II| SCOTT TAYLOR

1015 Palabras
—¿Qué pasa? —Scott Taylor—Susurró haciendo que Reece girara el rostro para buscar con la mirada al hombre que tan mas había puesto a la castaña, el encogió sus hombros mientras le reprendía con la mirada, debía aprender a simular que no le importaba aunque en el fondo si le doliera, al mirar el su carrito de compras encontró tantos artículos verdes que pensó si se trataba de algún nutriólogo que evitaba la azúcar a toda costa, la verdad era que Gina era enemiga de la azúcar.    —¿Por qué demonios te escondes de tu ex? —La reprendió en voz baja mirando como aquel hombre semi atractivo se acercaba hacia ellos desconociendo que ambos se encontraban allí conversación exclusivamente sobre él, rápidamente la chica centro sus ojos en un asador como si fuera lo más interesante del mundo, esto, gracias a que las palabras de su acompañante la despertaron del incomodo momento, estaba apunto de bloquearse y avergonzarse a si misma. —Creo que este le agradara a papá—Comentó señalando un lindo asador Weber y haciendo a Reece sonreír al notar su cambio de actitud, su delicada voz fue escuchada por el hombre que pasaba a su lado, en sus manos jugueteaba con su móvil, pero reconoció de inmediato esa voz que hacia muchos años sus oídos no habían captado. —¿Alaska? —Preguntó Scott Taylor con sus ojos iluminándose, la reconoció de inmediato, aunque sin duda había cambiado, su largo cabello ondulado caía cómodamente sobre sus hombres y su ropa se ceñía sobre su tonificado cuerpo, había cambiado físicamente, demasiado, pero lo que más llamó su atención fue el hombre que yacía a su lado sosteniendo aquel carrito de compras—¿Cuántos años han pasado? ¿Seis o siete? Una sonrisa forzada apareció en el rostro de la chica. —¡Scott! —Exclamó con sorpresa, una demasiado bien fingida como para ser notada como tal—Siete, han pasado siete años. —Me alegra mucho verte—Su felicidad era realmente sincera, había escuchado que había hecho su vida en Sídney, pero había hablado poco con sus padres en los últimos años, tal vez porque el señor Simmons no parecía tenerlo en su lista de conocidos gratos—Escuche el rumor de que irías con nosotros a Summer´s Day. —Así es. —Olvide cuando fue la ultima vez que nos acompañaste—Murmuró ahora en un tono mas bajo ocultando su decepción, Alaska para el fue una gran chica, ahora ambos eran adultos, no podrían seguir sumergidos en los recuerdos del pasado, o por lo menos ese era el pensar de Scott—Me dijeron que vendrías acompañada y veo que no mintieron. El americano ya había lanzado la primera mirada al australiano con suma concentración, ambos eran hombres y sabían entender perfectamente sus gestos y modo de actuar, así que cuando se estrecharon palmas se quedaron mirando el uno al otro por varios segundos, ninguno bajo la mirada intimidado por el otro, aunque por un momento Scott pareció verse tentado a hacerlo. —Scott Taylor.  —Reece Hughes—Se presentó con simpatía colocando una mano en la espalda de Lask apegándola a él—El novio de Alaska. Scott como el exnovio promedio realizo las comparaciones debidas entre ambos, llevándose una terrible decepción al darse cuenta que físicamente no podía salir bien parado, músculos grandes, espalda ancha y ese rostro estilo muñeco Ken que tenía, nada comparable con su rostro serio y algo pálido debido a las noches de guardia, además de las constantes horas de sueño que tenia encima gracias a lo difícil de su trabajo como doctor, se mantenía en forma, pero no de la manera que el americano. Su teléfono vibro salvándolo de la situación. —Ha sido un placer conocerte—Dijo rápidamente—Espero poder verlos pronto en Summer´s Day, tengo que irme, me ha alegrado verte Lask. Realmente me alegra. Entonces tomo su carrito después de ver el asentimiento de la chica y desapareció en uno de los pasillos. —Me ha alegrado verte Lask, realmente me alegra—Repitió Reece en tono burlón—Idiota. ¡Ey! Quita ese rostro no ha ido nada mal, nada mal. El pálido rostro de Lask le preocupo un poco, hacia muchos años que no lo miraba, pero seguía siendo exactamente el mismo chico que la había enamorado muchos años atrás, solamente que ahora con un semblante mucho más maduro y atrofiado por el trabajo, pero seguía siendo atractivo. —No pensé que te gustaran los hombres así—Dijo no con tono despectivo si no mas como un comentario que buscaba sacarle información, Scott tenía una actitud pasiva a pesar de todo, tenías buenas notas, no hubiera sido medico de no tenerlas y además era responsable. —Es un hombre responsable y culto—Respondió Alaska mientras alarga su mano para apoyarse del carrito mientras continuaban su caminata—Aunque eso no impidió que fuera infiel en algún momento, creo que posiblemente este arrepentido. —El arrepentimiento no borra las acciones. —Lo sé, pero da acceso al perdón, dejo de hacerme daño yo y el se siente liberado de alguna manera—Comentó la chica sonriendo tristemente—Ambos estamos haciendo esto para cerrar ciclos de la manera menos vergonzosa posible. —Concuerdo con tu punto, aunque no me deja de molestar que tengas un corazón demasiado blando—Comentó—Yo le di sus puñetazos a Patrick, eso para mí es curarme. —¿Agresivo? —Solo alguien que no tiene sangre en las venas no reacciona de alguna manera ante esa situación, que violen tu confianza y que la amistad de años les valga mierda hace meya en mi—Ambos prosiguieron su camino en aquel enorme centro comercial, antes de darse cuenta el carro estaba lleno de diversas compras, sin dar cuenta estaba surtiendo la despensa y además…había un lindo asador para el padre de Lask, aun tenían que buscar un vestido para su madre fuera de allí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR