PIPER —Esto es una mala idea. Tamara apaga el motor de su auto a una distancia considerable, hago un nuevo intento por tratar de contactarme con Ian, pero el resultado es el mismo, no atiende, de hecho, esta vez me manda directo al buzón de voz. Meto mi móvil en mi bandolera y ajusto la correa. —No te quejes tanto, solo quiero echar un vistazo —susurro sin apartar la mirada de la enorme casa de los Smith, una que está rodeada por dos patrullas. —Dios, estudias leyes, sabes que esto es un delito, ¿cómo le llaman? Ah, sí, allanamiento de morada. —No recuerdo que te quejaras de eso hace un año. —Era distinto, aquí, afuera, está todo rodeado de policías. Observo movimiento. —Shhh, baja la voz, no es para tanto, ni que fueran demasiados. —Mi auto... —Te lo dije, el mío lo pueden recon

