—Bienvenida a Colorado—comentó Trenton mientras le abría la puerta trasera de la imponente camioneta que había rentado en cuanto aterrizó en la ciudad. Era bueno tener un auto disponible para cualquier emergencia que se suscitara. La ciudad por si sola era una maravilla, pero oculta entre toda aquella imponencia de urbanización ocultaba hermosas montañas, bosques verdes y plagados de vida y los mejores sitios para esquiar durante el invierno. —¿Cuál es el plan? —preguntó Reece cuando estuvieron en el auto y emprendieron la marcha. —Voy a dejarles en el hospital, estoy seguro que quieres empaparte de las noticias, mientras tanto iré a dejar esto al hotel. Me he encargado de todo, deben estar cansados por el viaje y aunque me cueste decirlo realmente no hay mucho que podamos hacer ahora.

