Consejo 9:"Invítalo a un café de disculpas".
—¿Me podrían explicar de que se ríen todos? —dijo Luke ya molesto, la verdad es que todos se han estado riendo de su parche en la frente y yo no fui la excepción.
—Solo ve al baño hermano—dijo Tommy ya limpiándose las lágrimas de tanto reírse, Luke se paró y al entrar al baño se puso a reír.
—No pueden negar que me veo guapo de todas maneras—dijo saliendo del baño en plan diva.
—Espera aquí—Le dije indicando hacia la silla en la que yo estaba sentada—iré a ver si hay otros parches aparte de esos—subí a mí cuarto y busqué en el maletín más parches y como era de esperarse si habían más, ¿cómo rayos no los vi?
Se estarán preguntando si aún sigo con el traje de sirvienta ¿no?, pues no me lo cambié cuando Luke se fue de mí cuarto, ni muerta salía otra vez con esa miérda.
Bajé y le quité con sumo cuidado el parche de la frente a Luke... Sí, con sumo cuidado.
—¡Hey que casi me sacas la frente! —Dijo Luke tocando su herida.
—No te toques la herida imbécil, se puede infectar—le pegué en la cabeza por tarado, terminé de colocarle el nuevo parche, la verdad me gustaba más el de los ositos cariñositos.
—¿Por qué siempre me maltratas Carter? —Luke me miró con una sonrisa ladeada en el rostro.
Buen punto. ¿Por qué siempre que voy a matar a alguien lo término matando a él?, echémosle la culpa al destino.
—Es el destino, cúlpalo a él no a mí.
—¿Destino? —me miró extrañado, la verdad es que ni yo sé que tiene que ver el destino en todo esto, pero ni vergas.
—Sí destino, siempre que voy a matar a alguien te termino casi matando a ti, y aún que no intenté matar a nadie te termino golpeando igual, el destino quiere que mueras en mis manos—dije dándome la vuelta y sacando una cartera que tenía colgada en el pasillo. —¿Quieres venir? —ni yo se dé a donde saque el valor de preguntarle eso.
—¿a dónde?, Carter ya te tengo miedo—dijo soltando una pequeña risa.
—Imbécil te estoy invitando a un café de disculpas, así que apúrate que no tengo todo el día—dije dirigiéndome a la puerta—Peige, ¿no te molesta quedarte con estos cerebros de musgo hasta que yo vuelva? —pregunté mirándola, ella aún estaba atragantándose con los platillos que le hice.
—No te preocupes, vaya con Dios hija—la muy maldita escupió toda la comida al hablar con la boca llena.
Puta asquerosa.
—¡Si, obvio! —Dije saliendo por la puerta con un sonriente Luke—La cafetería está a unas cuadras de aquí así que no tenemos que caminar tanto—dije para alivianar el ambiente ya que estaba un poco tensa la cosa.
—Está bien no te preocupes, no me disgusta el caminar—dijo sonriéndome, por el resto del camino nos quedamos en silencio me puse a mirar fijamente su rostro, me fije en cada detalle de él, el chico tenía unas pocas pecas rodeando su nariz, tenía pestañas largas muy largas a decir verdad, puto y uno aquí que tiene las mamadas más cortas que la v***a de mi hermano... Pensándolo bien eso sonó terrible, volviendo al tema: también tenía un minúsculo lunar en el costado izquierdo del mentón y una pequeña cicatriz en el final de su ceja izquierda, ni se notaba así que pasaba piola.
—Pareces psicópata mirándome de esa manera—dijo Luke tocando su cabello, la verdad no se cuál de los dos estaba más rojo, a este pendejo le gusta hacerme sonrojar.
—Es que tienes un moco—dije mirándole la cara, él en menos de cinco segundos se tocó la nariz estando aún más rojo que antes, mierda se ve demasiado lindo estando sonrojado, creo que estoy babeando.
—Mierda, ¿es en serio?, ¿no andas con papel higiénico para limpiarme? —me preguntó desesperado el pobre, literal me salió una carcajada del alma.
—Imbécil es broma—dije entre risas.
—Eres mala Carter, la maldad se apodera de ti—dijo riéndose, al rato después llegamos a una hermosa cafetería, mi favorita, por cierto, Luke entró primero, y nos sentamos en una mesa bastante alejada de los demás.
—¡Jade, ha pasado tiempo desde que no vienes aquí! Y por lo que veo no vienes sola eh, ¿es tú novio? —la chica que está hablando es Claudia, amiga mía y mesera de la cafetería, de tantas veces que he venido nos convertimos en amigas, casi nunca nos juntamos porque ella está en su primer año de la universidad y no tiene nada de tiempo para ella misma.
—Hola Claudia, te presento a Luke, un buen amigo mío—¿Escuchan ese sonido?, es el sonido de mi corazón romperse en mil pedacitos.
