problema con tratar a Yuriko –soltó Takeo sonriéndole a su doblemente cuñado-. Mi hermana fue la que convenció a Ishida y Oikawa de no informarte sobre Akira. Ella sabía todo sobre la relación entre Mika y el hijo Müller –lo último dicho por Takeo decepcionaría a Kenji porque nunca pensó que entre él y su esposa pueda haber secretos que ella se negara a compartir con él.