Quiero todo eso si es contigo. Reece se quedó sin palabras al escucharla mencionar aquello, sus ojos lo miraron expectantes esperando una respuesta, lo había dejado sin saber que decir. ¿Acaso había escuchado mal? Alaska le sonrió levemente al mirar su sorpresa. —No bromeabas con lo que has dicho ¿Cierto? —No, no lo he hecho. —Entonces quiero una linda casa con un gran ventanal en el segundo piso—dijo ella mirándolo con detenimiento. Reece aun no podía salir de su asombro. Entonces sujetó su mano con firmeza—, no estoy alucinando si es lo que estas pensando. Me gustas, me gustas más allá de una farsa, me gustas de verdad. Reece sonrió al escucharla. —¿Me estas declarando tus sentimientos mientras tu cuerpo arde en temperatura? —No, no, no—negó con la cabeza—, no estoy confesando