—Oh, lo siento, pensé que eran novios, un gusto Luke, soy Claudia amiga de la loca ésta—dijo sonriendo la pelirroja.
—Un gusto Claudia—dijo con una sonrisa Luke.
—y bueno ¿qué van a pedir? —Claudia sacó una pequeña libreta de su bolsillo.
—yo quiero un capuchino con crema, y unos cupcakes de chocolate, y para él, el pedido de disculpas—dije sonriendo nerviosa, Claudia dejo de mirar la libreta y miró asustada a Luke.
—¿qué te hizo esta loca?, puede parecer lo más tierna y linda, pero por dentro es el desastre viviente—dijo Claudia dirigiéndose a Luke
—¡Claudia! —dije mirándola avergonzada.
—Cuídate chico, tu vida a peligra al estar con ella—dijo para luego irse como si nada, pero que buena amiga, Luke solo reía por lo bajo.
—¿pedido de disculpa?, ¿existe eso en este lugar?
—bueno digamos que cierta chica tiene casi siempre accidentes con la gente y su mejor opción son los cafés, los empleados se acostumbraron a ella y crearon un pedido especial para la chica—dije jugando con mis dedos.
—y esa chica eres tú—dijo afirmando Luke.
—Exacto Cooper, espero que te guste el Macacino—dije sonriéndole.
—me encanta el macacino—dijo devolviéndome la sonrisa, al rato llegaron nuestros pedidos, el mío lo trajeron en una bandeja distinta, porque el pedido de Luke era más grande.
—¿es en serio? —dijo mirando el pedido que estaba en la mesa, su pedido era un macacino con la palabra perdóname y seis pastelitos y en cada uno decía una palabra, para ser exacto decía esto:
"Eres el mejor por soportarme".
En el sexto pastel había dibujado un corazón con chocolate blanco.
Aún me pregunto cómo es que esto me cuesta tan barato.
—Pues sí, es en serio, bueno disfruta de mi regalo de disculpas—entre risas, y bromas nos comimos nuestro pedido.
—me gustaría saber más de ti Jade—dijo de repente Luke, mi amor yo a ti te enseñaría todo de mí.
—¿Qué quieres saber?, responderé cada pregunta que me hagas—mi sonrisa era gigante literal
—¿cualquier cosa? — me miro serio.
—si cualquier cosa—dije sin prestarle mucha atención a su pregunta.
—dime ¿quién te gusta? —me miro serio, literal me quede de piedra, y él lo notó estoy segura, pero no dijo nada.
—te dije que cuando estuviera lista te lo diría, espera un poco—dije mirándolo nerviosa.
—bueno, no te obligaré a decirme tampoco, ¿Color favorito? —sé que estaba un poco molesto, se le notaba.
—El n***o y el amarillo—dije mirando mi ahora vacía taza de café.
—¿Te gusta el amarillo? —me pregunto emocionado—a mi igual, el amarillo no es tan amado por la gente por ser un color chillón por así decirlo.
—¡Cierto!, pero encuentro que el amarillo es un color hermoso, representa tanto la alegría como la tristeza, es un color muy significativo si lo miras de esa perspectiva—dije mirándolo a los ojos.
—estoy totalmente de acuerdo contigo—dijo sonriendo exageradamente—¿te gusta leer?
—amo leer, es uno de mis pasatiempos favoritos—mire mi teléfono y había un mensaje de mi hermano:
"Trae sano y salvo a mi hombre y vuelvan luego".
Imbécil no es tuyo es mío.
—¿sucede algo? —me preguntó Luke.
—Es Tommy, dice que volvamos luego—me levanté y tomé mi cartera, saqué dinero y me encamine a la caja para pagar—podemos continuar con el interrogatorio en mi casa.
—obvio linda—dijo Luke apoyando su brazo en mi hombro.
Espera... ¿¡Linda!?, me sobresalte y mi rostro comenzó a arder más de lo normal
—¿M-me dijiste linda? —Claudia estaba atenta a nosotros.
—perdón si te molestó, solo quise decirlo—sus mejillas se empezaron a tornar rojas, ¡Ay que es lindo este tarado!
—No te preocupes no me molestó—pagué nuestro pedido mientras que Claudia me miraba con cara de:
Te atrape maldita zorra.
Salí del local negando con la cabeza.
Con Luke caminamos en silenció hasta que llegamos a mi casa, solo nos quedamos mirando antes de entrar en ella.
La verdad no quiero hacerme ilusiones ni nada por el estilo, pero algo en mí sintió que su mirada era más intensa de lo normal, si tan solo fuera lo que yo pienso de verdad que estaría feliz, pero por alguna razón no puedo estarlo, muchas gracias Cupido por flecharme con alguien que no me quiere.