Había una marcada diferencia entre Byron Bay y New York, especialmente el ruido y toda esa pila de rascacielos que inundaba cada centímetro de terreno que abarcaba la enorme y famosa ciudad americana. El trafico era sublime, enorme cantidad de autos intentaban conducir por las concurridas calles de la ciudad. ¿Cómo era posible que la gente llegara a tiempo al trabajo con tanto tráfico? ¿Acaso salían dos horas antes? Eran muchas cosas que a Alaska le acusaban curiosidad, especialmente cuando se vio envuelta en aquel rio de autos que no parecía tener fin. Habían aterrizado luego de tomar un vuelo en Denver, Colorado rumbo a la gran manzana. En Colorado la estancia había sido agradable, pero los motivos que los llevaron allí no lo eran por lo que era imposible decir que habían disfrutado la

